AQN – Critica: Rescatando al Soldado Ryan (1998)

Rescatando al Soldado Ryan (1998): una patrulla debe rescatar al ultimo sobreviviente de una familia masacrada por la guerra, en este filme con Tom Hanks y Matt Damon, dirigido por Steven Spielberg. Critica de la pelicula

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    Critica: SAVING PRIVATE RYAN

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1998 : Tom Hanks (capitán John H. Miller), Tom Sizemore (sargento Mike Horvath), Edward Burns (soldado Richard Reiben), Barry Pepper (soldado Daniel Jackson), Adam Goldberg (soldado Stanley Mellish), Vin Diesel (soldado Adrian Caparzo), Giovanni Ribisi (médico Irwin Wade), Jeremy Davies (cabo Timothy P. Upham), Matt Damon (soldado James Francis Ryan)

Director – Steven Spielberg, Guión – Robert Rodat

Trama: Junio de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial. A las oficinas de relaciones públicas del ejército norteamericano llega la noticia de que tres de los cuatro hijos de la familia Ryan han fallecido en combate con diferencia de escasos días, y que todos los telegramas le llegarán simultáneamente a su madre. Intentando compensar la desgracia, el jefe de estado ordena de que se envíe una patrulla a ubicarlo y traerlo a casa. Pero Ryan es uno de los paracaidistas de la brigada 101, y ha caído detrás de las líneas enemigas durante el asalto del Dia D. Precisamente un escuadrón que participara en dicho desembarco – los Rangers 2, al mando del capitán John Miller – recibe la misión de ubicar al soldado desaparecido. El equipo de Miller acepta a regañadientes la tarea; pero la misma terminará por convertirse en un descenso a los infiernos, tras infiltrarse entre las lineas alemanas para dar con el paradero de Ryan.

    trailer de Rescatando al Soldado Ryan  

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  Rescatando al Soldado Ryan Lo que son las paradojas del cine. Uno termina por darse cuenta de que no fue Robert Mitchum quien voló los puestos fortificados en la playa de Omaha durante el Día D sino que fué Tom Hanks; y de que Matt Damon integraba el mismo cuerpo de paracaidistas que John Wayne y Red Buttons en El Día Mas Largo del Siglo. Eso sí que son datos curiosos…

He aquí el ejemplo de la película de guerra perfecta. Contiene acción, drama, emoción y reflexión en partes exactas y eficientes. No hay discursos ideológicos, villanos o heroísmos idiotas del día. Simplemente es carnicería y devastación, tanto externa como interna. La locura de la guerra, pintada con todos sus colores.

Debo admitir que me fascinan los filmes de ficción de Steven Spielberg, pero cuando decide adentrarse en terrenos históricos me suena a un descarado intento de hacerse con una estatuilla del Oscar a toda costa. Esos filmes tan políticamente correctos, que suenan a manipulación emocional de público y crítica. Si bien La Lista de Schindler es un muy buen filme, sigue dándome la impresión de oportunismo barato: haga una película sobre un enfermo terminal de cáncer o sobre el Holocausto, y seguramente obtendrá una nominación de la Academia.

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Pero en Rescatando al Soldado Ryan, las nominaciones están bien ganadas. No sólo porque es un tour de force de técnicos y actores, sino porque es una película que muestra la carnicería de la guerra con lujo de detalle. Y eso termina por conmover, tanto como el aspecto dramático de la historia. El otro caso que viene a mi mente y en que el gore es utilizado como un recurso dramático efectivo es La Pasion de Cristo.

La historia está inspirada en el caso real de los hermanos Niland, de los cuales sobrevivieron dos de los cuatro hermanos (aunque en su momento, se creía que eran tres los que estaban muertos y por ello el sobreviviente conocido fue despachado a su casa, mientras que el cuarto se encontraba prisionero de guerra en los campos de concentración japoneses en el Pacífico). En sí la historia es anecdótica, y sólo sirve de excusa para graficar el descenso a los infiernos por parte de la patrulla del capitán Miller. Esta es una guerra real, con atrocidades, carnicerías y locuras de todo tipo; y toda esa demencia termina por mellar en el espíritu de los individuos que se ven forzados a participar en ella. Aquí los soldados lloran; tienen miedo; extrañan su hogar y sufren por la muerte de sus compañeros; hay una enorme cantidad de bajas en todos los bandos, y no hay ningún personaje que uno pueda anticipar que llegue vivo al final de la película. Como dice Tom Hanks en un momento, “dudo de que mi esposa pueda reconocerme cuando vuelva a casa”. La guerra mutila a las personas en todo sentido.

Sin dudas lo más memorable del filme es la media hora inicial, que debe ser la escena de guerra más vibrante jamás filmada. La carnicería humana del Día D es mostrada con impecable realismo (cámara en mano estilo documental, como Stanley Kubrick hizo en las secuencias de guerrilla de Dr. Strangelove), y es así como debió ser (no como la aséptica y edulcorada versión que muestra El Día Más Largo del Siglo). Tanto en esa escena como en el clímax, está plagada de momentos a lo Spielberg: impactantes, memorables, completamente originales. Ciertamente la película se lastra un poco cuando las balas cesan – es inevitable después de semejante espectáculo -, pero no por ello carece de interés. Este grupo de soldados anónimos comienza a ganar personalidad a medida que cruzan territorio francés en busca del soldado Ryan. No necesariamente los convierte en tridimensionales – uno no termina de conocer en profundidad a todos los caracteres -, pero sí hace lo suficiente por despertar la simpatía del público. Todos tienen recuerdos de su hogar; quizás no haya una gran camaradería pero sí hay respeto; y el personaje de Tom Hanks es la medida justa de decisión y balance como para mantener las cosas ordenadas en medio del caos.

Uno podría concluir que el personaje del soldado Ryan es metafórico. A final de cuentas, las líneas finales se podrían aplicar a todas las personas (y al mundo en general) que han sobrevivido un conflicto tan devastador como la Segunda Guerra Mundial. “Después de toda esa masacre, ¿hemos hecho algo bueno para merecer la vida y la paz?“. ¿Ha servido para algo todo ese sacrificio?. En todo caso, es un mensaje para aprender a valorar la vida y repudiar la supuesta solución armada que implica la guerra. Y ello convierte a Rescatando al Soldado Ryan en uno de los mejores filmes antibélicos de todos los tiempos.

   

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