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GB, 1959 : Alec Guinness
(Jim Wormold), Burl Ives (Dr. Hasselbacher), Maureen O'Hara
(Beatrice Severn), Ernie Kovacs (capitán Segura),
Noel Coward (Hawthorne), Ralph Richardson (operativo en
jefe) Dirigida por Carol Reed. Guión
de Graham Greene, basado en su propia novela.
TRAMA : Cuba en los años 50, cuando el
dictador Batista aún se encontraba en el poder.
Jim Wormold es un inglés que ha preferido pasar
su vida en la isla con su modesto negocio de venta de
aspiradoras. Pero Wormold es contactado por el agente
del servicio secreto inglés Hawthorne, quien
desea a toda costa que trabaje para él y le ofrece
un generoso sueldo. Acuciado por las deudas, el tímido
Wormold accede aún sabiendo que es incapaz de
montar una red de espionaje en Cuba tal como se lo piden.
Por ello empieza a pergueñar reportes falsos
de inteligencia; pero las cosas se salen de control
cuando envía un informe sobre una gigantesca
base misilística que los cubanos estarían
montando en secreto ... y que resulta ser el dibujo
de una moderna aspiradora encastrado sobre un paisaje
de montañas. Muy pronto el mismo gobierno cubano,
el servicio secreto inglés, y otras agencias
de espionaje estarán tras los pasos de Wormold,
tomando el informe de la base como verdadero y considerándolo
una verdadera amenaza a la seguridad internacional.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Esta es una deliciosa comedia sobre el mundillo del espionaje
de la Guerra Fría, pergueñada por un puñado
de notables. Se basa en la novela homónima de Graham
Greene, editada en 1958. El libro probó ser enormemente
popular y en menos de un año se concretó
su adaptación cinematográfica. Greene mismo
escribió el libreto, amén de tener a Carol
Reed en la dirección (Reed y Greene nos darían
el super clásico El Tercer Hombre en 1949),
y a Alec Guinness al frente de un cast de notables.
La historia fue rodada en Cuba, a escasos meses de
que Fidel Castro llegara al poder y cuando aún
el líder cubano no se había alineado con
el bloque soviético. El gobierno de Castro sometió
a una rigurosa inspección el libreto antes de
autorizar la filmación, y la consideró
como propaganda de los desmadres del derrocado dictador
Batista. Lo curioso es que, salvando el título
inicial que ubica a la historia en los tiempos de Batista,
el resto de la trama cabe perfectamente en los días
duros de la Guerra Fría de los años 60.
La delirante base de misiles que dibuja Guiness bien
podría ser el emplazamiento de una lanzadera
futurista en la época de Fidel, y ocurrir con
ella lo mismo que pasó con la famosa crisis de
octubre de 1962, cuando los soviéticos comenzaron
a armar silos atómicos en la isla y el mundo
estuvo al borde de la guerra nuclear.
Aquí Greene se despacha con una ácida
sátira sobre el género del espionaje,
en donde los agentes reclutan a gente que no es capaz
simplemente porque su única virtud es su nacionalidad.
Lo pinta como un mundo construído exclusivamente
sobre los chismes, los cuales compran sin chequear demasiado
su veracidad. El vivillo de Wormold prácticamente
desata una crisis internacional con sus reportes falsos
- inventando agentes cuyos nombres salen de libros e
historietas, pasando informes que saca de las revistas
y diarios de actualidad -, con tal de pasar gastos y
darse la buena vida. Donde las cosas se ponen surrealistas
es cuando uno de los espías inventados por Wormold
- un aviador de apellido Montes, que sería quien
le habría reportado la existencia de la base
de misiles - resulta que existe y aparece muerto. A
partir de allí, las cosas se disparan hacia la
estratósfera, en donde Wormold empieza a descubrir
que una gran cantidad de sus amigos son espías
de otros servicios, hay una conspiración para
matarlo, los militares cubanos pinchan sus teléfonos
y terminan por reclutarlo como doble agente. El clímax
es el colmo del absurdo, mostrando que el servicio secreto
inglés prefiere tapar sus errores antes de admitir
su ineficiencia. Es sencillamente delirante.
Aquí está Alec Guinness en otro rol cómico
que le calza a la perfección; las expresiones de
asombro de Wormold al ver cómo sus mentiras empiezan
a crecer y tomar otro rumbo son sencillamente geniales.
El cast es realmente bueno, en especial el cómico
Ernie Kovacs en el rol del capitán Segura - un
militar duro y agresivo, que está prendido de la
hija de Wormold -. La escena en que Kovacs empieza a explicar
que la tortura es una cuestión de clases - los
profesionales no pueden ser forzados mientras que los
pobres piden a gritos que los torturen - es definitivamente
un clásico.
Nuestro Hombre en la Habana es cómica
y sutil. Es pura diversión, y no importa si su
setup haya pasado de moda. Tan solo ver la fina
perfomance de Alec Guinness vale la entrada.
En un dato para la trivia, el mismo argumento - con
un tono un poco mas dramático - sería
reciclado por el autor de novelas de espionaje John
Le Carré para su novela El Sastre de Panamá,
sólo que ambientada en la época en que
la posesión del canal estaba en conflicto entre
los americanos y Noriega. Fue llevada al cine en el
2001 por John Boorman, con Pierce Brosnan y Geoffrey
Rush en los papeles principales.
5 CONNERYS : Otro clásico
de Graham Greene y Carol Reed. Una deliciosa sátira
al genero del espionaje. Fantásticas perfomances,
grandes diálogos y una comedia totalmente atemporal.
Gran trabajo de Alec Guiness y Ernie Kovacs. |