AQN – Critica: La Mosca (1986)

Critica de La Mosca (1986): revisamos la remake de este clasico, a cargo de David Cronenberg y protagonizada por Jeff Goldblum.

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    Critica: THE FLY / LA MOSCA

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA / GB / Canadá, 1986 : Jeff Goldblum (Seth Brundle), Geena Davis (Veronica Quaife), John Getz (Stathis Borans)

Director – David Cronenberg, Guión – David Cronenberg & Charles Edward Pogue, basados en el cuento de George Langelaan y el filme homónimo de 1958 escrito por James Clavell

Trama: El científico Seth Brundle conoce a la periodista Verónica Quaife en una fiesta y, al poco tiempo, comienzan a salir juntos. Habiendo iniciado un acalorado romance, Brundle aprovecha una noche para mostrarle el experimento secreto en el cual ha estado trabajando durante los últimos años: un dispositivo capaz de teletransportar objetos entre las dos cabinas que lo conforman. Mientras que todo resulta prometedor, existe un problema que Brundle no ha podido resolver, y es la teletransportación de seres vivos – los cuales ha probado con horrendos resultados -. Pero, durante una noche de intenso trabajo científico, Brundle parece haber dado con la tecla y, tras una exitosa prueba con un mono babuino, decide experimentarlo con él mismo. El problema es que una mosca se ha infiltrado en la cabina – al mismo tiempo que Brundle – y ha sido teletransportada junto con el científico. Y aunque Brundle no se ha dado cuenta, pronto empieza a notar intensos cambios en su cuerpo – con la pérdida de órganos y dientes, y el comienzo de una rara afección de la piel -. Ante el pedido de Brundle, la horrorizada Verónica termina transformándose en una testigo privilegiada del caso, documentando en video la transformación del científico… hasta que descubre – para su espanto – que se encuentra embarazada de Seth. Y semejante noticia terminará por desatar una vorágine trágica que culminará con Brundle devenido en una criatura mutante e inhumana, incapaz de entender las súplicas de Verónica y capaz de desatar una masacre ante la respuesta brutal de sus instintos naturales.

    trailer de La Mosca (1986)  

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      La Mosca (1986) La Mosca de Cabeza Blanca es un enorme clásico del cine fantástico. Cuando apareció en 1958 sus shockeantes imágenes – en especial el final, en donde el insecto con cabeza humana gritaba pidiendo ayuda mientras se encontraba a punto de ser devorado por una araña – le quemaron el cráneo a toda una generación de niños y adolescentes, los cuales devendrían en futuros cineastas y escritores de género. Entre ellos se encontraba David Cronenberg, quien incluso participó (cuando era chico) de una puja organizada por la distribuidora del filme en su Canadá natal, un concurso de preguntas y respuestas en donde los niños debían citar las causas por las cuales la premisa del filme era científicamente inviable; treinta años más tarde el cineasta tendría la oportunidad de revisitar el clásico que tanto había influenciado su carrera, generando una versión alabada por la crítica y el público.

Estrictamente hablando, La Mosca 1986 tiene poco que ver con La Mosca 1958 (la cual, a su vez, era bastante fiel al cuento original de George Langelaan). En todo caso es una reelaboración mucho más compleja y realista de la misma premisa, pero la historia y los personajes son totalmente diferentes. Mientras que para un cínico espectador moderno la idea del intercambio de partes – léase una cabeza y una pata / brazo – entre mosca y humano era absurda, aquí las cosas han mutado en algo científicamente más plausible (y digerible para las audiencias de hoy en día) como es la fusión a nivel microcelular del ADN de ambas especies. Lo que en cualquier otro ámbito podría haber resultado en la historia de origen de un superhéroe – y hay momentos en que el filme da pistas de ello, como las superhabilidades que va descubriendo Goldblum con el paso del tiempo -, pronto se decanta por una especie de version cronenbergiana de La Metamorfosis de Kafka. He aquí otro científico soberbio que, creyendo estar en completo control de una situación experimental, termina dando un salto al vacío – y termina obteniendo espantosas consecuencias -. En vez de dos criaturas (como el filme o el cuento original) tenemos sólo una, la que muta a pasos agigantados cada día que pasa y la cual genera un festival de decrepitud de la carne como sólo Cronenberg puede mostrar.

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Mientras que el Acto III está rodado a shock puro – esta versión de La Mosca no se basa en cosas saltando a la cámara o sobresaltos baratos, sino que se trata de horror contemplativo: es ver como se degrada espantosamente un tipo que nos parecía simpático, y el cual va perdiendo toda su humanidad con cada día que pasa -, los Actos I y II no son tan pulidos como debiera. El principal problema es Jeff Goldblum, el cual hace nuevamente de Jeff Goldblum – considerando la antigüedad del filme, uno podría suponer que aquí nació su modelo de actuación… pero Goldblum ya era pedante aún en un rol secundario como el de La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (1978), así que se trata de una marca de fábrica -. Uno no puede establecer diferencias entre Seth Brundle y, por ejemplo, Ian Malcolm de Jurassic Park: es gente hablando a mil por hora, contemplándose extasiado con las rebuscadas palabras que usan, y metiendo bocadillos de dudosa gracia en medio de tanta tragedia. Ciertamente Goldblum es un sabor adquirido – al igual que Christopher Walken o Robert De Niro, es dificil establecer diferencias entre sus personajes, sea porque los actores los customizan siempre de la misma manera, o porque generan tal fanatismo que los libretistas arman (tal como un sastre) caracteres hechos a su medida y basados en su persona cinematográfica – y en general lo disfruto, pero en La Mosca Goldblum es pedante y obstructivo. Su verborragia excéntrica le quita todo el sabor de tragedia a la historia – a final de cuentas, ésta es la crónica de una persona enferma, la cual está perdiendo su humanidad, su cordura y hasta su personalidad a causa del mal (una de las causas por las cuales más de uno ha visto al filme como una especie de alegoría sobre el SIDA) -, y sus decisiones son caprichosas y aleatorias, con lo cual uno jamás tiene una imagen acabada sobre lo que realmente es su personaje. La incursión final en la clínica de abortos a la cual va Geena Davis – después de enterarse que está esperando un hijo de él – es caprichosa o, bien, un recurso antinatural del libreto para montar un sangriento finale en el loft del científico.

No estoy seguro de que La Mosca 1986 sea una película de horror en el sentido tradicional. Es más un drama humano con aspectos revulsivos. Lo que impacta es el maquillaje y los efectos especiales pero, si quitan eso, verán que los personajes no están formados como debieran y ello le quita impacto a la tragedia. El novio enfermizo de John Getz comienza como un villano de cartón pintado y pronto se transforma en un aliado importante de la protagonista – e, incluso, un insospechado héroe generado por la urgencia de las circunstancias -; Geena Davis se limita a llorar y gritar, y Goldblum – cuando no pierde un pedazo de su cuerpo – parafrasea poemas cripticos sobre el regreso al plasma o, incluso, intenta forzar a la Davis a que se fusione con él, convirtiéndose momentáneamente en el malvado de la cinta. Sólo se redime en el fotograma final, y ante su pedido de clemencia frente a su novia.

Es innegable que La Mosca 1986 tiene sus momentos de shock – y es donde Cronenberg brilla -; pero, por contra, el personaje trágico que compone Goldblum está demasiado recargado de parlamentos bizarros como sentirlo cercano y simpatizar con él. Es un individuo egoista y excéntrico, obsesionado con sus intereses y descubrimientos, y que carece de la más minima consideración sobre el resto de las personas… lo cual no lo ayuda para que lloremos por él una vez que Geena Davis termina por gatillar la escopeta de dos caños contra su cabeza.

  DAVID CRONENBERG En este portal hemos comentado algunos filmes de la obra de Cronenberg: Rabia (1976), The Brood (1979), Scanners, Amos de la Muerte (1981), La Zona Muerta (1983), Videodrome, Cuerpos Invadidos (1983), La Mosca (1986), Almuerzo Desnudo (1991), eXistenZ (1999)   THE FLY La saga de la Mosca se compone de: La Mosca de Cabeza Blanca (1958), El Regreso de la Mosca (1959) y La Maldición de la Mosca (1965). Años más tarde vendría la remake de David Cronenberg La Mosca (1986) y su secuela, La Mosca II (1989).    

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