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USA, 1967 : Dean Martin (Matt Helm), Senta Berger (Francesca
Madeiros), Janice Rule (Sheila Sommers), James Gregory
(MacDonald), Albert Salmi (Jose Ortega (a) Leopold Caselius),
Kurt Kasznar (Quintana (a) Chivinik), Beverly Adams (Lovey
Kravezit), David Mauro (Nassim), Roy Jenson (Karl), John
Brascia (Rocco), Linda Foster (Linda) Director
: Henry Levin - Productor : Irving Allen - Productor
Asociado : Douglas Netter - Guionista : Herbert Baker
sobre novelas de Donald Hamilton - Musica compuesta
por Hugo Montenegro
102 min, No rating, Color
TRAMA : Un prototipo de nave espacial norteamericana
- concretamente, un plato volador - desaparece en Nuevo
Mexico. La astronauta que piloteaba la nave aparece
traumatizada, y Matt Helm deberá ir en busca
de la nave. Pero el plato volador ha sido raptado con
un rayo tractor por Jose Ortega, quien resulta ser Leopold
Caselius, un operativo de la organización criminal
The Big O, y que planea vender en subasta internacional
la nave al mejor postor. Helm, con su fachada de fotografo
de modas, y Sheila - la piloto de la nave - actuando
como la esposa de Helm, darán con el paradero
del plato volador e impedirán que sus secretos
pasen a potencias enemigas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Como hemos reseñado en la review de Murderers
Row, Matt Helm es la creación de Donald Hamilton.
Concretamente su personaje es un asesino a sueldo que
trabaja para los servicios de inteligencia americanos,
y cuya función es eliminar o neutralizar potenciales
enemigos.
En la vida literaria de Helm, las actividades habituales
poco y nada tienen que ver con el espionaje, y se encuentra
más emparentado con la serie negra policíaca.
Es un personaje cínico, de oscuro pasado, y cuya
vida familiar ha sido destruida por el tipo de trabajo
que desarrolla. Tampoco es un personaje nacido a la
sombra de James Bond, sino que sus orígenes datan
de principios de los 60, antes de que el agente secreto
británico fuera conocido. Pero en pleno boom
de la Bondmanía, productores de Hollywood buscaron
desesperadamente un par americano de 007, y lo más
parecido que dieron fue con la obra de Donald Hamilton.
Y procedieron a canibalizarla.
El original literario de The Ambushers trata
sobre Helm viajando al ficticio país de Costa
Verde en Centro América, donde debe aliarse con
la guerrilla rebelde en contra de un general demente
pro-comunista. Su misión es eliminar al general,
pero lo que parece tan simple no lo es, ya que en la
obra entran a jugar papeles un criminal nazi que desea
fundar su propio cuarto Reich, una bomba atómica
rusa perdida - originariamente estaba en la Cuba comunista
de Castro, pero tras el caos de la invasión fallida
de Bahía de los Cochinos, procedieron a reubicarla
y se perdió el rastro - , y una asesina llamada
Sheila, que tenía la misión de eliminar
al general y tras fracasar en el intento, termina siendo
apresada, torturada y violada. Helm la rescata, y unen
fuerzas para liquidar al general, mientras intenta ayudarla
a superar su fobia a los hombres como trauma producto
del ultraje recibido.
Quizás como novela, sea una de las pocas oportunidades
en que Hamilton crea un villano mesiánico con
ansias de poder, aunque aún así dista
del nivel de comic de los villanos que Fleming solía
describir en sus obras. De todos modos, poco y nada
tiene que ver el libro con el film, que algunos criticos
han comentado como si el guionista hubiera tomado unas
copas, leyera el resumen de contra-tapa de la novela
y llenara los blancos con una sarta de chistes sexistas
malos.
The Ambushers es una candidata frecuente en
concursos donde eligen al peor film de la historia y
que suelen hacer los críticos todos los años.
Sin duda es un film malo, pero como pasa con los filmes
de la serie Helm, es tan bizarro que al menos entretiene.
El argumento es estúpido, los diálogos
lamentables, las persecuciones y peleas son atroces,
los pasos de comedia están mal armados, y el
nivel actoral es el de una obra de escuela. Para algunos
actores de renombre participantes en la aventura, poner
un film como este en su curriculum debía ser
avergonzante. El nivel de amateurismo es atroz, especialmente
en la dirección de Henry Levin. Lo único
bueno que hace Levin es que, al menos, las cosas siempre
estén en movimiento, y el ritmo no decaiga nunca.
¿Para qué adquirir los derechos de un personaje
literario si ni siquiera se usa el 5% del material original?.
Pero Hollywood habitualmente hace ese tipo de atrocidades
y otras peores. Ya dijimos que Helm es un personaje oscuro,
y que no va con el perfil simpático de un comediante
como Martin (si bien Dean ha demostrado ser un buen actor
dramático en otras oportunidades). Pero los guiones
- si es que hay alguno decente - toman libremente cosas
de una novela o de otra de la serie, apenas algunas referencias
y nombres de personajes (como en este caso, que queda
el nombre de Sheila), y los bate con argumentos flojos
y malos chistes. Ninguna idea es en principio mala - por
disparatada que sea - , pero el desarrollo de la misma
- por director y guionista - puede ser terriblemente atroz.
Tomemos por ejemplo, el plato volador norteamericano
que solo puede ser piloteado por mujeres, ya que el
campo anti gravitacional es mortal para los hombres
por su testosterona. O un sostén parlante. O
un arma que desata cinturones masculinos. Hay más
ideas como esta en el film - cinturones que con el agua
se ponen duros como un garrote - con referencias indirectas
-, pistolas anti gravitacionales que pueden bajar el
cierre del vestido de una mujer - que podrían
ser cómicas si al menos estuvieran filmadas con
cierta gracia. Pero Levin es un director que rivaliza
furiosamente con Ed Wood; no solo los comediantes parecen
aburridos de la broma, sino que el manejo en lo estrictamente
cinematográfico (dejando de lado dirección
de actores y enfoques creativos) parece obra de un demente.
En un momento Helm es atrapado y enviado a un pelotón
de fusilamiento. Su único escape es un cigarrillo
con gas hilarante. No sólo la secuencia está
filmada de modo pedestre (Martin le fuma encima a los
soldados del pelotón), sino que hay planos en
que, quien dirige el pelotón (Kurt Kasznar),
a veces está en el escenario en exteriores y
otras veces está en un estudio con una proyección
de fondo - escenas filmadas y agregadas en post producción
-. Hay decenas de secuencias filmadas así (un
actor en exteriores hablado con otro en un decorado
en estudios extremadamente falso), que solo provocan
risa por su ridícula obviedad.
Pero la lista no termina ahí; la idiotez viene
muchas veces por el lado del guión, con carpas
inflables que traen sillas, camas, veladores, refrigeradores
(!) incluídos (¿la heladera incluirá
Gin inflable?); peleas espantosamente coreografiadas
- una marca de fábrica de la serie - donde al
menos es el mismo Martin quien pelea y corre la mayoría
de las veces. Comparado con los ultimos filmes de Moore,
es un mérito físico para un actor de 50
años. En un momento, el plato volador que está
estacionado sobre un vagón de tren pierde los
frenos y Helm sale tras él, incluso deslizandose
- sin ninguna protección debajo - sobre
su trasero colina abajo sobre un riel de ferrocarril.
O persiguiéndole con un sidecar que se mete al
agua y sale con un caimán como co-piloto. O la
(pongan voz de Dr. Evil) guarida subterránea
de Caselius, plena de oleos de mujeres desnudas ...
en realidad, todas playmates de la revista Playboy.
O una pelea en una fábrica de cerveza de Ortega
/ Caselius, donde Helm cae en una batea gigante ...
y piensa que la unica manera de salvarse es bebiendose
todo el contenido.
¿Lo mejor?. Otra vez, las bromas sobre Sinatra.
Helm intenta seducir a agentes novatas poniendo Everybody
Loves Somebody Sometimes (cantada por Martin)...
pero solo caen en sus brazos si pone a Sinatra y Strangers
in the Night. Entonces Martin dice : "no
sabía que te gustaba tanto Perry Como".
La mayoría de las situaciones resultan graciosas
por caerse bajo el peso de su propia ridiculez, y por
el carisma de Dean Martin, al cual - si usted le simpatiza
- le perdona cualquier cosa. La música está
muy bien, con el estilo jinglero de Hugo Montenegro
- que compuso los temas, entre otros, de series como
I dream of Jeannie y The flying nun -.
Los efectos especiales son de papel maché, así
como la mayoría de decorados. Las chicas lucen
bien en minifaldas (a mi entender, son mas bellas que
en la serie 007), y Salmi y Kasznar son demasiado buenos
para haber participado en algo así. Es un film
salvajemente ridículo, pero divertido y sin pretensiones,
aunque los momentos más graciosos no sean los
que haya imaginado el guionista. Como dijo alguien :
si a usted le gustaba Benny Hill, no le caerá
mal esta película.
3 CONNERYS : Otra atrocidad cinematográfica,
pero el peso de su ridiculez es tanto que es divertido.
Martin luce viejo - con sus eternas poleras - , pero
hace bastantes de sus propias acrobacias. Peleas atroces,
chicas ligeras de ropas, chistes sexistas malos, efectos
especiales de cuarta. Un típico film de Matt
Helm.
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