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Modesty Blaise es un personaje
creado por Peter O´Donnell en 1963 como tira cómica
para el diario londinense Evening Standard. El
perfil del caracter se basaba en vivencias que el mismo
O´Donnell había sufrido durante la segunda
guerra mundial, y las que terminaría por utilizar
como base para la biografía de Modesty. La chica
era una huérfana superviviente de la guerra
que terminaba al cuidado del anciano profesor Lob, el
que terminaba por darle una avanzada educación
mientras recorrían media Europa, parte de Asia
y Africa como inmigrantes ilegales. Al llegar a Tanger,
Modesty Blaise se hacía cargo - por mano propia
- de una organización criminal conocida como La
Red, y establecía una poderosa hampa internacional.
Durante esa época conoce a quien será su
mano derecha, Willie Garvin, con quien entablará
una relación platónica. Ambos personajes
se harían extremadamente diestros en el combate
cuerpo a cuerpo, y después de cierto tiempo Willie
y Modesty pasarían a retirarse del crimen viviendo
en Inglaterra. Allí entrarían en contacto
con los servicios secretos británicos que terminarían
por reclutarlos. Y es allí realmente donde empiezan
las aventuras de Modesty Blaise.
Con el tiempo Modesty Blaise ha desarrollado
su propia base de fans, si bien nunca fue una tira demasiado
popular. Además del comic O´Donnell crearía
una saga paralela de libros relatando las aventuras
del dúo. La tira tuvo una larga vida desde 1963
hasta el 2001, con algunas historias posteriores licencias
por el mismo O´Donnell en el 2002.
Uno puede citar a Modesty Blaise y Willie Garvin como
una pareja de espías, en la onda 007 y
como posibles antecesores de Los
Vengadores, si bien es cierto que el perfil de los
personajes es algo más violento que el refinado
par de Emma Peel y John Steed. Tanto Modesty como Garvin
son expeditivos en sus acciones, pero la agente brinda
un perfil de mujer independiente, feminista y sexy al
igual que Peel. Los comics se destacaban por mostrar
a Blaise en exóticos catsuits y envuelta
en aventuras extravagantes.
Obviamente en los sesentas con el auge de la Bondmanía
surgieron productores que vieron en Modesty Blaise
la posibilidad de generar la franquicia de una 007 femenina.
Así es como se rodó Modesty Blaise
(1966), en tono de parodia del género de espías,
con la dirección de Joseph Losey, y con Monica
Vitti y Terence Stamp en los roles centrales. Pero obtuvo
un tibio suceso y la recepción de la crítica
fue muy dispar: mientras algunos alababan la estética
y las intenciones del film, otros lo consideraron un
bodrio monumental. Además el guión original
de O´Donnell sufrió tantas modificaciones
que ni una linea original quedó remanente en
el libreto final.
Precisamente a partir del desengaño de la película
de Losey, O´Donnell intentaría llevar adelante
un proyecto propio con el personaje, el que se concretaría
en 1982 con un piloto para una posible serie de TV,
protagonizado por Ann Turkel y Lewis Van Bergen. Pero
la ABC, productora de la serie, vetaría
el proyecto, amén de que el telefilm tenía
un presupuesto bastante pobre y una historia demasiado
corta. Sin dudas era más serio que el film de
1966, pero igual obtendría pobres resultados.
Ahora comentamos el tercer intento de llevar exitosamente
el personaje a la pantalla, que en realidad se trata
de una jugada de la productora Miramax por retener
los derechos de los personajes (algo similar ocurrió
con Roger Corman y los derechos sobre Los Cuatro
Fantasticos en 1994). Esto es, hacer un film muy
barato para continuar manteniendo en su poder la explotación
cinematográfica del caracter, y que le resulte
más económico que abonar la renovación
de regalías a Peter O´Connell. Mientras
que Los Cuatro Fantásticos fue decididamente
un proyecto fantasma (una pelicula rodada para nunca
ser exhibida, que llegó a ser pública
a partir de la circulación de copias piratas
del video), aquí al menos la intención
era sacarla en venta directa hogareña. Además
Quentin Tarantino, responsable de la producción,
hizo fuerza para que la película no quedara durmiendo
en una estantería. Tarantino, que es un fan del
comic, se encuentra desde hace años pujando por
llevar su propia versión a la pantalla grande
pero ni los estudios ni Peter O´Donnell le han
terminado por darle luz verde.
Si uno se atiene a la historia, Mi Nombre es Modesty
posiblemente debería figurar comentada en nuestro
suplemento Arlequin,
más que en SSSM. En realidad el film es
una precuela del personaje, y todo su desarrollo posterior
como agente secreto está directamente omitido.
Aquí vemos el origen de Modesty como superviviente
de guerras en los Balcanes, su encuentro con el profesor
Lob y su vida intinerante sin papeles por más
de tres continentes. Todo esto contado en una sucesión
de flashbacks mientras desarrolla una serie de
apuestas - de vida o muerte - con Miklos mientras mantiene
el asedio al casino del patrón de Modesty.
Sorprendentemente para un film tan modesto en sus ambiciones,
logra mantenerse en pie y con poco gasto. Hay momentos
en que uno puede asumir que Tarantino ha metido la mano
en el guión - imaginen que toda la trama se ciñe
a dos o tres habitaciones y algunos flashbacks,
así que forzosamente los dialogos deben ser interesantes
-. Los logros de la película pasan por la elección
de la protagonista, la británica Alexandra Staden,
que consigue dar la intensidad que precisa el papel. Ciertamente
es una aventura inicial de Blaise (figura en el principio
de sus veinte), pero logra transmitir sagacidad. El problema
con Staden es que, si bien su perfomance es muy buena,
carece del físico que podría ameritar el
personaje. En las escenas de lucha sólo algunos
pases de magia del director logran hacer creíble
a una pelea donde Modesty Blaise se ve realmente anémica
y carente de la potencia de derribar a un hombre.
Todas las escenas en el casino son excelentes, con
un juego del gato y el ratón entre Modesty y
Miklos que valen la pena. El problema pasa por los flashbacks,
que a veces se hacen eternos. En un principio la adaptación
de la historia, pasándola de la Segunda Guerra
Mundial a las guerras de los Balcanes suena creíble,
pero el resto ya no tanto. Particularmente el peregrinaje
con Lob por tantos países sin ningún tipo
de documentación, algo que podría ser
aceptable en 1945 - el seteo original de la historia
de O´Donnell - pero para el nuevo milenio resulta
totalmente inverosimil. También hay problemas
de credibilidad con que Lob le enseñe artes marciales
y manejo de armas a Blaise - de hecho Modesty le
salva la vida de una pandilla de chicos cuando era una
niña! -, mientras que en el comic la chica
terminaba por perfeccionarse en sus continuos viajes
por Oriente mientras estaba a cargo de La Red.
El guión se muestra demasiado generoso en darle
los atributos de un Yoda moderno a Lob. Sin contar
la secuencia final de los flashbacks con otra
supuesta guerra en Argelia - no siempre Africa vive
en guerra! -.
Pero a pesar de sus deslices, es un buen entretenimiento.
Si uno conoce el personaje, el resultado no es el esperado
- uno deseaba ver a una pareja de espías y asesinos
al servicio secreto de su majestad -, y difiere de la
historia original. Si conoce poco y nada, le parecerá
un buen film, con algunas sutilezas pero también
con algunos errores.
4 CONNERYS : Una precuela de las
aventuras de la espía británica Modesty
Blaise. La historia está bien llevada, pero no
tiene nada que ver con el espionaje. A su modo crea
interés y tensión, con algunas fallas,
pero los diálogos y las actuaciones salvan el
día. Un thriller competente.
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