AQN – Critica: El Regreso de Jim West (1980)

More Wild Wild West (1980): el segundo (y final) telefilme reunion con el elenco original de Las Aventuras de Jim West, con dos agentes secretos combatiendo a un lunatico que quiere dominar al mundo en el lejano oeste. Critica de la pelicula

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    Critica: MORE WILD WILD WEST

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1980: Robert Conrad (Jim West), Ross Martin (Artemus Gordon), Jonathan Winters (Albert Paradine II), Harry Morgan (Robert T. ‘Skinny’ Malone), Rene Auberjonois (capitan Sir David Edney), Victor Buono (Dr. Henry Messenger)

Director – Burt Kennedy, Guión – William Bowers, basado en la serie de TV creada por Michael Garrison

Trama: 1890, el lejano oeste norteamericano. Jim West y Artemus Gordon – dos ex agentes del servicio secreto estadounidense – se ven forzados a salir de su retiro para enfrentar al diabólico Albert Paradine II, el cual desea apoderarse del mundo luego de sumir a las naciones más poderosas en una guerra apocaliptica que termine por destruirlas. Para ello Paradine ha desarrollado un artefacto que lo vuelve invisible, y una poderosa bomba capaz de arrasar ciudades enteras… y su plan es hacerla estallar en la conferencia internacional de paz que se llevará a cabo en Washington, infiltrándose en su interior sin ser visto. Ahora el tiempo corre, y sólo West y Gordon podrán evitar que Paradine sumerja a todo el mundo en el caos de la guerra.

  un fragmento de More Wild Wild West

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      El Regreso de Jim West The Wild Wild West es una serie de culto que fuera emitida en los Estados Unidos entre 1965 y 1969. La gracia de la serie residía en ser una mezcla lisérgica entre el lejano oeste y James Bond, poniendo a un par de agentes secretos a luchar contra una horda de genios criminales que querían dominar el mundo… en pleno siglo XIX. Esto lo transformaba en un weird western de pura cepa, con cowboys utilizando gadgets anacrónicos para combatir robots, alienígenas, y malvados villanos diminutos que querían volar el planeta con sus futuristas bombas atómicas. Aún con todo su disparate, The Wild Wild West resultó ser muy popular en una época en donde la ciencia ficción aún era un bicho raro – faltaban años para el boom y masificación de género, lo que vendría con obras como El Planeta de los Simios (1968) y, obviamente, La Guerra de las Galaxias (1977) -; y la serie se hubiera eternizado en la pantalla sino fuera porque una horda de conservadores comenzó a atacarla desde el mismo Congreso de los Estados Unidos, aduciendo que la tira era excesivamente violenta y tomándola como punto para enarbolar una cruzada moralista contra los contenidos de la televisión de aquel entonces. Aún cuando se trataba de una época en donde el Código Hays iba en franco retroceso – y terminaría por volar por los aires a principios de los setenta -, lo cierto es que el ámbito de la TV era mucho más conservador que el mundo del cine y, deseosos de no ofender a ningún político – por más estúpido que fuera -, la cadena CBS decidió rebanarle los pies a su producto estrella. Curiosamente la serie se volvería aún más popular con la sindicación y las re-emisiones,… las que comenzaron a tener lugar a los pocos meses de la cancelación, y cuando los idiotas de turno aún no habían terminado su mandato y seguían calentando sillas en el congreso norteamericano.

En realidad el quid de la cuestión es que The Wild Wild West anduvo con el pie izquierdo desde el momento mismo de su nacimiento, como si se tratara de una cuestión karmática. Su creador Michael Garrison nunca pudo tener el control total de la tira y, al ser relegado a un puesto meramente nominal, comenzó a ser desplazado por un desfile interminable de productores que enfocaban la serie como se les cantaba a ellos – para colmo, Garrison terminaría falleciendo en un estúpido accidente casero justo cuando la cadena le había reintegrado el control creativo de la tira -. De ese modo había tres capítulos serios, otros cuatro en tono de comedia, dos de contenido estrictamente sicodélico… y así sucesivamente, lo cual habla de un producto exitoso cuyo contenido no era entendido por la cadena que lo producía (y que no tenía ni idea de cómo manejarlo). El siguiente traspié fue la decisión de la CBS de comenzar a recortarle el presupuesto, aún cuando se tratara de un producto estrella de la emisora, lo que la obligó a descender la calidad de la serie y forzó a que las mismas estrellas – en especial Robert Conrad – tuvieran que hacer sus propias acrobacias con tal de ahorrar unos dólares. Esto le traería una serie de fracturas bastante serias al actor, las cuales mellarían su salud durante el resto de su vida. Aún con todo eso, la CBS nunca estuvo contenta con el producto y practicamente se sintió aliviada cuando decidió bajarle la persiana, complaciendo a los congresistas párvulos que impugnaban por castigarla.

Amén de todo esto, debo admitir que Las Aventuras de Jim West nunca me hicieron feliz. Nunca terminé de comprar la idea y, para colmo, la serie siempre me pareció una berretez barata – al estilo de las producciones de Irvin Allen como El Túnel del Tiempo -, desbordante de decorados de cartón y saturada de stock footage. Eso no quita que haya un público entusiasta que la siga, pero definitivamente el weird westernal menos, el hecho con dos mangos – no es lo mío.

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Considerando el éxito de las reemisiones, la CBSquizás arrepentida por haber matado a la gallina de los huevos de oro – decidió financiar un par de telefilmes reunión, los cuales tuvieron bastante éxito y quizás hubieran devenido en una nueva serie de no ser por el fallecimiento de Ross Martin (Artemus Gordon) en 1981. El que comentamos ahora es el segundo de ellos.

Considerando que era una marca conocida y un éxito de culto, resulta sorprendente ver que el telefilme tiene la misma producción berreta que caracterizaba a la serie. No han mejorado nada y, lo que es peor, resulta insultante para el público televisivo de los ochentas, el cual era más maduro y menos ingenuo que el de los sesentas – en donde la tira tuvo su época de gloria -. Más decorados baratos, efectos de cuarta y abuso de stock footage. Ni siquiera el libreto resulta satisfactorio, sino que es una pavada de aquellas – apenas los agentes se cruzan con el sospechoso, éste comienza a vomitarles todos los pasos que dará para apoderarse del mundo, lo que lo transforma en un individuo extremadamente seguro de sí mismo… o en un pedante idiota que no sabe mantener un secreto; los agentes son manejados por un jefe (Harry Morgan, un veterano de la serie MASH) inepto y pretencioso y, después, por un político ambicioso y charlatán (Victor Buono interpretando a una versión bizarra del siglo XIX de Henry Kissinger) que sólo saben ponerles palos en la rueda; y hay un montón de idas y vueltas sin demasiado sentido, condimentado por escenas bobas, diálogos tontos y personajes innecesarios (como una novia mexicana que persigue a West a balazo limpio) -, y ni siquiera la intriga está desarrollada con un mínimo de competencia. Es que en realidad El Regreso de Jim West es más una comedia con toques de acción, que un filme de acción salpimentado con momentos de comedia; pero aún una comedia de acción necesita un misterio y una investigación – por mínimas que sean -, detalle que los guionistas pasaron por alto olímpicamente.

Aún con toda su tontería El Regreso de Jim West me resultó divertida – en el sentido mas bobo de la palabra -. La expresión de incredulidad de Robert Conrad – que intenta tomarse en serio el papel, pero que se ve obligado a abordar una serie interminable de escenas ridículas y personajes mal escritos – resulta impagable; algunos detalles anacrónicos resultan hilarantes, y hay un puñado de escenas bizarras que resultan festejables – el villano manda matar a los agentes, enviando dos salvajes que recogió durante una expedición en el sur de Asia… y que se ven como dos Hulks de segunda mano, piel verde incluída; o, para guiar a los agentes hasta su escondite, coloca carteles en el desierto que dicen “guarida secreta: 4 millas”; o la base secreta del malo, la cual resulta ser un casino (!) montado en pleno desierto de Nevada; o la conferencia de paz que deviene en una batalla campal entre los representantes de las potencias, lo que me hace acordar al “¡Señores! ¡No peleen en el Salón de Guerra!” que disparaba Peter Sellers en Dr. Strangelove -. Todo es tan liviano que uno termina por perdonarle la vida. Por supuesto El Regreso de Jim West está a años luz de ser una película siquiera potable, pero al menos su derroche de tontería hace que uno termine haciéndole un guiño.

Dudo que El Regreso de Jim West deje satisfecho a los fans de la serie; pero es un espectáculo liviano y amable, más allá de lo flojo que resulta el libreto – el cual se encuentra empeñado en convertirlo en una comedia plagada de toques delirantes, pero es muy corto a la hora de plantear una historia siquiera interesante -. Considerando que viene de una serie que no me gustaba, me entretuvo bastante; y, desde ya, es un producto mejor que el engendro creado por Barry Sonnenfeld en 1999, el cual se enviciaba con los efectos especiales y se quedaba corto de risas. Al menos aquí están los protagonistas originales, los cuales siguen rebosando carisma… aunque ésta no sea la mejor aventura que hayan vivido a lo largo de toda su carrera.

LAS AVENTURAS DE JIM WEST Filmes basados en el personaje de Jim West y comentados en el portal: More Wild Wild West (1980) – Las Aventuras de Jim West (1999)

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