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USA / Canada, 1976 : Ray Danton (Derek Flint), Lawrence
Dane (Wendell Runsler), Gay Rowan (Benita Rogers), Donnelly
Rhodes (Lahoud), Sharon Acker (Sandra Carter) Director:
Joseph L. Scanlan - Guión: Norman Klenman, basado
en el personaje creado por Hal Fimberg
TRAMA : El presidente de la corporación
petrolera Oilco Wendell Runsler es raptado, y
el investigador independiente Derek Flint es llamado
para resolver el caso y negociar con los secuestradores.
Flint comienza a obtener pruebas de que los responsables
son los miembros del grupo terrorista BESLA - un ejército
revolucionario procedente de un país árabe
en donde Oilco posee numerosos intereses -, los que
exigen dinero y la liberación de sus dirigentes
presos. Con la ayuda de su asistente Benita Rogers,
Flint comenzará a investigar el caso, sólo
para terminar descubriendo de que nada es lo que parece.
Y muy pronto la vida de Flint y Rogers quedarán
pendientes de un hilo, cuando los secuestradores se
enteren de que han descubierto sus verdaderas intenciones.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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En 1967 rodaron In Like Flint
y, aunque no fue un enorme hit como el filme original
(Our Man Flint, con James
Coburn), igual tuvo su suceso. Los productores de la saga
se abocaron a una tercera entrega llamada La Novia
de Flint pero la 20th Century Fox le quitó
el apoyo y el proyecto terminó por ser archivado.
Pero, de algún modo, alguna mente siniestra y retorcida
consiguió hacerse con los derechos del personaje
y le propuso a la Fox de probar suerte con un filme
piloto para un futura serie de TV. De ese modo es que
en 1975 rodaron el engendro mutante que ahora nos
ocupa - Nuestro Hombre Flint: Objetivo Mortal -,
la que fue despreciada en su momento por todo el mundo
y terminó siendo archivada bajo cuatro llaves.
Y si bien durante muchísimos años se la
creyó perdida - luego de 1976 no se volvió
a emitir en ningún lado -, alguien la recuperó
de los archivos de la Fox y la incluyó en
la edición de lujo en DVD The Ultimate Flint
Collection (2006) como un extra más. Ahora
tuvimos la oportunidad de ver esta rareza, y uno termina
por admirar la capacidad de destrucción artística
que poseen el director Joseph L. Scanlan y el guionista
Norman Klenman, los que se dieron maña para aniquilar
todas las virtudes de una deliciosa franquicia bajo el
peso de su propia ineptitud.
Lo primero que se me ocurre es que la Fox quiso
hacer algo similar a lo realizó la Columbia
con el personaje de Matt
Helm, que en 1975 estrenaba su propia serie de TV
(con Anthony Franciosa) y donde el agente secreto se
había transformado en un detective privado. Si
bien la serie de Matt Helm no era más
un camuflaje para otro policial típico de los
años 70, al menos Franciosa mantenía el
humor del personaje (bah, el que tenía Dean Martin
en sus filmes,
ya que las novelas originales de Donald Hamilton eran
realmente amargas y duras), y era disfrutable en sus
propios términos. De todos modos la serie de
Matt Helm no fué un éxito y duró
apenas 14 capítulos.
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Ray Danton = un Derek Flint
televisivo e incompetente en Our Man Flint. Dead
On Target |
Pero si el Matt Helm televisivo era liviano y no
se tomaba muy en serio a sí mismo, esta versión
pasteurizada de Derek Flint hace exactamente lo
contrario. Aquí la producción decidió
anotarse un poroto y llamó a Ray Danton, el que
tenía numerosos antecedentes en el género
de euroespias como Nombre Clave: Jaguar
(1965), Agente Secreto Superdragon (1966) y Lucky,
el Intrépido (1967), amén de haber participado
precisamente en las series televisivas de El
Hombre de CIPOL y Matt Helm (!). Danton era
un tipo alto, enjuto, con un corte de pelo tazón
a lo Carlitos Balá, y con cierto aire que podría
hacer acordar a James Coburn luego de una mala noche,
pero al menos en una fotografía podría pasar
como un aceptable Derek Flint. El problema es que en Our
Man Flint: Dead On Target Danton debe actuar, demostrando
que es de madera terciada, posee carisma cero y hace los
gestos equivocados en las escenas más serias. Y
cuando llega el momento de acción, en vez de ser
un héroe felino como Coburn, sólo obtenemos
a un geronte pasado de cama solar que se viste con
ropas dos talles más grandes y maneja un auto propio
de un jubilado. Desapareció del todo la sofisticación
de Flint, su fino sentido del humor, su carisma, su inteligencia
implacable, sus múltiples mujeres, su rascacielos
propio. El Flint de Danton vive en una casa decorada como
un albergue transitorio barato, es incompetente
por los cuatro costados, los criminales siempre están
adelante de él, y pierde en todas las peleas.
Ni siquiera la trama de Our Man Flint: Dead on Target
es mínimamente potable. Aquí hay 6 actores
y 3 decorados, y a eso se reduce todo el filme. El secuestro
del empresario petrolero es burdo, y los criminales
son liderados por la rubia Sharon Acker, la que se empeña
en sobreactuar salvajemente cada vez que la cámara
le da un primer plano (lo que suele suceder el 90% del
tiempo). Es que en realidad el director Joseph L. Scanlan
parece haber estudiado en la escuela de Jess Franco,
porque se empeña en enfocar los rostros de muy
malos actores en primerísimos planos, mostrando
lo peor de sus perfomances. Como la trama es pequeña,
lenta y siempre se reduce a la misma gente y los mismos
escenarios, Scanlan mete una media hora de relleno
con planos de Ray Danton conduciendo de manera interminable
su Mercedes 600 por una ciudad sucia y gris que
definitivamente no es yanqui (a pesar de que inserten
fotogramas del puente de San Francisco). Y el colmo
de la ridiculez es cuando Danton decide perseguir a
los secuestradores: imaginen una avenida desierta de
una ciudad norteamericana, dos autos... y uno de ellos
es el Mercedes color celeste fosforescente de Danton.
Y los raptores no se dan cuenta de que los están
siguiendo (tsunami de wtf!).
La cantidad de torpezas que comete el filme (gracias a
un mal director y un terrible guionista) es interminable.
La música es en realidad ruido de fondo,
y no se parece ni por asomo a la memorable partitura de
Jerry Goldsmith. Danton va a entrevistarse con un alto
ejecutivo de Oilco, el cual tiene más pinta
de carnicero que de otra cosa. La fotografía y
los decorados se ven realmente baratos. Danton abre esposas
de acero con un golpecito en el cerrojo (!). La
escena del pago del rescate involucra un campo de arquería,
gente que no sabe agarrar un arco y flecha (y que dispara
cualquier cosa a cualquier lado), y un rídiculo
avión radiocontrolado (que transporta el dinero),
lo que es de un patetismo acalambrante. Hay una hilarante
demostración de crueldad por parte del lider de
los secuestradores ("si no nos paga, a Runsler
le pasará ... ¡ESTO!", y decapita
un pan francés con una cuchilla Tramontina).
Están el reloj y el encendedor multiuso de Our
Man Flint, pero sólo funcionan como transmisores
y se rompen a cada rato. Hay un anónimo oficial
del gobierno que asiste a Danton (y que, por teléfono,
suena misteriosamente a una mala imitación de Lee
J. Cobb), el que siempre pierde el rastro satelital de
los sospechosos. Y el climax es descomunalmente malo,
con Wendell Rusler (que se suponía muerto, y que
después descubrimos que armó la conspiración
con los secuestradores para quedarse con un dinero) apareciendo
como pancho por su casa en la oficina de los criminales...
la que se encuentra en el piso superior a su despacho
de Oilco. No es un ejemplo de sutileza para
alguien a quien todo el mundo ya lo daba por fiambre.
Es inexpresable lo indignante que resulta ver Our
Man Flint: Dead on Target. Esperaba ver un filme
malo, pero no uno tan malo. Horrendo por
donde se lo mire, es como si Ed Wood hubiera rodado
con dos mangos una aventura de Flint, y él mismo
hubiera escrito el libreto. Un lamentable capítulo
final para el que fuera un personaje realmente fascinante.
1 CONNERY : Hay filmes que estaban
perdidos... y que era mejor que siguieran en ese estado.
Barata, patética, indignante son los calificativos
mínimos para este fallido telefilme de 1975.
Malos actores, un director horrendo, y un libretista
estúpido que no entiende en lo más minimo
de lo que se trataba el personaje. Salvo por la curiosidad
de ver esta rareza, no hay ni un solo elemento que pueda
redimirla.
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