AQN – Critica: Meteoro (Speed Racer) (2008)

Meteoro (Speed Racer): revisamos la version para la pantalla grande de la serie animada de culto con Emile Hirsch y Matthew Fox, dirigidos por los hermanos Wachowski. Critica del film

sistemas de gestion para comercio exterior, importadores, exportares, agentes de carga internacional y despachantes de aduana Datahouse Company - haga click aqui

    Critica: SPEED RACER

>> VOLVER AL INDICE DE ARLEQUIN

una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 2008 : Emile Hirsch (Speed Racer – Meteoro), Susan Sarandon (madre de Meteoro), John Goodman (Pops Racer, padre de Meteoro), Christina Ricci (Trixie), Paulie Litt (Spritle – Chispita), Benno Fürmann (Inspector Detector), Kick Gurry (Sparky – Bujias), Matthew Fox (Racer X – el corredor enmascarado), Roger Allam (Royalton)

Director – Andy y Larry Wachowski, Guión – Andy y Larry Wachowski, basados en el anime del mismo nombre creado por Tatsuo Yoshida, Musica – Michael Giacchino

Trama: Los Meteoro son una familia dedicada integramente al negocio de las carreras, y por ello mantienen artesanalmente una pequeña escudería. Sus integrantes aún recuerdan con dolor la muerte de Rex, el hijo mayor y piloto estrella del equipo, que pereciera diez años atrás en un trágico accidente en la carrera de Casa Cristo. El joven Meteoro es ahora el encargado de pilotear los autos construidos por su padre, e intenta mantener intactos los records obtenidos en vida por Rex. Pero el desempeño de Meteoro como piloto ha impresionado al poderoso empresario automotor Royalton, quien le ofrece un suculento contrato para sponsorearlo. Sin embargo las intenciones de Royalton son mucho más siniestras, ya que tiene bajo contrato a prácticamente todos los pilotos registrados y arregla el resultado de las carreras a su gusto. Meteoro comienza a ser presionado por Royalton para que se sume a sus huestes de pilotos corruptos, pero es contactado por el misterioso corredor enmascarado y el inspector Detector, para que los ayude a desenmascarar al empresario. Meteoro se unirá a la operación, pero no tardará en darse cuenta del grave riesgo en que ha puesto a toda su familia.

    trailer de Meteoro (Speed Racer)  

ofertas software de gestion produccion
ofertas de software
oferta software de sueldos
ofertas software para estudios contables
ofertas en software ERP

  Meteoro (Speed Racer) Mach Go Go Go es el manga creado por Tatsuo Yoshida en 1964. A Yoshida le apasionaban las carreras, pero lo que terminaría por movilizarlo sería la visión del clásico Goldfinger, donde James Bond conducía un Aston Martin saturado de gadgets. Inmediatamente Yoshida comenzó a elaborar una tira de aventuras en un mundo fantástico, pleno de carreras imposibles y autos trucados. El manga tuvo buena repercusión y en 1967 vendría la serie animada de TV, que se transformaría en uno de los primeros anime en hacer pie fuera de tierras japonesas. Como suele suceder con los productos nipones, apenas llegó a America terminaría por ser desarmado y reconstruído por manos ajenas – en particular Peter Fernandez, que ya venía realizando la misma faena con otras tiras japonesas como Astroboy -, y Mach Go Go Go se convertiría en Speed Racer. En Latinoamérica terminaría por ser conocida con el nombre de Meteoro.

Si bien Meteoro no tuvo una larga duración (sólo se rodaron 52 episodios), comenzaría una larga vida de culto en sus continuas reemisiones, algo insospechado para un anime tan antiguo. Quizás el éxito posterior de Speed Racer se deba a que se aparta de toda la tradición fantástica del cine y animación japones, que temáticamente se encasilla en alienígenas, monstruos y robots gigantes. Meteoro es un piloto de carne y hueso, no participa en ningún tipo de conspiración que amenace la existencia del planeta, y de hecho lo mayormente fantástico son los escenarios donde se desarrollan las carreras con autos trucados. Además, como todos los niños sienten fascinación por los coches y sumando el hecho de que Meteoro es un adolescente involucrado en el excitante mundo de las carreras, es indudable que tenía todas las condiciones para resultar un éxito duradero.

Con el éxito obtenido por el culto, Speed Racer intentaría varios revival posteriores sin demasiado éxito. En 1993 habría una versión totalmente americana y producida por la Fred Wolf Films que expiraría tras sólo 13 capítulos. En 1997 la Tatsunoko Productions generaría una nueva propuesta planeada en 52 episodios, pero el proyecto quedaría abortado tras 34 capítulos, fundamentalmente porque a la Nickelodeon – el socio americano en la nueva versión – le agarraría la locura y comenzaría a boicotear la emisión de la serie (todo el episodio terminaría en una agria disputa en tribunales). Y en el 2008 se despacharían con Speed Racer: The Next Generation, ahora relatando la vida de los hijos de Meteoro.

Pero no hay dudas de que ninguna versión animada posterior pudo captar la magia de la serie original. En sus continuas reemisiones terminaría por captar la atención de Hollywood; ya en 1992 la Warner adquiriría la opción de derechos sobre el personaje para un film con actores, pero con suele ocurrir, el proyecto caería en el Hell Development por más de 15 años. Los candidatos al papel pasaron por Johnny Depp y el cantante Henry Rollins, mientras que el puesto del corredor enmascarado fue ampliamente disputado por Vince Vaughn o Keanu Reeves, y los directores se alternaron desde una gama tan variada que va de Alfonso Cuarón a Gus Van Sant. Recién en octubre del 2006 el proyecto logró resultar viable bajo la égida de los hermanos Wachowski, responsables de la trilogía de Matrix (una saga de filmes con fuerte gusto a anime).

Tras todo esto, llegamos por fin a la versión filmica 2008 de Speed Racer. Cuando uno adapta una obra de culto suele disponer de varias vías para hacerlo: una es parodiarla, demoliendo completamente sus postulados naif desde un cínico punto de vista moderno (The Brady Bunch, por ejemplo); la otra es remodelarla profundamente, intentando abarcar el gusto de la mayor cantidad de público posible, lo cual implica una apuesta muy arriesgada que en contadas ocasiones ha resultado exitosa. El problema de reformar tanto al original es que termina por perder su identidad; y en escasas oportunidades se ha podido generar una propuesta madura a partir de algo que es celebrado por un círculo de fans, lo que transita entre el filo de la herejía y el rechazo absoluto del grueso de la audiencia (como El Señor de los Anillos de Peter Jackson, que es una de las pocas adaptaciones exitosas de una obra de culto). La tercera opción, menos usual, es mantener un respeto reverencial por la obra, lo que termina por generar un objeto de lujo para unos pocos (solo los fans lo pueden apreciar).

Speed Racer entra de pleno en la tercera categoría. El enfoque de los hermanos Wachowski sólo puede ser apreciado por los adultos de treinta y pico que han crecido viendo la serie de TV creada en 1967. Para quienes nunca han visto un capítulo de Meteoro, este film es un caos visual fruto de una mente esquizofrénica. Para el resto, es un homenaje fiel hasta la médula del anime de Tatsuo Yoshida.

Lo cual no quita que los hnos Wachowski no hayan metido algunos cambios. Para empezar las aventuras de Meteoro se desarrollan en un universo absolutamente irreal, como si fuera una visión futurista delirante de la Tierra actual. Las personas se visten en una onda setentera, plena de jeans y remeras de diseños simples, pero la tecnología es del siglo XXIII. Los edificios parecen fruto de la mente afiebrada de un arquitecto (imaginen la Ciudad Gotica de los filmes de Tim Burton, elevada a la enésima potencia), y las muchedumbres proliferan, convirtiendo a las ciudades en hormigueros humanos. Mientras que en la serie de TV las tramas tenían asidero en el mundo actual, aquí se vive una utopía que no se encuentra regulada por las leyes de la física standard. Por ejemplo, los circuitos de carreras tienen trazados imposibles y los autos realizan piruetas disparatadas (como correr sobre las paredes o chocarse a troche y moche sin recibir ningún tipo de daño). Es un mundo de videogame, sin duda alguna.

ofertas de software
ofertas software de gestion produccion
ofertas software para estudios contables
ofertas en software ERP
oferta software de sueldos

Dramáticamente Speed Racer es un film tan tosco como la serie de TV. Los personajes son clises que operan de acuerdo a la historia, así que no esperemos tridimensionalidad de los mismos. La novia valiente, el piloto aguerrido, los padres protestones pero de buen corazón, el hermano pequeño que vive metiéndose en problemas, etc. Y tal como en el anime, lo más interesante es la sub trama del hermano Rex, que se hace pasar por muerto y reaparece bajo la identidad anónima del Corredor Enmascarado. A diferencia de la serie (en donde Rex se iba de la casa por una disputa con el padre), aquí Rex simula su muerte para escapar de las garras de Royalton y compañía, y poder correr de manera independiente.

La trama en sí misma es una mezcla de historias habituales de la serie. Aquí hay un potentado que arregla las carreras; se acerca a Meteoro, éste rechaza su propuesta y comienzan las persecuciones, despachando Royalton a su escudería de asesinos. No hay demasiado de nuevo en todo esto, con la excepción de la imponencia (y prepotencia) visual de cómo es instrumentado. Tal como en la serie, hay una carrera alrededor del mundo y el film hace una tarea impecable de trasladar el mismo estilo de tomas y escenarios del anime a la cinta con actores. Toda la escena de la carrera en el desierto (o en el paso entre las montañas heladas) es idéntica a la serie.

El film reproduce a la perfección el clima de aventura así como las marcas registradas de la serie (la escena final de la gran carrera de Casa Cristo es prácticamente la secuencia de títulos del anime). El tema es que, para el neófito, esto es un compendio de situaciones absurdas. Los hermanos Wachowski no pretenden reinventar la rueda, así que se dedican a reproducir los veloces dialogos camp y las acrobacias increíbles de los autos del anime con la mayor fidelidad posible. En todo caso los problemas del film pasan por la monumental expansión del universo de Meteoro que han producido los directores, lo que termina devorando a los personajes y saturando al público por momentos. Mientras que la gran carrera de Casa Cristo es excelente, las correrías en circuitos cerrados bordean lo insufrible debido a la saturación visual. Definitivamente no es el caos de las películas de Michael Bay (donde es imposible saber lo que sucede) sino que aquí el espectador puede seguir todos los acontecimientos … con el inconveniente que se desarrollan miles de ellos en cuestión de segundos. Imagínense realizar 50 vueltas seguidas a la más atemorizante montaña rusa que hayan subido jamás; cuando termina la sesión uno queda con la adrenalina por las nubes pero físicamente extenuado. Eso es lo que ocurre con las escenas de acción de Speed Racer.

La otra consecuencia de todo esto es que los actores lucen visiblemente incómodos al verse insertado en un universo tan caótico y absurdo. Mientras que Roger Allam (el periodista comprado de V de Venganza) se relame con su papel de villano, y el pequeño Paulie Litt roba una escena tras otra como el hermano menor de Meteoro, el resto del cast actúa en piloto automático. Empezando por Emile Hirsch, que como Meteoro es totalmente anónimo. Es imposible sentirlo como el héroe de la historia y, para peor, cada excelente aparición de Matthew Fox lo sepulta a su sombra (esto debió resultar tan obvio para los directores que, por ello, la última carrera de Meteoro es en solitario). Ojo que lo de Fox no es para el Oscar, pero al menos el actor entiende que en una historia semejante lo único que termina por importar es poner actitud. El tema es que ni Hirsch ni Susan Sarandon ni John Goodman (quien es visiblemente el que peor se siente con su rol) entienden esto, y actúan como unos sonámbulos.

Por todo esto es que Speed Racer es un festival para unos pocos elegidos. Está la música, el Mach 5, las delirantes carreras, las acrobacias imposibles. Para los seguidores de la serie, es un homenaje extravagante muy bien concretado. Pero para el resto es una abominación que aturde los sentidos y dispara tonterías constantemente. De acuerdo al grupo al cual usted pertenezca, le parecerá fabulosa o un absoluto bodrio.

   

software de gestion para inmobiliarias Datahouse Company - haga click aqui