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GB, 1969 : Intérpretes : Richard Johnson (Hugh
"Bulldog" Drummond), Daliah Lavi (baronesa Helga
Hagen), Beba Loncar (Pandora), James Villiers (Carl Petersen),
Vanessa Howard (robot número siete), Robert Morley
(Miss Mary), Sydne Rome (Flicky) Director: Ralph
Thomas - Guión: Liz Charles-Williams & David
D. Osborn, sobre los personajes creados por Herman C.
McNeile
TRAMA : Varios ejecutivos vinculados al desarrollo
del primer avion supersónico de pasajeros, el
SST1, han perecido en extrañas circunstancias.
El gobierno inglés decide llamar al investigador
privado Hugh "Bulldog" Drummond para que se
encargue del caso. Pero Drummond se encuentra de vacaciones
y desestima el expediente. Sin embargo los asesinatos
pegan cada vez más cerca del investigador, y
Drummond decide actuar, ayudado por su bella asistente
Flicky. No pasa mucho tiempo hasta que el investigador
descubre que su archienemigo Carl Petersen es el responsable
de la conspiración, buscando obtener un substancioso
rédito financiero por el fracaso del proyecto.
Petersen posee un ejército de mujeres robot y
es asistido por dos letales secuaces, la baronesa Helga
Hagen y la bella Pandora, las cuales eliminan todos
los cabos sueltos. Pero la tenacidad de Drummond es
la única que puede interponerse ante Petersen
para que sus siniestros planes tengan éxito.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Esta es la obligatoria secuela de Más
Peligrosas que los Hombres (1967), en donde un reestilizado
Bulldog Drummond - un investigador privado que estuvo
de moda en los años 40 - venía a ser
una suerte de James Bond free lance que trabajaba
eventualmente para el gobierno inglés. Tal como
en el filme anterior, Drummond es un investigador de seguros,
así que no usa gadgets ni posee licencia
para matar, y el rol queda a cargo de Richard Johnson
- el que en su momento fuera un serio aspirante al
papel de 007 -. El dato curioso es que la producción
se demoró dos años en producir algo mucho
más chato e insípido que el filme anterior.
Quizás parte de la culpa tenga que ver con la ausencia
de Jimmy Sangster - libretista habitual de los filmes
de la Hammer -, que había metido mano en
el filme anterior y acá ni siquiera fue convocado.
A mí me había gustado mucho Más
Peligrosas que los Hombres. No clonaba directamente
a James Bond (o a los cientos de parodias que prosperaban
en esa época, como Matt
Helm o las películas de euroespías),
Richard Johnson era un aventurero bastante simpático,
había un humor zumbón flotando en el ambiente,
y la gracia de todo residía en el dúo
de asesinas compuesto por Sylvia Koscina y Elke Sommer,
las que desbordaban de humor negro. Pero acá
la originalidad se fue al tacho y decidieron copiarse
a sí mismos, mezclando la fórmula que
inventaron con todos los desgastados clichés
de las parodias 007 de la época y que habían
sorteado exitosamente en el primer filme. Si Más
Peligrosas que los Hombres tenía estilo,
Más Peligrosas Todavía se ve como
una típica aventura de Matt
Helm de la época, sólo que sobreproducida.
El villano tiene un ejército de letales mujeres
robot, las que no tienen mayor vestimenta que ajustados
bikinis; el sobrino de Drummond - que aparecía
en el primer filme, y que era un personaje que aportaba
aplomo a la historia - brilla por su ausencia, y
Richard Johnson acapara toda la pantalla, cumpliendo
con el rol de seductor implacable propio de los clones
007. Sabiendo que Johnson no es precisamente el rey
del carisma, el libreto le da cierto aire paternal y
lo emparda con Sydne Rome, la que hace de adolescente
enamoradiza y se la pasa todo el filme abriendo los
ojos a más no poder y sin pestañar, como
si fuera una adolescente pasada de drogas duras.
Para completar el cuadro tenemos a otro dúo de
asesinas, esta vez encarnadas por Dalilah Lavi (que
durante toda la década del 60 se pasó
actuando en clones de James Bond, comenzando por la
versión 1966 de Casino
Royale y siguiendo por la aventura de Matt Helm
The Silencers)
y Beba Loncar, y que no llegan a tener ni el 5% de gracia
de la pareja original de Sylvia Koscina y Elke Sommer
en Más Peligrosas que los Hombres. También
está el némesis habitual de Drummond,
Carl Petersen, esta vez con el rostro del amargo James
Villiers (el que reemplazaba a M en Solo
Para Sus Ojos tras el fallecimiento de Bernard Lee)
en lugar de Nigel Green (que seguramente se había
ido a filmar ... The
Wrecking Crew!, otra aventura de Matt Helm). Como
puede verse esta gente prácticamente comió
durante una década trabajando tanto en la serie
original de James Bond como en toda la parva de imitadores
que prosperaron a finales de los años 60.
Pero Mas Peligrosas Todavía es un filme
más torpe que el original. Las asesinas no son
tan graciosas. El plan del villano es casi idéntico
al del primer filme. Carl Petersen tiene muy poco espacio
en la película. Los asesinatos son bastante ridículos
- como cuando remolcan a toda velocidad al auto de un
oficial inglés y le cortan las cuerdas para que
el vehículo se lance por un precipicio -, con
lo cual volvemos a la lógica de Scott Evil: ¿no
era más fácil pegarle un balazo?.
Al menos Richard Johnson sigue peleando bien y aporta
algo de simpatía, y las locaciones sigue siendo
espléndidas... pero con dos años de demora
respecto al original, esta película podría
haber engendrado una historia más fresca y creativa.
Más Peligrosas Todavía está
ok para nosotros que nos gustan los euroespías
de los años 60. Es potable, pero no deja de ser
un refrito de la fórmula del primer filme, agregando
la cuota ridículamente sexista que todas las
copias de James Bond tenían en aquella época.
Es una lástima, ya que la saga había mostrando
potencial cuando había seguido su propio camino.
3 CONNERYS : Bulldog Drummond regresa,
con escasa originalidad y mucho chiste sexista fácil.
No es un mal filme, pero copia demasiado su propia fórmula
y la de cientos de clones 007 de la época, perdiendo
toda su frescura. Hay buenas actuaciones y tiene sus
momentos, pero todo se ve muy light y repetido.
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