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USA, 1966 : Dean Martin (Matt Helm), Stella Stevens
(Gail), Daliah Lavi (Tina), James Gregory (MacDonald),
Victor Buono (Tung-Tze), Arthur O'Connell (Wigman), Robert
Webber (Sam Gunther), Nancy Kovack (Barbara), Roger C.
Carmel (Andreyev), Cyd Charisse (Sarita), Beverly Adams
(Lovey Kravezit) Director : Phil Karlson
- Productor : Irving Allen - Guionistas : Oscar Saul
sobre novelas de Donald Hamilton - Musica compuesta
por Elmer Bernstein
102 min, No rating, Color |
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Sobre los orígenes de Matt Helm, nos remitimos
al comentario pertinente que hicimos en la crítica
de Murderers Row.
Solo diremos que Helm, literariamente, era una suerte
de Mike Hammer del espionaje (un asesino despiadado
escudado en la legalidad de su trabajo), y que terminó
siendo canibalizado para convertirse en una serie de comedias
banales producidas por el otrora socio de Cubby Broccoli
- Irving Allen - , quien después de ver como su
ex se volvía millonario con la serie 007, intentó
no perder nuevamente el tren y generó su propia
saga de agentes secretos.
La serie de filmes fue protagonizada por el ex Rat
Pack Dean Martin. Y si bien son verdaderos sacrilegios
al espíritu de las novelas de Donald Hamilton,
resultan bastante aceptables en sus propios términos.
Mientras que las dos entregas siguientes (Murderers
Row y The Ambushers)
son graciosas por el nivel de amateurismo a nivel de
dirección y producción, The
Wrecking Crew - con el regreso del director original,
Phil Karlson - resulta un bodrio soporífero donde
todos - hasta Martin - parecen hartos de la serie.
The Silencers es el primer film de la saga. Esta
vez cae bajo el cuchillo del guionista dos novelas, quizás
las más crueles de la serie (The Silencers
y Death of a Citizen), y termina generándose
cualquier otra cosa. En todo caso, en una copia clase
Z de Dr. No, con villano oriental
y desvío de misiles incluídos. Sin embargo,
es un film bastante contenido en sus excesos y que juega
la mayor parte del tiempo con cierta seriedad y densidad
de relato. Obviamente, los quince primeros minutos vemos
a Martin haciendo de las suyas, besando a todas las chicas
que se le cruzan, y entreteniéndose con los juguetes
electrónicos del departamento de soltero ideal
que solían presentar las películas americanas
de entonces (y que posee todas las comodidades de un hotel
alojamiento de lujo). Pero una vez pasada esa etapa, y
con Helm involucrado en la misión, el rumbo del
film es bastante correcto y serio, con algunos leves toques
de comedia.
Martin es acompañado por otra agente de ICE
- interpretada por Daliah Lavi (a quien veremos también
en la versión 1967 de Casino
Royale) - a Phoenix, donde supuestamente el científico
nuclear desertará y entregará una cinta
con los datos del lanzamiento. El operativo sale mal,
la compañera de Helm resulta lastimada, y entra
a jugar una torpe espectadora de los sucesos (interpretada
por Stella Stevens), quien toma la cinta por error,
y de la cual Helm sospecha que es agente de Big O
- la ha visto en compañía de hombres de
dicha organización -.Sobre una pista, Helm y
Gail Hendrix (el personaje de Stevens) irán a
parar al pueblo de San Juan, descubriendo movimientos
de agentes enemigos y siendo apresados por éstos,
terminando en ... (poner voz de Dr. Evil al decir
esta frase) ... la guarida subterránea
! del villano Tung Tze, interpretado por Victor
Buono.
En todo este trayecto, Martin irradia su carisma habitual,
aunque las escenas cómicas se los lleva Stella
Stevens como la torpeza ambulante (llevándose cosas
por delante o tirando por accidente objetos a cada rato).
Algunos de los mejores momentos de comedia del film se
deben a ella, y sorprendentemente las bromas sexistas
o sobre licores que serían habituales de la saga
están medidos. Lo que no quita que Stevens o el
resto del cast femenino no aparezcan a cada rato en paños
menores, pero aún así no son las salvajes
alusiones machistas que explotarían en las siguientes
películas. Están presentes los baratos gadgets
de Helm, en especial una pistola que dispara para atrás
(y que ese chiste iría mutando en otras utilidades
absurdas de pistolas en las cintas siguientes) o unos
botones explosivos que nunca demoran para detonar los
tres segundos que dice el guión. Y por supuesto,
los tiros por elevación a Frank Sinatra (Helm pone
la radio, escucha una canción de Frankie e inmediatamente
cambia el dial, sintonizando otra emisora que pasa una
tonada del mismo Dean Martin... a lo cual replica "este
tipo realmente sabe cantar").
Lo que sí es notorio, es lo bajo del presupuesto.
La guarida subterránea parece construida con
bolsas de consorcio y papel maché, el centro
de mando son un par de racks con cintas de computadoras
apoyados contra unas cortinas, y los pocos autos que
hay en el film son los mismos que se ven una y otra
vez, sin importar el bando que los use. Sin embargo,
no sólo a nivel guión el resultado es
mejor que los otros films, sino a nivel actoral. Victor
Buono interpreta con cierta finura al villano, con algún
que otro desborde, pero siempre en forma (resulta obvio
que es un papel que puede interpretar con los ojos cerrados),
y que no está muy lejos de su King Tut en la
serie Batman del mismo año. También,
sobre este punto, resulta notoria la influencia de la
tira televisiva del encapotado en cuanto a estilo, con
ciertos toques absurdos pero ocasionales, los ángulos
de cámara torcidos, los colores pop, etc. Y,
en términos de acción, Martin se desenvuelve
mejor, aunque las escenas de persecuciones o tiroteos
resultan bastante sosas, filmadas sin demasiada tensión.
Primera entrega de la serie; es una película
mejor armada que las que siguen, pero no resulta demasiado
cómica. Al menos intenta jugar más en
los terrenos de un 007 de segunda que en una mala comedia
machista. Como siempre, las mujeres de la serie se ven
mas deslumbrantes que las de la saga Bond original,
pero los valores del resto de la producción son
muy menores.
3 CONNERYS : Calificamos las películas
de acuerdo a su nivel de calidad dentro de una misma
serie y a sus valores como entretenimiento. No llega
a ser un film bueno en términos standard; hay
un mejor desarrollo del libreto y una mayor seriedad
en la conducción del film, pero juega como un
Bond de segunda con ocasionales lapsos de comedia. En
el peor de los casos, resulta sosa.
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