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Intriga Internacional es uno de los tantos clásicos
que Alfred Hitchcock generara durante el período norteamericano
de su carrera. Se la suele considerar como la madre del cine de espías
moderno, e influencial en toda la filmografía del género
que seguiría durante la Bondmanía de los años
60.
Pero a decir verdad, muchos de esos juicios son apresurados e inexactos.
El personaje de Cary Grant en ningún momento es un espía
oficial de algún gobierno sino un pobre individuo que se
ve mezclado por error en una intriga de espionaje. No hay gadgets
ni super enemigos; no hay ningún proyecto secreto gubernamental
por descubrir... en realidad, no hay nada que lo emparente directamente
con la supuesta fama de ser un film modelo de espías. En
todo caso, North by Northwest es otra de las muestras Hitchcockianas
(si no existe el nombre, aquí lo inventamos) de identidad
errónea. Uno podría decir que el film tiene un timing
muy moderno, combinando intriga, acción y humor en dosis
adecuadas, pero no más que eso. Muchas veces se la cita como
un modelo que los productores Harry Saltzman y Albert Broccoli quisieron
tomar para la saga de James Bond. Pero con la excepción de
algunas escenas y conceptos (la persecución del avion en
el desierto, que obviamente recicló Desde
Rusia con Amor; el implacable secuaz gay de Martin Landau;
o las secuencias a bordo del tren), no hay mucho más que
se pueda considerar un aporte al género del espionaje.
Analizando el film desde un punto de vista moderno, North by
Northwest es una película muy entretenida pero que no
llega a los quilates de otros trabajos de Hitchcock. La razón
más simple es que la segunda mitad del film se desmorona
en términos de lógica, con unos enormes agujeros del
guión que sólo la dirección de Hitchcock puede
disimular. Mientras que la primera parte es perfecta, con Cary Grant
siendo forzado a participar - por error - en un juego más
vasto de lo imaginable, la trama no mantiene su coherencia a lo
largo de toda la proyección. Es un clásico, pero uno
menor; simplemente porque es un film con fallas.
Lo que mantiene a flote a Intriga Internacional es Hitchcock
pero fundamentalmente Cary Grant. El personaje de Roger Thornhill
sigue el mismo molde que el Peter Joshua de Grant en Charada;
es afable, sagaz, atrevido e indoblegable. Mientras que usualmente
el papel de Thornhill daría para una interpretación
más sufrida (más en el papel de víctima), Grant
lo transforma en un aventurero. Thornhill es un arriesgado que comprende
que sus cartas están echadas, y a fuerza de osadía
termina por adelantarse a sus perseguidores y descubrir la verdad.
Todo el argumento está basado en operativo real que los
británicos ejecutaron durante la Segunda Guerra Mundial,
y que en realidad terminaron por plantar un cadaver con falsos papeles
secretos sobre una supuesta invasión a Sicilia, de modo que
alemanes e italianos lograran tragarse el cebo. Aquí no hay
cadáver, pero si un agente ficticio que la inteligencia americana
traslada de un lugar a otro (aunque nadie lo ve), de modo de que
los espías enemigos se delaten al investigar el rastro. El
tema es que Grant es confundido con dicho espía virtual,
y los agentes enemigos lo utilizan como chivo expiatorio para encajarle
el asesinato de un diplomático. Thornhill logra escapar y
comienza a investigar por su cuenta, ya que todos los rastros de
Vandamm y sus secuaces han sido borrados. Cuando las cosas se ponen
espesas, Thornhill debe darse a la fuga a través de medio
país, mientras que los chicos de Vandamm se preocupan de
que siempre esté expuesto.
Como es habitual, Cary Grant vive robando escenas. El hombre tiene
una gracia irrepetible, y toda la aventura es digerible gracias
al carisma de Grant, que inmediatamente se gana los favores del
público. En medio de la fuga aborda un tren y se cruza con
Eva Marie Saint (una actriz no muy adecuada para el papel, ya que
parece demasiado fría), que comienza a ayudarlo despreocupadamente.
Como suele pasar con los filmes de Hitchcock, las mujeres nunca
son lo que parecen, y la chica resulta ser una secuaz de Vandamm.
Donde el film empieza a deteriorarse es cuando Cary Grant logra
llegar a Chicago, descubriendo que Kaplan ya había partido
y que en ese mismo hotel se encuentra la muchacha. No es una coincidencia
demasiado bien explicada sino que parece un obvio deux ex machina
del guión. Del mismo modo, a pesar de empezar a descubrir
cómo funciona toda la conspiración, Thornhill decide
encarar a Vandamm en medio de una subasta, sin otro propósito
que increparlo.
Todo lo que sigue ya empieza a ser demasiado traído de los
pelos. La aparición del profesor - que había manifestado
su absoluta prescindencia sobre del destino de Thornhill -, una
cita creada de la nada entre Vandamm y Thornhill / Kaplan a la vera
del monte Rushmore, una falsa muerte, el descubrimiento de la identidad
secreta de un doble agente, o varios escapes milagrosos de Thornhill.
Especialmente todo el climax es terriblemente artificial y mal orquestado,
donde el profesor llega con la caballería en el momento justo
y desconocemos totalmente el destino de Vandamm (¿apresado?¿fugado?).
La gracia de Grant y el ritmo que le pone Hitchcock mantienen las
cosas en movimiento y entretenidas, pero el guión ya hace
agua por los cuatro costados a esa altura.
Sin dudas es un muy buen film (muchos de los diálogos tienen
una gracia insuperable), siempre que empiece a mirar a un costado
las incoherencias del guión en la segunda mitad de la proyección.
No es una película estrictamente de espías, pero encontrará
varias ideas conocidas (o robadas posteriormente) a medida que lo
vea. Como todas las películas del período clásico
de Hollywood, es más que disfrutable. Pero para enriedos
bien llevados de cabo a rabo, le recomiendo Charada. Tiene
menos acción pero como intriga funciona mucho mejor.
Nota al margen: trabaja Leo G. Carroll, años antes
de ser el jefe en The Man From UNCLE;
y Edward Platt (como Larabee!!), también lustros antes de
ser el Jefe de Maxwell Smart.
4 CONNERYS : Un
film delicioso, aunque con muchas más fallas de lo esperado.
Hay escenas y conceptos que serán tomados más adelante
por toda la generación de cine de espionaje surgida a través
de James Bond (y el mismo 007 asimilará varias ideas). Sólo
el carisma de Cary Grant y la dirección diestra de Hitchcock
hacen disfrutable a una película con serios problemas del
guión en el tramo final de la historia. |
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