AQN – Critica: El Planeta de los Vampiros (Planet of the Vampires) (1965)

El Planeta de los Vampiros (1965): una muestra de sci fi spaghetti, con una tripulacion espacial varada en un planeta y asediada por fuerzas sobre naturales, dirigida por Mario Bava. Critica del film

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    Critica: PLANET OF THE VAMPIRES (Terrore Nello Spazio)

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA / Italia, 1965 : Barry Sullivan (Capitan Mark Markay), Norma Bengell (Sanya), Angel Aranda (Wess), Fernando Villena (Karan), Evi Marandi (Tiona)

Director – Mario Bava, Guión – Ib Melchior sobre el cuento One Night of 21 Hours de Renato Pestriniero, Musica – Kendall Schmidt

Trama: Dos naves, Argos y Galliot, acuden a investigar una extraña señal de auxilio que proviene de un planeta desolado. Pero al llegar, la potencia de la gravedad los fuerza a aterrizar. La tripulación de la Argos, comandada por el Capitan Mark Markay, comienza a luchar entre sí hasta que son detenidos. Al parecer existe una fuerza misteriosa que los ha controlado mientras han quedado inconscientes en el descenso. Recuperando la cordura, van a buscar a la tripulación de la Galliot, que se ha estrellado en otra parte del planeta, pero descubren que todos sus miembros están muertos. Markay y su equipo entierran los cuerpos mientras se dedican a reparar su nave. Pero los cadaveres cobran vida y pronto atacan a los tripulantes de la Argos, intentando tomar el control de la misma. Y es que una raza de seres invisibles permanece prisionera en el planeta, con lo cual la Argos se transforma en su única vía de escape.

    trailer de El Planeta de los Vampiros  

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  El Planeta de los Vampiros Para mediados de los años 60 la AIP (American International Pictures) se había dado cuenta que los filmes de horror importados de Italia generaban excelentes resultados en la taquilla. Títulos como Black Sunday y Black Sabbath (precisamente de Bava) habían probado ser exitosos y, antes de comprar los derechos nuevamente de otros títulos, la AIP decidió intervenir como co-productora. Uno de los primeros filmes fruto de dicha asociación es precisamente Planet of the Vampires, dirigido por Mario Bava.

Bava era un prolífico director italiano de cine de terror, y cuyo trabajo ha sido influencial dentro y fuera de fronteras. Se le acredita haber dirigido el primer giallo (como se le llama al violento cine de suspenso italiano) con La Ragazza Che Sapeva Troppo (1963) así como el primer film de sci fi italiano (The Day the Sky Exploded) en 1958, y realizar los primeros pasos del género slasher con Reazione a Catena (1971). Numerosos directores han reconocido la influencia de la obra de Bava en sus trabajos, desde Dario Argento hasta Martin Scorsese.

Aquí Bava queda al mando de una historia de ciencia ficción y horror, con un presupuesto obviamente risible. Y sale airoso. Es increíble lo que Bava logra con la imaginación y efectos ópticos, consiguiendo que el film se vea bastante más caro de lo que en realidad costó. Una de las anécdotas que contaba Bava es que la producción sólo contaba con dos rocas de utilería (sí, dos rocas!) para hacer de decorado, y que fueron multiplicadas a través de un complejo sistema de espejos en el set. Sin dinero para efectos especiales, las naves y los planetas fueron maquetas movidas directamente frente a la cámara. No serán maravillosas pero sí funcionales y se ven bien.

Pero el gran logro de la escenografía pasa por el interior de las naves y el planeta, que son de un colorido pop fascinante. No hay sci fi más fashion que la ciencia ficción italiana (y europea) de los 60, donde los trajes futuristas parecen el delirio de un diseñador de modas (aquí las mujeres parecen exhiben una gran sensualidad, envueltas en sus trajes de latex, aunque la visión de Barry Sullivan en PVC no sea de lo más apetecible) y los decorados son de un rojo incandescente. Uno piensa en títulos como Barbarella o Diabolik e inmediatamente viene a la mente una estética pulp de ciencia ficción. Son viñetas de comic de colores recargados y alto delirio visual.

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Mario Bava se las arregla aquí para dirigir una película muy modesta, con presupuesto cero, historia corta y logra obtener algunos buenos resultados. Ciertamente el comienzo es bastante abominable, con un montón de actores diciendo todo tipo de disparates que intentan parecer jerga de vuelo espacial. Pero cuando la nave llega al planeta, comienza a repuntar puntos. En especial con los efectos de la niebla, que cubre inmediatamente el piso como si fueran dedos invisibles. Otras escenas muy bien conseguidas son el despertar de los muertos de la tripulación (dominados por la raza invisible que desea escapar del planeta), y la clásica secuencia con Barry Sullivan y Norma Bengell en el interior de una nave alienígena estrellada, que muchos la consideran como influencial en una toma similar de Alien (1979). Los enormes esqueletos de los aliens y el ambiente sobrenatural de la nave son impactantes, aunque la secuencia se queda algo corta en relación a todo lo que podría haber brindado.

Pero, mientras que el director consigue algunas sorpresas y sustos, no se puede desestimar que es un relato modesto. Al menos los personajes se comportan con bastante inteligencia, y todo se reduce a una serie de idas y vueltas entre una nave y la otra. Tampoco el final es excesivamente sorpresivo, aunque por lo menos intenta zafar de los rutinarios happy endings del género. Como típico director italiano Bava suele usar zooms rápidos, pero no abusa de ello. En todo caso es sci fi pochoclera hecha de manera competente, que permite pasar el rato, sorprender un poco, y terminar por dar resultados satisfactorios para el espectador..

   

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