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USA, 1969 : Intérpretes : Frederick Stafford
(André Devereaux), Dany Robin (Nicole Devereaux),
John Vernon (Rico Parra), Karin Dor (Juanita de Cordoba),
Michel Piccoli (Jacques Granville), Philippe Noiret (Henri
Jarre), Claude Jade (Michèle Picard), Michel Subor
(François Picard), Per-Axel Arosenius (Boris Kusenov),
Roscoe Lee Browne (Philippe Dubois), John Forsythe (Michael
Nordstrom). Dirigida por Alfred Hitchcock. Guión
de Samuel A. Taylor, basado en la novela homónima
de Leon Uris. Música de Maurice Jarre.
TRAMA : Boris Kusenov es un alto ejecutivo de
la KGB que deserta hacia Occidente en 1962, plena cúspide
de la Guerra Fría. Los americanos lo asilan a
cambio de información, pero Kusenov no es un
hombre fácil y les brinda datos en cuenta gotas.
Les habla de un convenio secreto entre los rusos y Fidel
Castro por la seguridad de la isla de Cuba. La CIA desea
acceder a dichos documentos para validar los dichos
de Kusenov, pero les resulta imposible acercarse directamente
a sobornar a funcionarios de la inteligencia cubana.
Entonces recurren a André Devereaux, jefe regional
del servicio secreto francés, el que logra obtener
las pruebas. Devereaux termina por involucrarse totalmente
en la investigación a pedido de la CIA, visitando
Cuba y descubriendo que el acuerdo ruso - cubano implica
la instalación de misiles atómicos de
largo alcance en la isla. Pero los altos mandos de la
inteligencia francesa desaprueban las acciones de Devereaux,
y le exigen el regreso inmediato para comparecer y dar
explicaciones. El problema es que la CIA le advierte
a Devereaux que Kusenov ha revelado la existencia de
una red de dobles espías - llamada Topaz -, que
trabaja con los rusos y que está infiltrada en
la dirigencia del servicio secreto francés. Devereaux
deberá descubrir a los traidores antes de que
la noticia de los misiles cubanos sea dada al mundo,
y antes de que él mismo la revele ante el comité.
Y sólo dispone 3 días para ello.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Alfred Hitchcock es uno de los directores más amados
a nivel mundial. Su abultado historial incluye numerosos
clásicos, algunos de ellos los hemos comentado
en nuestro
portal de cine de culto Arlequin. En esta ocasión,
éste es el segundo intento de Hitchcock por sondear
en el cine de espionaje en los 60 de plena furia Bond
- el anterior film fue la blanda La Cortina Rasgada
-. Y por lo que se ve con Topaz, el maestro no
termina por hacer buena puntería.
Es posible, como algunos han dicho, que Hitchcock se
encontrara experimentando en los 60 la búsqueda
de un James Bond realista. Un cine de espías
con los pies en la Tierra. Es posible, y si bien el
maestro tiene experiencia en el tema (sin ir más
lejos, North by Northwest), lo cierto es que
después de Marnie Hitchcock se embarcó
en una serie de proyectos desastrosos. A partir de 1964
el único filme potable que rodaría sería
Frenesí; pero el resto tiene serios problemas
de guión, argumentos insulsos o gruesos errores
de tono. Sin ir más lejos, su último filme
- Family Plot - es francamente bizarro. Es como
si Hitchcock hubiera perdido su intuición maestra
a la hora de elegir los argumentos.
Y Topaz es un filme con muchos problemas. No
era un proyecto deseado por Hitchcock pero la Universal
lo presionó mucho, y el director terminó
por rehacerlo sobre la marcha, con páginas del
guión escritas horas antes del rodaje, gracias
a la pluma del libretista de Vertigo (que el
inglés trajo a la producción como herramienta
de salvataje). Incluso el final fue retocado a pedido
del estudio.
Como la mayoría de las películas de Hitchcock,
la primera media hora es casi soporifera. Hay demasiado
diálogo, actuaciones estoicas, y la trama va
de un lado a otro sin terminar de definir cuál
es su propósito. A decir verdad, la historia
de León Uris no es demasiado emocionante. Es
básicamente una ficción elaborada sobre
las posibles bambalinas previas a la crisis de los misiles
cubanos de Octubre de 1962, donde el dato llega por
un defector ruso demasiado pedante. De hecho, la escena
del escape se ve realmente torpe y larga y, lo que es
peor, el film carece de algún personaje con carisma
que por lo menos interese hasta ese momento. Es una
historia partida al medio, donde 40% del film lo lleva
John Forsythe como el operativo de la CIA a cargo
de la investigación. Forsythe es bastante chato
y estoico (parece seguir el manual de actuación
de Efrem Zimbalist Jr. para la serie de TV The
FBI), no muy interesante de ver, pero peor es
seguir al 60% restante con el blandísimo Frederick
Stafford que es un héroe anodino. Stafford (que
en Europa filmara alguna película del agente
OSS 117, y aquí obviamente resulta elegido
por su perfil a lo Sean Connery, corte de pelo simil
bisoñé incluído) es realmente terrible,
torpe para actuar y carece de misterio. Y termina por
lastrar al film.
Pero no todas las culpas deben echarse al casting;
por suerte está John Vernon que salva las papas
del fuego, como el duro jefe de la inteligencia cubana,
que destila veneno y tiene algunos de los mejores momentos
de la película. El mayor problema de Topaz
es que, sin actores interesantes y sin personajes atractivos,
el libreto se empeña por compensarlo disparando
un montón de vueltas de tuerca, muchas de ellas
sin sentido. Es absurdo que la CIA le pase todo
el peso de la investigación a Devereaux; el modo
en que éste consigue que un subordinado obtenga
copias del acuerdo ruso - cubano (además, ¿qué
hace el jefe de inteligencia cubano llevando semejantes
papeles por todo el mundo?); la investigación
en Cuba, donde Devereaux es reconocido por Rico Parra
y no es apresado sólo porque el libreto se quedaría
sin héroe; y todo este montón de vueltas
para llegar recién en el 75% del film al nudo
real, que es la red de doble espías infiltrada
en el servicio secreto francés. Además
del absurdo de que Devereaux debe desmantelar Topaz
en 72 horas porque ... ¿qué?. La
CIA le dice que es para evitar el filtrado de
la información de los misiles, pero al otro día,
en primera plana, ya figura la noticia en todos los
diarios. Es un guión lleno de agujeros, muchos
de ellos muy evidentes.
Donde el film se redime es en los momentos típicos
de Hitchcock. A partir del copiado de los documentos cubanos
sobre el acuerdo secreto, la película toma ritmo
y se vuelve algo más interesante. El operativo
para obtener los documentos cubanos por parte del agente
que interpreta Roscoe Lee Browne tiene - a pesar de su
disparate - su suspenso. El descubrimiento de la identidad
de Devereaux como espía en Cuba también
tiene su tensión. Está Karin Dor - la pelirroja
devorada por las pirañas en Solo
Se Vive Dos Veces - como la viuda de un héroe
de la revolución cubana que trabaja para los americanos,
un personaje inspirado en la hija de Fidel Castro (exiliada
en la vida real y trabajando para deponerlo desde Norteamérica).
Pero los huecos del libreto desmerecen el pulso de Hitchcock,
y las escenas en Cuba son confusas - uno no se explica
cómo Parra, amante de Juanita de Córdoba,
no sospecha que Devereaux es también su amante
y, por qué no, espía.-. Recién
el director inglés se encuentra en su salsa cuando
Devereaux llega a Francia y empieza a descifrar cómo
se compone Topaz. La escena del almuerzo es típica
de Hitchcock, con revelaciones y expectativas de reacciones
que levantan un poco el suspenso. Pero la historia se
resuelve de un modo realmente torpe, con el suicidio del
principal traidor. Existían dos finales alternativos
- un duelo entre Devereaux y el traidor, que hubiera resultado
mucho más satisfactorio; y el escape del traidor
hacia Rusia -, pero el clímax que permanece en
el film es abrupto e insatisfactorio.
Es una película apenas aceptable, que sólo
un par de escenas de Hitchcock la salvan de ser un bodrio
absoluto. El libreto es un colador, y las actuaciones
de madera. Era obvio que se iba a hundir en la taquilla,
y eso es lo que sucedió.
3 CONNERYS : Un intento de Hitchcock
de hacer un Bond realista. Pero un guión lleno
de agujeros y actores anodinos terminan por hundirla,
y sólo queda a flote gracias a un par de escenas
de suspenso como sólo el inglés puede
filmar. |