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GB, 1966 : Monica Vitti (Modesty
Blaise), Terence Stamp (Willie Garvin), Dirk Bogarde (Gabriel),
Harry Andrews (Tarrant), Clive Revill (McWhirter / Sheik
Abu Tahir), Rosella Falk (Mrs Fothergill), Michael Craig
(Paul), John Karlsen (Oleg) Director
: Joseph Losey - Guión : Evan Jones, basado
en el personaje de historietas creado por Peter O’Donnell
TRAMA : Inglaterra se apresta a
cerrar un trato con el Sheik Abu Tahir, quien le dará
una concesión para explotar petróleo en
sus tierras a cambio de un enorme pago en diamantes.
Pero los rumores de que alguien va a intentar robar
el cargamento de las costosas piedras han llegado a
oídos del gobierno inglés, y el servicio
de inteligencia se dispone a enrolar a Modesty Blaise
- la reina del bajo mundo - para que atrape al criminal.
Pero Modesty - acompañada por su secuaz Willie
Garvin - descubre que Gabriel, un antiguo enemigo suyo,
se encuentra detrás de toda la operación.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Hablemos de directores snob, esos que creen que
estilo es tirar diálogos y situaciones absurdas
y seudo intelectuales a la pantalla. De esos cineastas
que se creen estar en una posición de superioridad
intelectual tal que plantean escenas que sólo a
ellos les pueden interesarles. El único nombre
que se me ocurre incluír en esa lista es Joseph
Losey. Si bien uno ha visto muy poco (en Arlequin
comentamos recientemente Estos
son los Condenados), bastan dos filmes para ubicarlo
en una lista negra y esquivar las producciones dirigidas
por este cineasta.
Losey era un director americano que tuvo que migrar
a Gran Bretaña en la época de la cacería
de brujas del Macarthysmo. Con los ingleses comenzó
como director a sueldo de la Hammer, aunque después
se independizaría y desarrollaría varios
proyectos propios de cine arte. Como artista, es un
extranjero enrolado en la corriente de la Nouvelle
Vague durante la decada del sesenta, donde los cineastas
franceses acostumbraban despacharse con ejercicios de
soberbia intelectual y pedantería artística.
Losey ya había dado muestras de su gusto por
el cine arte francés en la primera mitad de Estos
son los Condenados. Si bien su manejo de fotografía
es espectacular, el resto de su trabajo como director
- guiando a los actores, estableciendo las pautas del
libreto - simplemente apesta.
Y Losey era la peor opción a la hora de guiar
un proyecto como Modesty Blaise. Ya hemos comentado
los orígenes de del personaje en la review
de Mi Nombre es Modesty
- que dicho sea de paso, es un filme infinitamente superior
al de Losey, aunque cuente con el 5% de presupuesto
-. Modesty Blaise es un personaje de aventuras, una
self made woman del bajo mundo que se transformó
en la reina de los ladrones por derecho propio. En los
sesenta los comics basados en genios criminales y figuras
fuera de la ley - erigidos como antihéroes -
se había puesto de moda, como Satanik,
Diabolik,
Fantomas
y otros títulos de procedencia europea. Entre
las locaciones exóticas, los descabellados planes,
los excéntricos personajes y los fastuosos decorados
podían transformarse en una competencia paralela
al furor del momento que era James Bond a partir del
éxito de Goldfinger (1964).
Quiten al elegante espía y verán que el
resto de sus historias podría ser adaptada dentro
de las líneas de cualquiera de los comics nombrados.
Aquí ciertamente Modesty Blaise entra
con todas las letras dentro de la Bondmanía,
ya que el personaje es reclutado como agente para el
servicio secreto inglés. Uno piensa en todas
las inmensas posibilidades que brindaba Modesty Blaise
para erigirse como una figura femenina de acción,
de altura similar a 007. Una mitología rica -
la apasionante historia de sus orígenes; un personaje
carismático y enigmático; un largo historial
de aventuras por toda Europa que podrían haber
servido de base para generar un filme decente - que
diera pie a una franquicia sólida. Incluso uno
se imagina a una dupla ideal con Diana Rigg y John Phillip
Law como Modesty y Willie Garvin... pero eso no fue
lo que sucedió.
Ciertamente la versión 1966 de Modesty Blaise
busca explotar más la vena de Los
Vengadores que la de James Bond. Personajes estrafalarios
en coloridos escenarios pop contra exóticos villanos.
El éxito de Los Vengadores viene porque
era una serie y el público tenía tiempo
para aceptar su excentricidad, amén de que los
caracteres eran simpáticos y capaces en lo suyo.
Pero aquí Monica Vitti es una completa inepta que
uno termina por preguntarse cómo llegó a
convertirse en la reina de los ladrones. No sabe pelear,
no es inteligente, no tiene misterio y hace estupideces
todo el tiempo. Al menos Terence Stamp está ok,
aunque la dirección de Losey en los combates es
terrible.
Pero Modesty Blaise no es un desastre de proporciones
bíblicas simplemente porque los personajes sean
torpes o tontos, sino porque el guión es completamente
idiota. Es otro caso de "portación de
cara" - el gobierno contrata a alguien para
que investigue (cosa que nunca hace) y se pasea por
todos lados esperando que los asesinos lo ataquen para
atrapar a uno y descubrir dónde se oculta el
villano -, pero cada atentado a la dupla central es
patético. Hay un montón de disparate metido
en el medio - cambio de pelucas y trajes de manera instantánea,
gases narcóticos de coloridos sicodélicos,
cuartos montados como ilusiones ópticas, villanos
bebiendo en copas enormes con pececitos dentro, asesinos
estrafalarios y poco prácticos (un mimo, un tipo
totalmente tatuado) - que no tiene pies ni cabeza. El
único que la pasa bomba es Dirk Bogarde, que
se relame con su villano gay (una oportunidad
para destaparse a pleno en la pantalla grande), pero
para el resto - incluído el público -
es una tortura testicular envuelta en envase
caro. Es un desperdicio de dinero y talento, lleno de
momentos ridículos - como cuando los protagonistas
empiezan a cantar en medio de un tiroteo -. Si la idea
era hacer una parodia camp de las aventuras exóticas
de James Bond (o del género de espías),
es completamente fallida. La única escena en
donde la película funciona como debe es cuando
muere la señora Fothergill, cuyo cadáver
queda enganchado a la cuerda de un pozo y sube y baja
mientras Dirk Bogarde - en primer plano - atiende otros
asuntos. El resto no tiene gracia, y es un filme completamente
lobotomizado. Una oportunidad desperdiciada de haber
hecho algo decente con un personaje fascinante.
1 CONNERYS : Una pretendida (y pretensiosa)
parodia al género de euro espías. Pero
Losey es tan pedante y excéntrico que sólo
tira disparates a la cámara todo el tiempo, con
un completo desdén por el personaje. Y lo peor
de todo, es que carece completamente de gracia.
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