Critica: Turks y Caicos (2014)

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una crítica del film, por Alejandro Franco – 4 / 5

calificación 4/5: muy buena GB, 2014: Intérpretes: Bill Nighy (Johnny Worricker), Christopher Walken (Curtis Pelissier), Winona Ryder (Melanie Fall), Helena Bonham Carter (Margot Tyrrell), Rupert Graves (Stirling Rogers), Ewen Bremner (Rollo Maverley)

Director: David Hare – Guión: David Hare

Trama : Después de haber denunciado el manejo sucio de su gobierno en los casos de terrorismo internacional, el ex analista del Mi6 Johnny Worricker ha debido salir corriendo de Inglaterra, refugiándose en el anonimato que le brinda la isla caribeña de Turks & Caicos. Paraíso del lavado de dinero, Worricker lleva una vida silenciosa hasta que es contactado por Curtis Pelissier, quien parece conocer al detalle su pasado. Es que Pelissier es un veterano agente de la CIA, quien se hace pasar por millonario para entrar en contacto con un grupo de potentados, los cuales parecen tener secretas intenciones en la isla. Forzando a Worricker a salir de su retiro – so pena de develar su paradero e identidad a las autoridades inglesas -, el reticente espía deberá unirse al juego y develar qué planean estos hombres, los cuales tienen contactos con las altas esferas de la política británica. Pero a medida que avanza con su investigación Worricker se topará con un espeso complot, el cual involucra asesinatos, estafas y malversación de fondos, los cuales han sido provistos por el gobierno norteamericano para el desarrollo de operaciones sucias en paises emergentes. Lo peor de todo es que el ex-analista ha logrado llamar la atención de los poderosos, la cual era la última de sus intenciones; y ahora deberá abandonar la paz de su fachada y volverse un fugitivo, escapando de la ira de aquellos despotas a los cuales su trabajo ha terminado por arruinarles el juego.

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Turks & CaicosTurks & Caicos es la secuela de Página Ocho, un denso pero inteligente thriller de espionaje protagonizado por Bill Nighy en el 2011. Ahora las intenciones son las de desarrollar una trilogía y Turks & Caicos representa el capítulo intermedio de la misma. En sí, la película es inteligente e interesante, pero quizás lo mas atractivo es ver a un puñado de fogueados intérpretes desplegar todo su carisma y encanto, antes que desmenuzar lo rebuscado de su trama, la cual – reducida en términos simples – no termina de ser del todo satisfactoria.

Turks & Caicos no deja de ser una extensión de los temas tratados en Página Ocho; esto es: la guerra sucia contra el terrorismo, los manejos secretos de fondos, las codicias personales, las posturas implacables contra el enemigo ideológico, etc. Acá, para llegar a esto – que es el meollo de la cuestión – el filme da un larguísimo rodeo. En muchos sentidos el script de David Hare le rinde homenaje a John Le Carré y Len Deighton, quienes solían empezar sus historias con una serie de casualidades – las cuales no terminan siendo tales, y y las que disparan una sucesión de hechos de manera inevitable -. Aquí Bill Nighy está en una isla caribeña, a donde ha ido a refugiarse después de denunciar al gobierno inglés por su apoyo a la guerra sucia contra el terrorismo – léase tortura y cárceles clandestinas (como figura en Zero Dark Thirty) -, y mantiene una identidad completamente anónima y secreta. Curiosamente un turista norteamericano (Christopher Walken) dice conocerlo y lo obliga a asistir a una reunión, ya que le da pistas de conocer al detalle el pasado de Worricker. Al rato nos enteramos que Walken es un alto espia de la CIA, que está reunido con un grupo de potentados de oscuro pasado y que los mismos parecen ser una horda de estafadores hábilmente organizados. Uno de ellos muere en circunstancias extrañas, pero ello no deja de ser la frutilla del postre de una trama complicada en donde estos tipos van a un paraíso fiscal a lavar dinero proveniente de una compleja estafa a las agencias de inteligencia norteamericanas, a las cuales les solicitaban suculentos (y exagerados) fondos para ayudarlos en la guerra contra el terrorismo. Para atraparlos Walken precisa de Nighy y, especialmente, de sus antiguos contactos en el Mi6 como para proveerle información de respaldo.

La cosa va mucho de pirotecnia verbal y perfomances sutiles. Los personajes son mas interesantes que la historia y el script se centra mayoritariamente en desarrollarlos y tridimensionalizarlos. Es por eso que – vicio frecuente en el género de espionaje – la trama avanza a los saltos; cuando la historia progresa, es por el arrepentimiento de alguno que vomita todo en menos de cinco minutos y provee todas las pruebas, mas que el resultado de una meticulosa investigación guiada por la lógica. Acá el fusible es Wynona Ryder, la que tiene una relación non sancta con el grupete. Mientras que todo el cast destila delicadeza y carisma, la Ryder desentona como una mancha de petróleo en medio de una piscina. El problema es que sus mohines no se condicen con sus palabras: cuenta una historia triste pero sus gestos parecen los de una loca, y no momento en que su personaje resulte convincente. Para colmo la Ryder se ve como una vieja con cuerpo y cara de adolescente, y en absoluto le va el papel de femme fatale, conspiradora o victima sufrida de su destino. Es un tremendo error de casting que empaña la efectividad de una cinta sólida.

El nucleo central de Turks & Caicos no tiene que ver con la moral o la justicia, sino con un simple reintegro de fondos malhabidos a quienes están haciendo operaciones sucias para los gobiernos del primer mundo. Incluso la cosa se le da vuelta a Nighy y sus aliados, quienes salen perdiendo en toda esta opereta. Francamente dudo de que la historia sea tremendamente satisfactoria, pero los adornos son adorables y el placer está en el desarrollo. Es un filme que exige atención y que está plagado de intérpretes de primera, lástima que el desenlace tiene algo de desabrido frente a semejantes preparativos. Habrá que ver si en el capítulo final de la trilogía las cosas se compensan, o sí solo nos limitaremos a ver a un grupo de actores de calidad realzando una historia que promete mucho mas de lo que cumple.

LA TRILOGIA DE JOHNNY WORRICKER

Página Ocho (2011) – Turks & Caicos (2014) – Salting the Battlefield (2014)

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