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Este es el segundo Bond renegado.
Parte de la telenovela detrás de este film ya
la hemos contado, pero hagámoslo ahora en detalle.
La historia parte de fines de los 50, cuando James Bond
era un modesto éxito literario de ventas, e Ian
Fleming buscaba la forma de popularizarlo a nivel internacional.
Fué allí cuando tuvo la mala suerte -
digamos así - de asociarse con Kevin Mc Clory
(director de cine) y Jack Whittingham (guionista) para
dar forma a un proyecto fílmico de 007. El proyecto
tuvo varios nombres (Bond del Servicio Secreto,
Latitud 69 oeste, etc), pero resultaba demasiado
ambicioso y no encontraron respaldo financiero.
Paso de unos años. Ian Fleming decide - con
el material de base del proyecto - rearmarlo y editarlo
como novela. Se trataba de Thunderball.
Inmediatamente se avalanzaron judicialmente sobre Fleming
los citados Mc Clory y Whittingham. Fleming era un hombre
pacífico y demasiado despreocupado de las cuestiones
legales sobre derechos de sus novelas (sólo le
interesaba un buen pasar y dejarle una buena herencia
a su familia), además de que tenía serios
problemas cardíacos y no deseaba inconvenientes
de ningún tipo. Así fué que Fleming
otorgó, sin demasiada batalla, similar calidad
de co-autor a Mc Clory y Wittingham sobre Thunderball,
tanto a nivel literario como en cuanto a derechos fílmicos.
Pasan otros años. Saltzman y Bróccoli
deciden llevar a la pantalla grande a James Bond, ya
que está obteniendo notables sucesos en ventas.
El primer proyecto es filmar Thunderball, pero
son tantos los inconvenientes de derechos, que deben
optar por otra novela también muy popular. Es
así como filman Dr. No
(1962). Personalmente difiero de esta versión,
ya que el presupuesto de Doctor No fue muy magro
y dudo de la capacidad - en ese momento - de que Salztman
y Bróccoli pudieran montar Thunderball
con algo más de que un millón de dólares
de presupuesto (que fué el de Dr. No).
Pasan otros años, y llegamos a 1964. Goldfinger
ya es un éxito a nivel planetario, con cines
exhibiendo el film las 24 horas, y colas interminables
para adquirir entradas. Debido a la magnitud del film,
Saltzman y Broccoli entienden que lo único que
puede equiparar en términos de escala es llevar
al celuloide Thunderball. Y deciden negociar
con Mc Clory y Whittingham, resultando estos en productores
asociados del film.
Muere Fleming en 1964. Pasan unos pocos años
antes que Kevin Mc Clory, en solitario, empezara una
increíble cruzada judicial de más de treinta
años contra Eon. Primero, para reconocerse
como co-autor del personaje de James Bond. Segundo,
para darle derecho de crear su propia serie de films.
En semejante batalla judicial obtiene el reconocimiento
de su autoría sobre Spectre y Blofeld
(entre otros personajes literarios), pero no el reconocimiento
total.
Llegamos a los 70. Connery deja la serie con Diamonds
Are Forever, y comienza a deambular por varias producciones,
con mayor y menor resultado. Lo cierto es que, aparte
de uno o dos filmes, la carrera del escocés viene
a los tumbos. Es precisamente en el set de uno de los
films más reconocidos (The man who would be
king - 1975), que Mc Clory se acerca a Connery para
ofrecerle volver como 007 en una película no
producida por Eon sino por él mismo. Su
respuesta sería : nunca jamás (de
lo cual, saldría el título del film como
broma privada de Mc Clory).
Pero sin exagerar, seamos sinceros : cerca de los 80,
la carrera de Connery tenía más fracasos
que éxitos. Y si bien renegaba del personaje, ningún
film posterior le dió el estrellato que esperaba
- al menos, mientras no hiciera de 007. Ni hablar del
impresionante bienestar económico que tenía
antes de los 70. Y aunque no resulte muy extendido el
comentario, lo cierto es que Connery se asoció
secretamente con Mc Clory para volver a explotar al personaje.
Aunque no figure en los créditos, Connery es también
productor de Never Say Never Again. Y si bien nunca
apoyó públicamente las demandas de Mc Clory,
a la hora de que éste imaginara proyectos (como
Never Say Never Again y otros), Connery siempre
le ofreció, no sólo re-interpretar el personaje
sino también apoyo financiero. Resultaba extraño
que en los 90 se estuviera hablado de una nueva remake
de Thunderball, con Connery como protagonista (un
proyecto llamado Warhead 2000). E incluso, cerca
del año 2000, Connery hablaba loas de Timothy Dalton
(ya retirado de 007), y se barajaba un nuevo proyecto
de remake con Dalton como Bond.
Porque es así : después de Never Say
Never Again (ya que le fue reconocido su derecho
a filmarla), Mc Clory volvió a la carga con todo.
Sea para filmar enésimas remakes de Thunderball,
y también porque quien lo respaldaba en el área
judicial - primero Columbia, después la
Sony - venía afilándose los dientes
con la posibilidad de generar su propia serie Bond.
En los últimos años las grescas judiciales
eran cada vez más seguidas y violentas... hasta
que en un momento Sony intercambió derechos
(James Bond por los de Spiderman), y le sacó
el apoyo a Mc Clory, que quedó peleando solo.
Y el colmo resultó ser la adquisición
por parte de Sony en el 2004 de la MGM / United
Artists, dueña de los derechos de filmación
de 007, con lo cual quedaron bajo un mismo paraguas
no sólo los derechos de Eon, de Thunderball
sino también los del otro Bond renegado - Casino
Royale -. Y Mc Clory gritando al vacío.
Imagino el dolor de cabeza que debe haber sido todos estos
años Kevin Mc Clory.
Sin embargo, a la hora de materializar Never Say
Never Again, resultó ser un productor confiable.
Primero, porque mantuvo (aggiornado) el espíritu
de los films Bond de los 60, comparado con la serie
oficial que - a esa altura - ya parecía una caricatura
filmada (en 1983, este film competiría con el
oficial Octopussy; y si bien
el film de Moore le ganó por lejos en taquilla,
Never Say Never Again obtuvo mejores críticas).
Segundo, porque logró lo imposible : que Connery
regresara al personaje. Y tercero, porque su remake
superaba ampliamente como producto de entretenimiento
al original Thunderball, aún a pesar de
un guión no muy pulido de Lorenzo Semple Jr (guionista
de atrocidades varias y films camp como el King
Kong de 1976, Flash Gordon y el film de Batman
de 1966), y de una dirección no muy florida de
Irvin Kershner. Por su parte, Connery saldría
muy beneficiado : llamaría de nuevo la atención
internacional, obtendría el papel de The Name
of The Rose y Highlander (1986) con excelentes
críticas sobre sus maduras capacidades actorales,
y se re-lanzaría a full al estrellato en The
Untouchables (1987), con una carrera exitosa que
continúa hasta nuestros días.
Así, pues, llegamos por fin a la película.
Primero, Mc Clory supo entender los problemas que tuvo
Thunderball. Estos eran, entre
otros, un dirección muy morosa de Terence Young,
interminables tomas submarinas e incoherencias en la
relación Bond / Dominó / Largo. Segundo,
contaba con un presupuesto mucho más acotado
que las superproducciones de Eon, por lo que
perfiló el film hacia un guión con diálogos
y personajes más floridos. La trama de Thunderball
es excesivamente conversada (sin interés) y lenta,
y por momentos parece que 007 y el resto de los investigadores
padecen de cierto autismo ante las evidencias mayúsculas
que el villano (Largo) es quien posee las bombas atómicas
robadas. El villano en sí no contaba con demasiadas
escenas de interés, si bien era un esquema bastante
similar a Goldfinger - genio criminal omnipresente
durante todo el film en duelo de ingenio con Bond -.
Para hacer potable el proyecto, eligió lo que
suele considerarse como el "dream team"
de los repartos de films Bond. Además de Connery,
estaba la belleza animal de Kim Basinger, que le daba
vulnerabilidad a su personaje de Dominó (la hermana
del comandante traidor de la OTAN, y por quien empieza
a investigar Bond el paradero de las bombas); Klaus
Maria Brandauer, que se aleja de la interpretación
refinada de Adolfo Celi en la original, y compone a
un Largo sicótico y despiadado; y Barbara Carrera
como la secuaz Fatima Blush, robando prácticamente
cada escena en la que aparece en el film, y superando
por varios cuerpos a la que ya era una muy buena interpretación
de Luciana Paluzzi en el film de 1965. Cada uno, en
su rol, superaba a los originales de Thunderball
en cuanto a calidad de diálogos e interpretaciones.
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Pero, además, centraba el film en los personajes
y no tanto en las escenas de acción. Mientras
que en Thunderball eran esporádicas y
desiguales, en Never Say Never Again eran ...
aún más esporádicas y dirigidas
sin demasiado virtuosismo. Parte era el citado tema
de la limitación presupuestaria, pero también
Kirschner demostraba limitaciones a nivel creatividad.
Comparando la persecución más fallida
de cualquier film de Roger Moore con, por ejemplo, la
cacería de la moto que maneja Connery a mitad
de la película, la gente de Eon mostraba
mucha más adrenalina que el film de Kirschner.
Y también - y que encuentro como peor defecto
del film - estaba el hecho que, si bien John Barry fue
llamado para componer la música, por una cuestión
de ética (y legal) no pudo acudir, llamando en
su lugar al peor compositor que pudieron haber elegido,
y que demuestra un gusto espantoso a la hora de generar
música para este tipo de espectáculos.
Michel Legrand termina por lastrar todo el film desde
el vamos, con la peor partitura Bond jamás conocida.
Y es que hay ciertos hechos / escenas en los cuales uno
puede perdonar determinadas carencias debidas a cuestiones
legales. La falta del "gunbarrel" (la
clásica secuencia pre-creditos con Bond disparando
a la cámara), la ausencia de la partitura original
de Monty Norman o bien algo por el estilo según
John Barry; la falta de los M, Q y Moneypenny originales
(interpretados excelentemente por Edward Fox, Alec Mc
Cowen y Pamela Salem) que hace parecer un film Bond tomado
por impostores... hay rutinas y actores que Eon
nos acostumbró a ver en todos estos años,
y cuya ausencia pesa, pero ninguna resulta peor que la
falta de una banda sonora Bondesca (si Barry hubiera compuesto,
y sin tocar al tema original, bien podría haber
hecho algo similar a OHMSS) reemplazada
por un cosa entre popera y jazzistica que es el abominable
trabajo de Legrand.
Pero mas allá de cuestiones técnicas
o estéticas, es un film más que destacable.
Por un lado, es muy entretenido y muy bien actuado.
Ciertamente tampoco es el Bond de los 60, despiadado,
sino que Connery se toma mucho más en solfa el
personaje. Hay cierta nostalgia pegajosa en todo el
film ( Algernon - el reemplazante de Q - le dice a Bond
: "ahora que está de regreso, esperemos
volver a ver la dosis habitual gratuita de sexo y violencia
a la que nos tiene acostumbrados" - y Connery
asiente con la cabeza -, o cuando Largo lo encierra
en el castillo : "podré darme el lujo
de eliminar al agente secreto más grande de todos
los tiempos"), y muchas líneas salen
del guión como guiños a los fans. Y si
bien Connery es tres años menor que Moore, se
veía muy viejo. Los primeros planos no le hacen
gracia, y esto se remarca en el guión, con notas
sobre la madurez de Bond.
En general, el tono es ciertamente de homenaje. Hay
bastante comedia que, a veces, suele quedar algo fuera
de lugar. La pelea con el matón en la clínica
roza lo ridículo, aunque es entretenida. Pero
Connery se burla de Bond; no es una pelea despiadada,
es caricaturesca. Impensable comparádola con
las que escenificaba en los 60. Es más : pareciera
haber una actitud no violenta de 007 en todo el film
(véala y lleve la cuenta : ¿cuantas veces
se ven puñetazos de Bond? ¿y disparos
?. salvo el entrenamiento fallido del inicio, yo no
vi a Connery apretar del gatillo en ninguna otra escena
del film). ¿ Acaso fue una exigencia de Connery
al guión para alejarse del Bond asesino de los
60 ?
En su tono festivo ciertamente el film muchas veces
parece irse de madre (el tango que baila Bond y Dominó,
la muerte de Fatima Blush, etc), y es la impronta camp
de Lorenzo Semple Jr. Pero, en contraste, hay otras
escenas que son más violentas y que chocan con
el tono de las mencionadas. Realmente Largo y Blush
son sicóticos, y la interpretación de
Brandauer y Carrera ciertamente traspasa el celuloide.
Cuando aparecen en escena, hay sensación de peligro,
de no saber qué actitud inesperada pueden tomar.
Pero salvando errores - de estilo, como la simplista confrontación
en video game y no en una mesa de chemin de fer
entre Largo y 007 - y de presupuesto (el final, sin ser
mal educados, es interruptus y precoz; ciertamente el
final de Thunderball era excesivamente largo y
pesado, pero podía haberse filmado algo intermedio;
hay desparejos efectos visuales; las tomas del casino
se ven demasiado pobres), el film supera con creces a
su fuente original. Es un film raro, extraño, a
veces contradictorio, especialmente para los fans de la
serie. Pero es sólido y entretiene, y eso es más
que suficiente para hacer un buen film Bond.
4 CONNERYS : Segundo (y ultimo)
regreso de Connery. Mucha nostalgia y guiños
a los fans, pero mucha comedia y desacartonamiento del
personaje. Obviamente Connery quiere hacer un Bond menos
violento. Excelentes actuaciones y una trama más
pulida que supera en mucho a la original. Pero se nota
el presupuesto acotado y, especialmente, la banda sonora
de Michel Legrand lastra profundamente a una película
que merecería mayor reconocimiento.
Canción del film
Canta Lani Hall; musica de Michel Legrand, letra de
Marilyn y Alan Bergman. Posiblemente una de las más
olvidables partituras de toda la serie Bond
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You walk in a room,
A woman can feel the heat.
One look is a guarantee
Nights could be long and sweet.
The message is clear
Like nothing I've ever known.
But the more that I hear,
Forget about long-range plans
'Cause this man's got his own.
To get mixed up with a man who says never
May be big trouble, but then
I just could be the woman to take you
And make you never say never again.
Never, never say never again.
Never, never say never again.
Never, never say never again.
Never, never say never again.
You've got all the moves.
Ah, but baby I've got them too.
No matter your attitude or your mood
I'll come through.
The touch of your voice.
The feel of your eyes on me.
You leave me no choice.
Though I know there's danger there
I don't care, let it be.
To get it bad with a man who says never
May have no future, but then
I just could be the woman to reach you
And teach you to never say never again.
I'll beg you.
I'll get you.
I'll reach you.
I'll teach you.
I'll take you.
I'll make you. |
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