AQN – Critica: Sexto Sentido (1999)

Sexto Sentido (1999): el gran clasico de M. Night Shyamalan sobre un niño que puede ver fantasmas, con Haley Joel Osment y Bruce Willis. Critica de la pelicula

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    Critica: THE SIXTH SENSE

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1999 : Bruce Willis (Dr Malcolm Crowe), Haley Joel Osment (Cole Sear), Toni Collette (Lynn Sear), Olivia Williams (Anna Crowe), Donnie Wahlberg (Vincent Grey)

Director – M. Night Shyamalan, Guión – M. Night Shyamalan

Trama: El sicólogo Malcolm Crowe aún se está recuperando luego que uno de sus pacientes entrara en crisis y le disparara hace cosa de un año. Ahora Crowe ha comenzado a atender a un niño llamado Cole Sear, el cual vive en un estado de neurosis constante y presenta evidencias de maltrato físico. Para Crowe la conclusión obvia es que el chico está desquiciado por la separación de sus padres, y muestra los mismos síntomas que el joven que le había agredido un año antes. Pero Cole empieza a sentir confianza en Crowe y pronto le revela el secreto de su situación: el niño ve fantasmas todo el tiempo, los cuales lo acosan y le maltratan. Y aunque Crowe descrea de sus palabras, muy pronto comenzará a darse cuenta que las afirmaciones de Cole son ciertas.

    trailer de Sexto Sentido  

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  Sexto Sentido Algunos filmes salen de la nada y dejan al mundo entero completamente pasmado. Son películas que marcan una etapa simplemente porque vienen con una aproximación tan fresca hacia algún tema tan remanido que toda la gente se queda pensando: ¿por qué no hicieron esto antes?. Tener visiones de fantasmas no es algo nuevo; lo que es nuevo es el enfoque de M. Night Shyamalan quien, a partir de esta película, se transformó en un artista a seguir e imitar. Aún hoy insisto en que Shyamalan es lo más parecido que haya existido a una versión moderna de Hitchcock, a pesar de que el tipo decidió suicidarse artísticamente a partir de La Dama en el Agua (2006), y ha terminado pariendo bodrios infernales como La Trampa del Mal (2010). Pero en Sexto Sentido Shyamalan estaba en pleno auge creativo, tomó al mundo por sorpresa y nos entregó un clásico formidable.

Esta es una película cuya efectividad se basa en personajes más que en shocks. Su truculencia se reduce a algún efecto de maquillaje (muy light, por cierto) y algún novedoso enfoque de cámara. En realidad Sexto Sentido es un drama salpicado con gotas de terror. A la audiencia le importa profundamente este niño emocionalmente quebrado que compone Haley Joel Osment. Es un chico demasiado sufrido, un adulto en el cuerpo de un niño. En la escena en que Osment confronta a Bruce Willis en una iglesia (y le pregunta por qué ha regresado), el niño – visto a la distancia – es un anciano doblegado por el peso del dolor. Salvo escasas excepciones (como las secuencias en la escuela), el resto del tiempo es un adulto traumatizado, carente de humor y demasiado inteligente para su edad. Pero lo que más me impresiona del personaje es su visión completamente nihilista de la vida; para Osment su existencia es una tortura constante carente de esperanza alguna.

Por supuesto, el niño ve gente muerta; y, con semejante experiencia (y sin nadie que pueda apoyarlo) se ha transformado en una rara avis que sólo su madre puede soportarlo. Allí entra a jugar la excepcional perfomance de Toni Colette, completamente humana y sobrepasada por la desesperación. Hay tanta intimidad en las escenas entre Colette y Osment que sorprende que no sean madre e hijo en la vida real. Es una de la relaciones más intensas, realistas y conmovedoras que yo haya visto en el cine.

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Como la mayoría de historias de terror, esta también puede interpretarse como un caso siquiátrico. Un hecho traumático desencadena un poder en una persona, la cual puede verse como algo real o simplemente imaginario. Si en Carrie era el control castrante de su hiperreligiosa madre, aquí la ausencia del padre desemboca en una familia con profundas lastimaduras emocionales en donde es difícil no pensar en que las manifestaciones de Osment son síntomas de un desequilibrio mental prematuro (que es el primer diagnóstico al que llega Bruce Willis). Pero a su vez el mismo sicólogo vive su propio drama, teniendo problemas de comunicación con su esposa que terminan por afectar a su trabajo … ¿o no será así?.

Ciertamente hay un puñado de sobresaltos realmente efectivos en Sexto Sentido, pero yo creo que la historia trata de otras cosas en realidad. Toda la trama está impregnada por una visión profundamente triste acerca de la vida y la muerte – los muertos están condenados a sufrir los mismos padecimientos que tenían en vida y por ello no han notado que fallecieron; los vivos permanecen en un aislamiento y letanía constante, siendo incapaces de comunicarse con los demás -, en donde nadie puede ser feliz o vivir en un estado mínimo de paz interna. Es por ello que Sexto Sentido funciona como un drama típico en donde los personajes lamen sus heridas mutuas, se rearman y siguen viaje con sus vidas.

Sexto Sentido aterroriza y emociona; y a esto se le suma su construcción inteligente, en donde Shyamalan hace todos los trucos de prestidigitación posibles para shockearnos con su revelación final, absolutamente imprevisible. Es por ello que resulta imposible no verla de nuevo sin dejar de sorprendernos con la excelencia de sus detalles.

   

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