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Len Deighton es uno de los grandes maestros
del género literario del espionaje. Su larga bibliografía
ha sido adaptada al cine en numerosas ocasiones y quizás el
personaje más memorable sea el agente secreto Harry Palmer.
Pero Harry Palmer es en realidad un nombre
inventado para el cine. Las primeras cuatro novelas de Deighton
se encuentran basadas en un agente secreto anónimo (The
Ipcress File (1962), Horse Under Water (1963), Funeral in Berlin
(1964), Billion Dollar Brain (1966)), aunque en los setentas
publicara un par de libros basados sobre el personaje y se le atribuyen
a Palmer (Spy Story (1974), Twinkle, Twinkle, Little Spy (1976)).
El nombre de Harry Palmer fue inventado para la producción
cinematográfica de The Ipcress File.
La particularidad de este espía inglés
anónimo es que se trata de un anti héroe; no es un
galán rodeado de lujos, y de hecho es un solitario de clase
media, consumidor típico de supermercado, que usa lentes
y prefiere las palabras a la acción. Lo más peculiar
del personaje es que es un cínico que debe lidiar con toda
la burocracia del servicio secreto británico, y que detrás
de su apariencia inocua se esconde una mente brillante que está
trabajando todo el tiempo midiendo los riesgos. Es un espía
100% anti Bond.
Sería arriesgado decir que la aparición
de The Ipcress File es una respuesta inmediata al 007 de
1962 con Dr. No. James Bond aún no
era un rutilante suceso internacional, si bien las novelas de Ian
Fleming datan de los 50. Pero es obviamente un espía mucho
más literario, donde sus aventuras se basan en el suspenso
y en la intriga más que en la acción y el heroísmo.
Es un agente secreto mucho más real.
Obviamente la Bondmanía estalló
en 1964 con Goldfinger, y la Eon
se puso a buscar otro filón similar para continuar explotando
la moda de los agentes secretos. De hecho Deighton fue contactado
años antes y había hecho un tratamiento para el libreto
de Desde Rusia con Amor, del cual quedó
poco y nada. Quizás la naturaleza anti heroica del espía
de Deighton terminara por provocar discordia en el matrimonio Broccoli
- Saltzman, por lo cual la Eon se abstuvo de crear una saga
basada en las mismas. Pero eso no impidió a Harry Saltzman
cortarse solo y producir él mismo al menos tres de cuatro
filmes basados en los libros de Len Deighton, quedando sin adaptar
Horse Under Water. Algunos citan en este suceso uno de los
motivos por los cuales la sociedad Broccoli - Saltzman se terminaría
por disolver en los 70.
Si hay algo que me prueba la saga de Harry
Palmer, es que los papeles en la Eon eran diametralmente
opuestos en cuanto a criterios artísticos, y eso le brindaba
un balance que generaba calidad a la serie 007. Mientras Cubby Broccoli
era el charlatán de feria, lleno de colorinche y fuegos artificiales,
Harry Saltzman era el showman de calidad, enfundado en smoking
y haciendo espectáculos de primer nivel. Uno puede percibir
en la saga de Harry Palmer un fuerte tufillo a redención
artística, un grito de Harry Saltzman al público diciendo
"¡miren!, ¡yo puedo hacer películas de
calidad!, ¡lo otro es simplemente una moda pasajera y descerebrada!".
Y proviniendo de la serie de 007, Saltzman importa
a la saga de Palmer varios de los artistas más destacados:
John Barry, Guy Hamilton, Ken Adam. Funeral en Berlín
es el segundo filme producido por Saltzman sobre el espía,
aunque se basa en la tercera novela de Deighton.
Como
todo buen film de espías, su eficacia se basa en la construcción
de climas. El destartalado Berlín de los años 60 sirve
de paisaje de fondo para la trama, y se ve más frío
y tétrico que nunca. Hay numerosas secuencias con paneos
generales donde casi no hay personas y los edificios conservan secuelas
evidentes de la guerra. Y la omnipresencia del muro se hace sentir
en toda la historia. Como dice uno de los personajes "aquí
todos comen y se vuelven ricos gracias al muro" (una cita
valida también para los autores de novelas de espionaje).
En cuanto a los personajes, Michael Caine
se luce como Harry Palmer. Es un cínico que odia la burocracia
de los ministerios y a los personajillos que habitan en ellos. Es
un personaje reprimido, egocéntrico, un empleado público
que debe tomar riesgos por un sueldo no muy abundante. Su primera
reacción es siempre la desconfianza, y es por ello que no
cree en las intenciones de deserción de Stok. Del mismo modo,
cuando se encuentra preparando la fuga, se cruza con una impresionante
belleza - con la cual pasa la noche -, y a la mañana siguiente
la manda investigar. El no cree en las casualidades.
Es un personaje sumamente interesante, ya
que el espectador puede seguir perfectamente sus razonamientos y
justificar sus acciones. Lo que resulta sorpresivo es que todo el
tema del escape del coronel ruso resulta ser - citando a Hitchcock
- un McGuffin (una historia señuelo) que sirve para
llegar a la trama principal, que es el tema de los papeles de Paul
Louis Browne. A Palmer (y al espectador) le resulta obvio que pasa
algo extraño cuando la identidad falsa que se iba a usar
para camuflar a Stok en Occidente coincide con la de un ex oficial
nazi buscado por el Mossad. Lo que termina por demostrarse
es que los autores del hecho han aprovechado el incidente de Stok
para hacerse con los papeles reales de Browne, porque de ese modo
podrán retirar los millones de dólares que el nazi
posee depositados en Suiza.
Lo que veladamente sugiere el filme, es que
la mayoría de agentes del servicio secreto británico
son chantajeados por el mismo. En las novelas de Deighton, Palmer
era un veterano de la Segunda Guerra Mundial que era forzado a trabajar
para la inteligencia británica después de descubrir
sus operaciones ilegales en el mercado negro de la post guerra.
En el filme esto no se revela, pero parece ser una modalidad usual
del Mi5, aunque no queda demasiado claro por qué los
británicos mantienen en sus manos a Browne. Del mismo modo,
aunque no está explicitado en el libreto, Hallam - colaborador
secreto de Browne - traiciona al Mi5 ya que se encuentra
a punto de ser despedido ... por su homosexualidad, algo sugerido
por la escena en que Palmer recoge el pasaporte en su departamento.
No queda claro si Hallam y el verdadero Browne eran amantes (¿de
qué otro modo se conocerían?). Obviamente seguían
siendo temás tabú para los años 60 y la película
no se anima a revelarlo.
Lo más notable es que Palmer no es
ningún estúpido, y siempre se adelanta a las cosas
- obviamente, a la mayoría pero no a todas -. La resolución
del filme es de una limpieza impecable, mostrando que se puede ser
un gran agente secreto sin disparar un solo tiro.
La dirección de Guy Hamilton es excelente,
así como las actuaciones y la fotografía. Lo único
dispar es la banda sonora, que a veces resulta algo intrusiva. De
todos modos es una película inteligente de espías,
y una que merece nuestra calurosa recomendación.
5 CONNERYS : Segunda
aventura del anti heroico espía inglés Harry Palmer.
El director Guy Hamilton se las arregla para obtener una película
inteligente, llena de sorpresas y vueltas de tuerca. El mejor film
de la saga.
La saga de Harry Palmer se compone de:
The Ipcress File (1965), Funeral
en Berlín (1966) y Con
el Mundo a sus Pies (1967). En los noventa se produjeron dos
telefilmes no basados en novelas de Len Deighton: Bullet to Beijing
(1995) y Medianoche en San Petersburgo (1996) |
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