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La pre-historia de la serie (Doctor No y la presente película)
suele ser considerada como films de género, no integrables a la serie clásica
tal como la conocemos hoy (la fórmula que arranca desde Goldfinger
hasta nuestros días). Pero contienen elementos embrionarios de los que
será el Bond moderno que se ha mantenido, con algunas alteraciones cosméticas,
desde los 60 hasta ahora.
De los dos films que se incluyen en esa prehistoria, quizás From
Russia With Love sea el más moderno y el mejor construído. La
serie Bond nunca se caracterizó por desarrollar en profundidad personajes,
excepto en sus orígenes (Doctor No, From Russia With Love,
y por supuesto la genial mezcla de buenos personajes + buena acción que
es Goldfinger), y en algunas fugaces películas como On
Her Majesty´s Secret Service o The World is not
Enough entre otros. La inmensa mayoría de los films siempre tendió
a subrayar los elementos comic que caracterizan a las aventuras Bond con mayor
o menor éxito.
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| la
letal Rosa Klebb |
Pero si en Doctor No la aventura era tosca, en From Russia With Love
los mecanismos están más aceitados. Ciertamente Bond no es lo que
es desde la gran aventura del oro de 1964, y bien podría haberse quedado
en un intento menor de película de género (con solo 2 o 3 films),
pero lo que destaca en la prehistoria 007 es la cantidad de momentos e imágenes
dignas para el recuerdo y plenas de originalidad que lo hacen de culto y le crea
seguidores. Tanto Honey Rider saliendo del mar con su minúsculo bikini,
Bond matando a sangre fría al profesor Dent, la partitura de Monty Norman
orquestada por John Barry, o el villano chino con garras de metal suma exotismo
y novedad a una aventura de presupuesto moderado y escasas ambiciones (¿quién
aventuraría en 1962 que la serie duraría más de 40 años?).
La principal arma que cuenta la serie es Connery. Indudablemente en esta segunda
entrega el escocés se hace del personaje, limando sus asperezas al recitar
sus líneas y comienza a irradiar el carisma y cinismos que caracteriza
a 007. Es también From Russia With Love una aventura más
modesta, centrada en asuntos más rutinarios del espionaje (robar un aparato
secreto, huir sin ser asesinado) y no en esquemas mesiánicos del villano
de turno, con lo cual un presupuesto acotado es mejor representado en el film.
Y además, cuenta con la base de una de las mejores novelas de Fleming (sino
la mejor, junto con OHMSS) que, a pesar de su denso desarrollo
sicológico (casi una tercera parte de la novela se centra en la historia
de Red Grant), consigue un traspaso exitoso del libro a la pantalla. Sin duda,
guionistas eran los de antes.
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| Bond
y Sylvia Trench : la "eterna novia" de 007 que no perduró |
Por primera vez tenemos un teaser o secuencia pre-creditos; tenemos una secuencia
de títulos casi moderna de Maurice Binder con los créditos iluminados
sobre figuras femeninas. Es también el inicio oficial de John Barry como
compositor principal para la serie con una excelente banda sonora, la canción
de Matt Monro, y el tema alternativo de 007, que se escuchará fugazmente
en Thunderball, You Only Live Twice,
Diamonds Are Forever y Moonraker.
Aparece Q (como el mayor Boothroyd) y sus gadgets. Hay más acción,
y es el comienzo de la era de oro de los secuaces. Uno no puede establecer un
claro villano en el film (lo sería Blofeld, quien da la orden de emboscar
a Bond), pero es un film pleno de letales esbirros con Kronsteen planeando, Rosa
Klebb reclutando y Red Grant ejecutando.
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| Bond
y un jovencísimo Q prueban el maletín trucado |
Terence Young es un director de suspenso y no de acción; obviamente lo
suyo no era una trama de historieta como Doctor No, pero en un guión
de espionaje puro y duro como este, muy a la onda North by Northwest de
Hitchcock, se encuentra mucho más comodo.
Como es obvio, adaptar al cine una novela tan densa como From Russia ...
tiene sus obvios recortes y diferencias. Para comenzar, los guionistas obvian
que es en realidad la KGB y SMERSH quienes desean acabar con Bond,
y los sustituye con Spectre, encadenándolo con la película
anterior donde el Doctor No era un operario de dicha organización.
De algún modo han establecido que lo políticamente correcto
es luchar con una organización neutral y a la vez enemiga de todos, antes
que con los mismos rusos. En segundo lugar, podan completamente la historia de
Red Grant. De hecho 007 en la novela ingresa casi sobre la mitad del libro, mientras
asistimos a la narración de la defección del norteamericano hacia
filas rusas, ofreciendo sus servicios como asesino. Grant es un sicótico
cuyos ciclos de ansiedad por matar están afectados por las fases de la
luna. En el libro se cuentan los primeros pasos (y asesinatos de Grant), y cómo
sus ansias de sangre sustituyen a sus impulsos sexuales. Sin duda Grant entra
a la perfección en la galería de sicóticos pervertidos que
solía pintar Fleming como villanos, aunque aquí su fin es mas modesto
: debe cumplir la orden de eliminar a Bond.
Pero si hablamos de pervertidos, Rosa Klebb es abiertamente lesbiana en el
libro, mientras que en el film esto es tímidamente sugerido. Ella recluta
deliberadamente a una virgen, y se encuentra tentada de probarla sexualmente mientras,
a su vez, ejerce una perversa potestad (maternal) sobre la ingenua agente. Todos
estos argumentos son deshechados por el guión, mostrando fugazmente alguna
que otra faceta de los personajes, y dando mas espacio al personaje de 007, centrándose
en la relación con el pintoresco Kerim Bey, jefe de la estación
británica de espionaje de Estambul. Sin duda, un signo de los conservadores
tiempos en que se desarrolla (y se filma) la trama.
Como alguien alguna vez comentó, lo peor que pudo pasarle al género
de espionaje es que el Muro de Berlin se haya caído. El sabor de las novelas
de Fleming es precisamente porque hablan del mundillo del espionaje de la guerra
fría, y el personaje de Kerim Bey es el paradigma de ello. Ya que la defección
de Tatiana Romanova será en Estambul, Bey ayuda a Bond, mientras lo lleva
por el recorrido turístico de la que sería una de las fronteras
finales entre Occidente y Oriente en materia de espionaje. Todos se conocen y
conviven mientras se roban mutuamente secretos. Hay leyes no escritas de convivencia
entre servicios de inteligencia; la ciudad entera es un colador lleno de recovecos,
donde cada agujero sirve para espiar al otro, y donde cada cuadra, cada agente
policial y cada hotel son potestad (o comprados) por uno y otro bando, muchas
veces simultáneamente. Hay cierta ósmosis no forzada en los límites
finales de la civilización (oriental y occidental) que permite el flujo
de información cuando resulta necesario. Y, en ese delicado equilibrio
entre centrales de inteligencia, es que cae Bond a robar a ojos vista a una agente
rusa y una máquina decodificadora (un trueno en el paraíso). Posiblemente
el robo del Lektor no sea espectacular (por el contrario, sea filmado de modo
rutinario), pero sin duda las secuencias previas (Bond y Bey espiando bajo la
embajada rusa por los canales subterráneos; la secuencia de la pelea en
el campamento gitano; los múltiples hijos de Bey trabajando con el padre
en el servicio secreto) le dan sustancia y sabor al relato que no hacen extrañar
la falta de acción pura y dura del mismo, como será lo usual desde
1964 en adelante.
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| la
escena de la alcoba : el clásico screen test para todo aspirante Bond |
En general los guiones de los tres primeros films tienden a mejorar enormemente
la trama por encima de los originales de Fleming. Mientras que en la novela Grant
recién aparecía a bordo del Orient Express, aquí está
presente durante mayor cantidad de tiempo, como cuando cuida las espaldas de Bond
en la batahola del campamento gitano. Y es en realidad cuando Bond y Tatiana suben
al tren, que el film llega a su mayor brillo, especialmente en la salvaje y memorable
pelea entre Connery y Shaw en el compartimiento de pasajeros. Ni la pelea con
Tee Hee en Live and Let Die, o con Jaws en The
Spy Who Loved Me se asemejan al nivel de violencia extrema que alcanza la
contienda entre Red Grant y Bond en el Orient Express.
Es también el inicio de gadgets para Bond; el fusil desarmable, el maletín
con monedas de oro, gas y cuchillo camuflado. Son artefactos que son aún
lógicos y funcionales, y que podrían entrar en el equipo corriente
de cualquier espía de entonces y ahora.
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| Red
Grant y 007 en el Orient Express |
Como film, Young consigue suspenso y exotismo. Más imagenes memorables
queman nuestras retinas : el reloj trucado para estrangular de Grant, el maletín
trucado de Bond, el campamento de gitanos, la pelea del tren, el zapato con puntera
emvenenada de Klebb. Es mucho más diálogado, pero también
mucho más fresco y original, especialmente porque siempre está mostrando
algo nuevo (el turismo del mundo del espionaje de Bey en Estambul es excelente).
Pero no todo es perfecto en el film. La interpretación de Daniela Bianchi
es realmente chata y tonta; su personaje parece ajeno al complejo esquema de intereses
que recae sobre sus acciones, o el riesgo que hay de su vida. Así mismo,
alguién parece haberle dicho a los guionistas : "hey, ya llevamos
50 minutos de film y no hay ninguna persecución", con lo cual se incluyen
artificialmente las secuencias en las lanchas y el acoso del helicóptero.
También muestra que a Young no le interesa filmar acción en absoluto,
ya que están filmadas de modo rutinario, sin imaginación o nervio.
Pero eso no desmerece al resto, al buen nivel de diálogos e interpretaciones,
y al clima del resto del film, que sin lugar a dudas entra en la categoría
de pequeño clásico. Sigue siendo un Bond diferente al de hoy en
cuanto a términos de espectacularidad, pero sin duda es un 007 fiel a sus
orígenes, con la cuota de fascinación, exotismo y aire de film adulto
que lamentablemente ha ido perdiendo con los años.
5 CONNERYS : Aunque añejo,
es un Bond más moderno y con mayor cantidad de elementos que caracterizarán
a la serie. Mucho desarrollo de caracteres, ambientes y situaciónes exóticas,
buenos diálogos, interpretaciones y personajes. A pesar de la floja actuación
de Daniela Bianchi y de las poco inspiradas secuencias de acción finales
(las lanchas y el helicóptero), se mantiene como uno de los mejores films
de la serie, y sin duda un pequeño clásico.
Canción del film
Letra y Música de Lionell Bart - Cantada por Matt Monro
| inglés |
español |
| From Russia
with love I fly to you,
Much wiser since my goodbye to you.
I've travelled the world to learn,
I must return from Russia with love.
I've seen places, faces and smiled for a moment,
But oh, you haunted me so.
Still my tongue tied young pride,
Would not let my love for you show
In case you'd say no.
To Russia I flew but there and then,
I suddenly knew you'd care again.
My running around is through,
I fly to you from Russia with love. |
desde Rusia con amor
vuelo hacia tí
más maduro desde que me despedí
yo he viajado por el mundo para aprender
que debo regresar desde Rusia con amor
He visto lugares, rostros y sonreí por un momento
pero oh, tu me hechizaste tanto.
Aún mi idioma luce joven y orgulloso,
que podría no dejar demostrarte mi amor
en caso que tu me digas no.
Hacia Rusia volaré pero allí y entonces,
yo rápidamente sabré si tu me quieres nuevamente.
Será mi carrera final
cuando yo vuele hacia tí desde Rusia con amor. |
Wallpapers del film
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