Arlequin: Critica: It Came From Outer Space (1953)

It Came From Outer Space (1953): un astronomo se topa con una nave alienigena estrellada contra el desierto de Nevada, en este clasico de Jack Arnold protagonizado por Richard Carlson. Critica de la pelicula

Volver al Indice – Critica de Cine Fantástico y de Culto

una crítica del film, por Alejandro Franco


USA, 1953: Richard Carlson (John Putnam), Barbara Rush (Ellen Fields), Charles Drake (Sheriff Matt Warren), Russell Johnson (George), Joe Sawyer (Frank Daylon)

Director – Jack Arnold, Guión – Harry Essex, sobre una historia de Ray Bradbury

Trama: El astrónomo John Putnam vive con su novia Ellen en el pueblo de Sand Rock en el desierto de Nevada. Una noche, mientras ambos observaban las estrellas, divisan una tea ardiente que cae del cielo y se estrella en el desierto, dejando un profundo cráter. Putnam es el primero en llegar al lugar y, en vez de encontrar los restos de un meteorito, se topa con lo que parece ser una nave espacial alienígena. El problema es que, en el momento del encuentro, se produce un temblor de tierra y la nave queda cubierta bajo toneladas de escombros. Sobreviviendo al derrumbe, Putnam cuenta su historia a la prensa, pero sólo consigue ser objeto del escarnio del público. Sin embargo ha comenzado a observar extraños comportamientos en los habitantes de la zona, los cuales no tardan en revelarse como calcos creados por los extraterrestres para moverse entre los humanos sin levantar sospechas. Pronto Putnam descubrirá que Ellen también ha sido reemplazada por una copia y, en su desesperación, irá al encuentro de los extraterrestres para negociar por la liberación de la chica, la cual ha sido retenida – junto con otras personas clonadas – en las instalaciones subterráneas que los extraterrestres mantienen en el cráter producido por el impacto. Y es allí donde se entera que los alienigenas sólo desean reparar su nave para irse, sin alterar el orden ni darse a conocer a la raza humana; pero el problema es que el sheriff ha terminado por comprar las disparatadas ideas de Putnam sobre la llegada de extraterrestres, y ha organizado una expedición armada al sitio del impacto. Y, si Putnam no logra detenerlos, el único resultado posible de semejante choque sólo será la muerte y el desastre.

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    Vinieron del Espacio Exterior Si hay un maestro indiscutido de la ciencia ficción cinematográfica, ése sin dudas es Jack Arnold. En los años cincuenta se hizo cargo de una serie de producciones pequeñas, típicos series B de los grandes estudios, y consiguió transformarlas en formidables clásicos. El filme que ahora nos ocupa es el debut de Arnold en el género, y más tarde se despacharía con El Monstruo de la Laguna Negra, su primer secuela, Tarantula y la fabulosa El Hombre Menguante. El gran mérito de Arnold es haber tratado a la historias con el respeto que se merecen – algo inusual para su época, en donde la ciencia ficción era vista como algo juvenil, y era rodada a todo apuro por mediocres y entusiastas, como el Roger Corman de su primera época -, amén de que el tipo tenía un talento impresionante para crear climas y generar tomas inusuales. No es difícil ver a Arnold como alguien adelantado a su época y en Vinieron del Espacio Exterior hay prueba suficiente de ello. La cámara es ágil, se planta en ángulos innovadores, aprovecha las sombras e integra el escenario a la historia. Si uno se olvida de las ropas, los peinados y los viejos Fords que manejan los protagonistas, podría decir que It Came From Outer Space es una película rodada en esta época… y se sorprende que haya sido pergueñada hace ya más de 60 años.

Que Arnold era estupendo con la cámara, no hay ninguna duda. En general yo no le doy demasiada bolilla al manejo visual de las historias – ya que es dificil que algo me impresione -, pero no sería difícil poner a Arnold en la misma categoría que Schoedsack o Fritz Lang – tipos que inventaron métodos de rodaje y artimañas visuales que terminarían por dar a luz un lenguaje cinematográfico completamente moderno -. Acá Arnold integra los arbustos y cactus del desierto como si fueran espectros que acosan a los protagonistas; cuando los extraterrestres se mueven por alli (camuflados como humanos) se comportan de una manera tan extraña como inquietante (como el dúo de electricistas que habla con Richard Carlson desde un lugar en las sombras, una toma que denota las influencias del cine negro en el esteticismo de Arnold); tanto el cráter como la mina (por donde deambulan los alienígenas) se ven inhóspitos y temibles; incluso un par de persecuciones en el desierto utilizan los retorcidos ángulos creados por las ramas de la flora local para generar encuadres exóticos (como la cacería emprendida por Richard Carlson para atrapar a su novia poseída, una jovencísima Barbara Rush); y hasta los mediocres efectos especiales están usados con efectividad. El amorfo alienígena asusta en cada aparición, pero es más el resultado de una buena dirección que el del diseño feliz (o no) de la criatura.

El otro punto notable es el vuelo que tiene el libreto. Hay momentos en los que los protagonistas se despachan con epifanías realmente inspiradas, y ahí es donde se nota la mano de Ray Bradbury en el guión. En sí la historia es muy chica – un meteorito se estrella en el desierto, el que lo investiga descubre que hay aliens adentro, como hay un derrumbe las pruebas quedan sepultadas, y el resto del tiempo se dedica a convencer al resto del mundo de que dice la verdad mientras los extraterrestres empiezan a infiltrarse en la sociedad camuflados como humanos (al estilo de The Body Snatchers, pero sin el componente paranoico) -, pero lo que cuenta es el gran clima que consigue Arnold y los parlamentos de Bradbury. El tono de la historia es alegórico – a los aliens se les rompió la nave y tuvieron que hacer una parada de emergencia en el primer planeta que se les cruzó (o sea, el nuestro); a partir de allí se camuflan como humanos para conseguir los repuestos y evitar el rechazo de los terricolas… pero el temor a lo diferente es más fuerte que la racionalización del sentimiento – y transforma a toda la trama en una parábola sobre la discriminación. En uno de los grandes parlamentos que tiene Richard Carlson, éste le explica al Sheriff que el ser humano le teme a lo distinto, y que la primera reacción es atacarlo para evitar el contacto – poniendo como ejemplo una araña del desierto que estaba caminando en ese momento sobre el pie del policía -; incluso el final es aleccionador, diciendo que ése fue el provisorio primer contacto, y que los aliens (ya sabiendo que estamos acá) volverán más adelante para comunicarse con nosotros, en una época futura en que seamos más tolerantes y racionales.

It Came From Outer Space es un gran filme, un clásico realmente sólido. Quizás la primera media hora sea algo plomiza, en especial por los estúpidos personajes secundarios que insisten en mofarse del protagonista disparando una catarata de malos chistes y pésimas burlas, pero después entra en calor y se transforma en un espectáculo inteligente carente de fisuras. Es curioso ver que estos alienígenas no desean invadir la Tierra – no son agresores, pero tampoco son conciliadores como el Klaatu de El Dia que Paralizaron la Tierra, individuos paternalistas que vienen con su propio discurso sobre la paz y el uso racional de la ciencia para el avance de la raza humana -, sino que son un puñado de seres egocéntricos cuyo único propósito es reparar su nave y seguir viaje, sin interesarle en lo más minimo desarrollar un contacto con los humanos o investigar la raza. Ellos hablan con la prepotencia propia de alguien que posee mucho poder pero que no quiere ejercerlo delante de quien no le representa (normalmente) una amenaza. Es como matarse para establecer algún tipo de comunicación con una hormiga, un ser que carece de cualquier tipo de interés en lo intelectual.

Si quiere pasar un buen momento y le gustan las peliculas viejas de sci fi, It Came From Outer Space es una opción más que recomendada. Dificil que se le haya escapado si es fan del género; y, si se le pasó de largo, no la deje escapar. Quizás no sea tan memorable como otros títulos de Arnold, pero es igual de consistente (e interesante) que el resto de su obra, y sin dudas es una pieza más que inspirada.