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Como hemos comentado alguna vez, lo peor que pudo pasarle al género
del espionaje fué la asunción de Gorbachov. La Perestroika,
el llamado a elecciones democráticas, la caída del muro
de Berlín y la desaparición de la Cortina de Hierro
demolieron los cimientos de la literatura y del cine de espías
- incluso 007 se vió afectado -, con lo cual se debió
salir a buscar nuevos enemigos en otras partes del globo, ya que la
Unión Soviética había desaparecido como tal.
Pero mientras aún existía, la URSS era fuente inagotable
para los autores especialistas del género. Y de la última
camada de novelistas del rubro, el más importante de ellos
es sin duda alguna Tom Clancy. Considerado el padre del TecnoThriller,
su obra es renovadora de un rubro que usualmente se movía
en callejones oscuros e intrigas rutinarias, al estilo de Len Deighton
o John Le Carré. Los textos de Clancy poseen una exquisita
estructura cinematográfica, con historias paralelas concurrentes
hacial el final de sus novelas, locaciones exóticas y el
robo de tecnología militar como tema generalmente recurrente.
La calidad de sus obras es innegable, y era una elección
obvia para que productores de Hollywood pusieran su mirada sobre
las mismas.
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| Marko
Ramius |
A diferencia de la mayoría de obras del género, el héroe
de la mayoría de las novelas de Clancy es el analista de la
CIA Jack Ryan. Vale decir, un burócrata que, por cosas del
destino, siempre termina involucrado en la acción, realizando
"trabajo de campo". Ryan no es 007 ni parecido; es
un hombre común de clase media, felizmente casado y con hijos,
cuyo trabajo se limita de ir de su casa a Langley y viceversa. Si
bien figura que Ryan fue Marine, lo cierto es que es un hombre no
violento, dedicado a la tarea de estudio y analisis de posibles enemigos
de USA, así como del planeamiento de estrategias y emboscadas
para los mismos. Visto desde el punto de vista del habitual espía
literario, raras son las veces en que Ryan entra en acción
violentamente, y sólo lo hace cuando no existe nadie más
que pueda realizar dicha tarea - su tarea es investigativa, y si debe
actuar, es generalmente torpe -. En cambio, Clancy ha preferido crear
un carácter muletto para Ryan, que es el agente Clark
: un despiadado y eficiente operativo que suele aparecer en la mayoría
de sus novelas, y que aporta la dosis de violencia que requiere el
género (y que le falta al analista).
Sin duda Ryan es uno de los operarios del espionaje menos carismáticos
que hay : no utiliza gadgets de alta tecnología, tampoco
es mujeriego, rara vez frecuente ambientes lujosos, y es la total
antítesis de Bond. Sin embargo, a efectos de nuestro sitio
web, tanto Ryan como la obra de Clancy caben perfectamente en el
área temática de nuestra página. En primer
lugar está el enfoque de Clancy, así como su gama
de temas. Si usted ha visto The Hunt for Red October, sin
duda se dará cuenta que Goldeneye
le debe más de un favor a la obra de Clancy. La estructura
narrativa es similar, el tema de la Rusia desmembrada (mejor expuesto
en el último film de la serie, The Sum of all Fears),
el robo de armas e ingeniería militar, las historias paralelas,
etc. Y en segundo lugar, está el enfoque político
: en varias obras post Perestroika, americanos y rusos terminan
trabajando juntos, y el agente de turno - Ryan - debe luchar contra
intereses internos que desean evitar esto. Vale decir, las intrigas
de cada organización y gobierno. Si Ryan no es Bond, al menos
las historias y escenarios que desarrolla caben perfectamente en
la onda del agente británico de la era Brosnan en adelante.
Mucha de la obra de Clancy es previa al fin de la guerra fría;
y muchas de ellas son lo mejor de su cosecha. Por eso, con los escombros
aún tibios del derribado muro de Berlín, los productores
de Hollywood decidieron adaptar The Hunt for Red October situándolo
en un pasado mediato al de la fecha del film. Pero gracias a Gorbachov,
perdemos de ver llevados a la pantalla obras de Clancy tales como
The Cardinal of The Kremlin, ambientados en la Afganistan ocupada
por Rusia, y donde Ryan y Ramius continúan sus aventuras.
Cinematográficamente, las obras de Clancy llevadas al celuloide
fueron cuatro : The Hunt for Red October, Patriot Games,
Clear and Present Danger y The Sum of All Fears; y
Ryan pasó por las manos (y caras) de Alec Baldwin (en el
presente film), Harrison Ford (en Patriot... y Clear ...),
y Ben Affleck en la última. Notablemente flojas en cuanto
a intensidad de la trama fueron Patriot ... y Clear ...,
en buena parte por lo rutinario de sus desarrollos, y también
porque el perfil del tímido burócrata Ryan no se condice
con la imagen heroica y la dureza que despide Harrison Ford. Y en
el último film de la saga, a Affleck le va algo mejor, aunque
padece de la chatura interpretativa de su protagonista. Sin duda,
a la hora de definir el mejor intérprete, Baldwin se lleva
las palmas. Su Jack Ryan es un nervioso y brillante analista, y
por decirlo del algún modo, un heroico cobarde que
se involucra aterrado en tiroteos y acciones heroicas cuando nadie
más las puede hacer por él. Es mucho más coherente
con el perfil del Ryan literario que, por ejemplo, ver a Harrison
Ford combatiendo terroristas del IRA en pleno Londres a puño
limpio.
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| saliendo
a dar batalla a plena superficie |
The Hunt for Red October fue un éxito de taquilla,
y no es difícil saber el por qué. Por un lado, el
director McTiernan (uno de los más brillantes directores
de acción de los últimos tiempos, pero que no siempre
cuenta con buen criterio para elegir sus obras) construye un esquema
de escalada de suspenso de modo excelente. Cada paso del operativo
de Ramius de deserción depende de detalles mínimos
y de imprevistos (la dichosa Ley de Murphy), como cuando
el dispositivo Stealth del submarino se rompe. Las mentiras
oficiales intercambiadas entre los gobiernos; y especialmente, la
misión salvadora de Ryan, quien parece ser el único
aliado que Ramius tiene en tierra, ya que deduce - siempre por detalles
- que el operativo es en realidad un fuga. Y luchando contra imposibles
- y dependiendo de la suerte - es que Ryan consigue llegar a contactarse
con el submarino. Pero todo siempre se apoya sobre frágiles
castillos de naipes - los americanos, ante cualquier signo sospechoso,
lo van a volar; los rusos que lo acechan en hordas; las intrigas
internas en cada nave - y siempre con el tiempo justo. Sin duda
es un film que sorprende a cada momento, y que siempre se encuentra
en movimiento, sin enormes espacios de parlamentos que expliquen
la situación ya que se sobre entiende con imágenes.
Además, la presentación de tecnología y terminología
que hace que los neófitos en la platea salgamos del cine
conociendo de submarinos y torpedos. ...
En el casting está el amigo de la casa y habitual ladrón
de escena Sean Connery, en uno de sus primeros trabajos post - Untouchables,
que le devolvía el brillo de super estrella. El escocés
interpreta a Ramius con su habitual carisma, como un lider de su
grupo por naturaleza y no por cargo, y con la sabiduría de
un viejo lobo de mar . Connery desarrolla una linda química
con Baldwin, el contrapuesto del guerrero endurecido con el intelectual
de la guerra, una relación de descubrimiento y respeto. Y
en el cast aparecen muchos otros nombres que serían en poco
tiempo figuras en TV o cine, como Stellan Skarsgård o
Courtney B. Vance.
Pero no todo en el film es brillo; la coincidencia - causalidad de
la defección de Ramius con el aniversario de la muerte de su
esposa perece ante la avalancha de acontecimientos que dispara el
film, y no posee peso especial en la trama. Y el argumento es fundamentalmente
militarista - estamos contentos porque le robamos a Rusia un arma
que nuestros ingenieros no pueden crear, y así se equilibra
el mundo libre -, que es propio de Clancy y de, por ejemplo, el
marcial John Milius (que realiza un trabajo no acreditado como script
doctor en el film), donde los americanos - politicos y militares
- son grandes cowboys modernos con armas nucleares que, ante la duda,
prefieren apretar el botón rojo. Además, muchos caracteres
secundarios son caricaturas o clisés - los políticos
pedantes de Washington, los militares irascibles -, donde sólo
los personajes principales tienen alguna carnadura, y donde sólo
los caracteres que trabajan para la inteligencia (Ryan, el Almirante
Greer - su jefe -) parecen tener algo de dos dedos de frente -. Pero
como thriller y como obra de espionaje es un entretenimiento sólido
- la dirección es impecable, las actuaciones buenas, los rubros
técnicos sólidos, y la música de Basil Poledouris
es impresionante - , que le da nuevos aires al género, aunque
si bien quede en la historia como el último film del género
ambientado en la Guerra Fría.
4 CONNERYS : Llegada
de las obras de Tom Clancy al cine. Una trama de intriga y acción
brillantemente tejida por el director. Alec Baldwin interpreta a
Jack Ryan por única vez, y resulta ser el mejor de la serie.
Connery, como es habitual, roba escenas. Y una historia de robo
tecnológico que planta muchos temas (y estilos narrativos)
que serán reutilizados en la era Brosnan como base del aggiornamiento
de 007 al siglo XXI |
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