AQN – Critica: Sayonara, Jupiter (1984)

Sayonara, Jupiter (1984): una expedicion cientifica debe convertir a Jupiter en un sol y, de ese modo, desviar la trayectoria de un agujero negro que viene directamente a la Tierra. Critica de la pelicula

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    Critica: SAYONARA, JUPITER / BYE BYE, JUPITER

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una crítica del film, por Alejandro Franco

Japón, 1984 : Tomokazu Miura (Dr. Eiji Honda), Dangely Diane (Maria Basehart), Miyuki Ono (Anita), Rachel Huggett (Dr. Millicent Wilem), Paul Tagawa (Peter), Kim Bass (Booke)

Director – Koji Hashimoto & Sakyo Komatsu, Guión – Sakyo Komatsu

Trama: El futuro. La población mundial ha alcanzado la cifra de 18 billones de personas, forzando a la humanidad a conquistar otros planetas. Siguiendo con dicho plan, el Dr. Eiji Honda le propone a la liga de las naciones una idea audaz: convertir a Júpiter en un segundo sol, cuya energía serviría para avanzar en la colonización de los planetas más alejados de la Tierra. Pero el proyecto de Honda choca con los intereses de la Iglesia de Júpiterun grupo fanático ecologista -, los cuales no escatiman en cometer actos terroristas para preservar el status quo del planeta gigante. Pero las cosas se salen fuera de control cuando científicos de todo el mundo descubren un gigantesco agujero negro – un hoyo de antimateria en el espacio, dotado de una enorme fuerza gravitacional que absorbe y destruye todo a su paso – en trayectoria directa a la Tierra. Y, la única manera de desviarlo, es convirtiendo a Jupiter en un sol mucho antes de lo esperado – usando su fuerza gravitatoria para modificar la trayectoria del agujero negro -. Pero aún con la inminencia del holocausto sobre la cabeza de toda la humanidad, los fanáticos de turno han comenzando a perpetrar todo tipo de acciones suicidas con tal de sabotear las intenciones de Honda y todo su equipo.

    trailer original de Sayonara, Jupiter

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        Sayonara, Jupiter (1984) Me gustaría comenzar con una cita proveniente de un blog que leí hace un tiempo, y que me parece más que adecuada para este caso: “una cosa es un film malo que hace las cosas involuntariamente – o que incluso es consciente de que es un film malo y por ello se burla de sí mismo -, y otra cosa muy diferente es un film malo con aspiraciones. Mientras que en los dos primeros casos el espectador siempre encuentra la manera de divertirse con la pelicula (o reírse de ella), el tercer caso entra en el terreno del bodrio absoluto. No hay nada peor que un director que apesta con pretensiones de cine arte“. Y Sayonara, Jupiter entra perfectamente en esa categoría. No sólo el argumento es un rompecabezas lento y casi inentendible, sino que el director se cree que es la versión japonesa de Stanley Kubrick. Para colmo, tiene el tupé de robar (dicho esto, con subrayado y negrita) el 90% de los planos de 2001, Odisea del Espacio, con lo cual se gana inmediatamente el odio de la platea cinéfila que tiene la desgracia de toparse con este pedazo de estiércol.

Esta finura se la debemos a la mente de Sakyo Komatsu, guionista responsable de algunos no-hits como El Hundimiento del Japón (1974 y su correspondiente remake). Según comentarios de Komatsu, él quería lograr algo tan grande y popular como Star Wars, pero a la japonesa y con mensaje (así que tenía la intención de copiar desde el vamos”). Lo que hizo realmente es crear un pastiche con partes iguales de 2001, Odisea del Espacio, El Agujero Negro, Tiburón (!) y Recuerdos del Futuro, amén de una pizca de 2010, El Año que Hicimos Contacto, todo lo cual no cuaja ni con moco, y que termina resultando en una historia tan larga y complicada que las 2 horas 15 minutos de metraje no alcanzan para desarrollarla como corresponde (hay momentos en que pareciera que al director se le escapó de rodar algún capítulo entero de la historia). Y, lo que es pero de todo, es aburrida y nada emocionante.

Hay cosas que asumo (o fantaseo, como quiera verse) y que me sirven para imaginar que el argumento en el papel era realmente mucho mejor que el bodoque que terminó en pantalla. Por ejemplo, el filme arranca con la terra-reformación de Marte, en donde dinamitan los polos helados del planeta rojo y se topan con marcas similares a las encontradas en Nazca (esas figuras gigantes que sólo se pueden ver desde un avión). Ese “mensaje de los dioses” indica que hay una nave / criatura alienígena gigante (el filme nunca termina de ser claro sobre ese punto, y las escenas tampoco ayudan) viviendo en Jupiter. Yo presumo que a raíz de ese descubrimiento se ha formado un culto de fanáticos – la llamada Iglesia de Jupiter -, los que ven al planeta gigante como un a especie de santuario, o un locutorio en donde uno tiene linea directa con Dios o alguna inteligencia superior de origen extraterrestre (guau, ése fue un parrafo realmente inspirado!). El problema con la nave / criatura es que toda esa subtrama es abandonada hasta los 5 minutos finales y, mientras tanto, tenemos a un científico insulso que se topa con su ex novia, la cual se hizo terrorista para la Iglesia de Jupiter y viene a ponerle bombas a la estación orbital en donde trabaja y donde piensan convertir al planeta gigante en un sol. Tampoco el libreto habla de que dicho sol vaya a servir para colonizar otros planetas distantes (tipo Urano, Plutón) y no para la misma Tierra. Por eso, cuando el protagonista habla que el nuevo sol “va a solucionar problemas de energia para el resto de la humanidad”, uno piensa en gente cargando baterías el doble de rápido con sus paneles solares… o la humanidad achicharrada por tener el doble de calor proveniente de un segundo sol. Vamos a tener que comprar un bronceador con protector solar 5.000 millones para resistir el disparate que hizo este tipo en Júpiter.

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Como sea, la ciencia no es el fuerte de Sayonara, Jupiter. Los fucking terroristas continúan tirando bombas en la estación, aún cuando siempre sean los mismos cinco tipos y los tengan recontra identificados. Pareciera que hay plata para crear un nuevo sol, pero no hay presupuesto para poner un par de patovicas en la entrada de la estación orbital. En fin.

Llegado un momento, a nuestro protagonista (en un alarde de originalidad, lo llamaron como Eiji Tsuburaya – el dios japonés de los efectos especiales – e Ishiro Honda – el gran director detrás de Godzilla y los mejores filmes fantásticos nipones -) se le inflaman los testículos y va a hablar directamente con el líder de la secta, un flaco con pinta de hippie y que vive en una playa paradisíaca – nada que ver con los campamentos terroristas que tenía Muhamar Khadafi en medio del Sahara, en donde hacían 50 grados a la sombra y faltaba el agua: a esta gente no le gustan los sacrificios -, para que dejen de tirar bombas: sino, nos morimos todos. Ahí Mr. Honda se ve mezclado en medio de un incidente en donde un tiburón acosa la playa, el delfín mascota del lider terrorista sale a hacerle frente (y le va muy mal, obvio), y Honda decide fetear al escualo con el motor fuera de borda de uno de los botecitos de la costa. El lider ve demasiada violencia en el individuo que le pide clemencia en su guerra fundamentalista, le echa Flit, y saca su guitarrita para cantar una copla sobre el cuerpo de su finado Flipper como si fuera una especie de Piero sicotrónico. Dios, es inexplicable lo ridícula que se ve toda esa escena.

Como sea Sayonara, Jupiter se larga y pesada, con el agraviante que la mayoría de escenas / tomas están copiadas de otros filmes mejores. El comienzo es indignante, con planos totalmente idénticos a 2001, Odisea del Espacio, amén de la subtrama de alienigenas inteligentes en Júpiter. Después tenemos un larguisimo polvo espacial, en donde el protagonista hace el amor con su novia la terrorista (todo en medio de cuerpos desnudos flotando en el espacio), y luego hay demasiadas conferencias de políticos y científicos. Lo que uno ve en realidad es un desperdicio enorme de recursos que podrían haber servido para crear una gran película, o siquiera una decente. Las maquetas son formidables, los sets son asombrosos… pero el libreto, la dirección y las actuaciones van de lo mediocre a lo lamentable. Para colmo el filme acumula cosas bizarras, como el hecho de que el elenco sea multinacional y cada uno hable con el otro en su idioma natal sin traductores por medio (un francés le habla a un japonés en su idioma, y éste le contesta en nipón… y todos se entienden!), o que haya japoneses con nombres latinos (Carlos, Anita).

Sayonara, Jupiter es un bodrio sobreproducido con un argumento recargado y poco interesante, y dirigido por un tipo que no tiene nada de original y que se dedica a copiar a mansalva secuencias de filmes clásicos. Es una lástima, ya que la Toho había apostado fuerte por esta película: el problema es que nadie en la gerencia del estudio parece poseer dos dedos de frente como para darse cuenta de lo estúpido que es todo esto. Con lo cual todo culmina siendo un montón de basura envuelta en envase de lujo, con pretensiones de gran filme, cosa que no será nunca jamás.

 

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