AQN – Critica: Maxima Velocidad (1994)

Maxima Velocidad (1994): Keanu Reeves se enfrenta a un terrorista bombardero en este clasico de Jan de Bont. Critica de la pelicula

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    Critica: Maxima Velocidad

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1994: Keanu Reeves (Jack Traven), Dennis Hopper (Howard Payne), Sandra Bullock (Annie), Joe Morton (capitán McMahon), Jeff Daniels (Harry Temple)

Director – Jan de Bont, Guión – Graham Yost

Trama: Los Angeles. Jack Traven y Harry Temple son dos oficiales que pertenecen al escuadrón antibombas de la policía metropolitana. Ahora han frustrado el golpe planeado por Howard Payne, un maníaco que quería hacer explotar un ascensor atestado de gente en uno de los rascacielos mas importantes de la ciudad, trocando el atentado a cambio de un jugoso rescate. Pero el terrorista no ha cejado sus esfuerzo y ha tomado las acciones de Traven como una afrenta personal, disponiéndose a tenderle una trampa casi insalvable: Jack debe rescatar al autobús metropolitano número 2525, el cual posee una bomba que se activa al llegar a las 50 millas por hora de velocidad, y explotará automáticamente si el conductor baja la marcha por debajo de dicha marca. Y mientras Jack aborda el autobús, el cuerpo de policía inicia una frenética investigación para dar con el paradero del culpable, el cual desea 3.7 millones de dólares en parte de pago. Pero Payne tiene muchos ases bajo la manga – la mayoría de ellos, letales – y ha previsto todas las jugadas de los oficiales, razón por la cual él siempre se encuentra adelantado a su juego… a menos, claro, que a Jack se le ocurra alguna jugada brillante que logre emparejar las cosas.

    trailer de Speed  

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      Maxima Velocidad Antes de incinerarse con Speed 2, la remake de The Haunting y Tomb Raider: La Cuna de la Vida, Jan de Bont se veía como un director realmente promisorio. La gente de cine pensaba que se trataba de un nuevo Spielberg ya que sus dos hits – Twister y el filme que nos ocupa – eran obras maestras de la acción, filmes recargados de adrenalina durante la totalidad de sus 90 minutos de duración. Lástima que de Bont no era bueno para filtrar libretos o para generar ideas propias, razón por la cual desapareció ignominiosamente del mapa, y recién resurgió brevemente en el 2012 como productor ejecutivo del drama The Paperboy.

Pero a mediados de los 90 de Bont era la gran esperanza blanca del cine de acción, y Speed fue su carta de presentación. Es básicamente Duro de Matar en un autobús – en esa época los estudios se la pasaban vomitando clones de Die Hard, sea con Steven Seagal y Alerta Máxima, Wesley Snipes y Pasajero 57, y hasta Sean “mi señor Frodo” Astin tuvo su oportunidad en Toy Soldiers -. La novedad de turno era que el escenario estaba constantemente en movimiento, en vez de los escenarios cerrados (y claustrofóbicos) del estilo de edificios, barcos, aviones, colegios, etc, tomados por terroristas.

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En sí Maxima Velocidad no deja de ser un ejercicio de estilo bien coreografiado y cronometrado. Siempre pasan cosas cada dos minutos, y el villano es inteligente y tiene varias lineas imperdibles. Ciertamente abundan las improbabilidades – comenzando por el salto imposible del bus sobre un boquete de 19 metros en la autopista (a menos de que existiera una conveniente rampa a mano), y siguiendo por el milagroso rescate del ascensor al principio (justo ese edificio tiene en la azotea una grúa con cable de acero suficiente como para alcanzar al elevador situado varias decenas de metros debajo del techo) -, pero las cosas se perdonan gracias al pulso firme de de Bont a la hora de las acrobacias. Es una pasada por donde se lo mire, una de esas películas que uno no se cansa de ver.

Keanu Reeves y Sandra Bullock saltarían al estrellato gracias a la película (hasta ese entonces, Reeves sólo tenía los filmes de Bill & Ted como éxitos taquilleros en su haber); y Dennis Hooper – repuesto de sus años lisérgicos – tendría una segunda época de oro tanto de actor como de director. Speed tendría una horrenda secuela en 1997, la cual Reeves (con buen tino) esquivaría, y la que terminaría hundiendo la carrera de todos los involucrados. Pero esa, por suerte, es una película que tendremos el placer de no ver durante el resto de este año.

   

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