AQN – Critica: Carrera de la Muerte Año 2000 (1975)

Carrera de la Muerte Año 2000 (1975): un clasico trash de culto con David Carradine y Sylvester Stallone, producido por Roger Corman. Critica del film

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    Critica: DEATH RACE 2000

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1975 : David Carradine (Frankenstein), Simone Griffeth (Annie Smith), Sylvester Stallone (Machine Gun Joe Viterbo), Mary Woronov (Calamity Jane Kelly)

Director – Paul Bartel, Guión – Charles B. Griffith & Robert Thom

Trama: En el futuro la sociedad ha sido shockeada por una guerra mundial, y Estados Unidos se rige ahora bajo una dictadura. Para entretener a las masas, el presidente vitalicio celebra una carrera anual donde los participantes son considerados héroes de la nación. Los corredores deben atravesar el país en doce horas, pero antes deben acumular 700 puntos para que su victoria sea válida. Y la única manera de aumentar el score es atropellando transeúntes a diestra y siniestra. El piloto más afamado de la carrera, Frankenstein – apodado así por haber padecido numerosos accidentes y tener la mayoría de su cuerpo reconstruído con implantes – parece ser el candidato más firme a ganarla. Pero un movimiento rebelde amenaza la contienda, decidido a acabar con los pilotos y la carrera, ya que la consideran una demostración sangrienta del régimen autoritario establecido.

    trailer de Carrera de la Muerte Año 2000  

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  Carrera de la Muerte Año 2000 (1975) Este es un pequeño film producido por Roger Corman como la respuesta barata al hit de aquél momento, Rollerball (1975). La costumbre de Corman siempre fué clonar los éxitos de taquilla con versiones rodadas con dos pesos con cincuenta, y a veces lograba dar en el blanco con algo realmente destacable. Si bien Death Race 2000 no fué un gran suceso, conseguiría status de culto con el correr de los años. Tal como Rollerball, aquí hay otro futuro post apocalíptico en donde el entretenimiento de las masas es algún deporte extremadamente sangriento – al estilo del antiguo circo romano -, y abundantemente cubierto por la prensa.

He aquí cómo ha evolucionado esta idea. Primero fue The Most Dangerous Game (1932, y rodada por los autores de King Kong), en donde un conde se dedicaba a cazar humanos en una isla abandonada. Después vino La Decima Vittima (1965) en donde los humanos se organizaban en clubes de caza de otros humanos, sólo que ahora la historia estaba situada en el futuro. Y con la salida de Rollerball y Death Race 2000, ahora la caza pasa a ser un deporte masificado, en donde las audiencias celebran las muertes más sangrientas. The Running Man (1987) sería otro título más que seguiría la misma tendencia – entre multitud de clones y variantes de la idea -; la idea del hombre cazando al hombre por el simple hecho de matar a la presa más inteligente y difícil.

Ciertamente Death Race 2000 no es tan pretensiosa. Toma un par de ideas de esa premisa, las mezcla en una coctelera con muchas tripas y humor negro y la sirve bien fría en una bandeja de plata. Es una película barata por donde se la mire – la fotografía, el elenco, el libreto, los escenarios -, y si fuera hecha en serio sería un bodrio insufrible. Afortunadamente el guión tiene su chispa y logra entretener, aunque no logra mantener su ritmo de manera pareja a lo largo de la duración. El primer acto es muy bueno, con sorpresas a cada rato – después de varios minutos vemos que el puntaje para ganar la carrera se basa en la cantidad y calidad de transeúntes que debe atropellar -. La gracia de Death Race 2000 reside en lo salvaje de su premisa y en lo monumentalmente ridículo que es todo este universo – corredores nazis, un piloto deforme que se hace llamar Frankenstein (y al cual le reemplazaron ambos ojos, tres cuartos de cráneo, una pierna, un brazo, etc por partes ortopédicas!), autos con atemorizantes guardagolpes en forma de mandíbulas, un cura bendiciendo la carrera, entrevistas al momento con las inmediatas viudas de los peatones recien atropellados por los corredores -. Las muertes son realmente violentas, y a nadie parece interesarle demasiado las mismas. En todo caso, a lo que podría haber apuntado en mayor profundidad el film es a crear una sátira salvaje de los medios de prensa, las figuras públicas a quienes los cholulos endiosan, y a los espectáculos mediáticos creados con el fin de distraer a las masas de la verdadera realidad (¿alguien dijo Mundial 78?). Pero como es un producto serie B, simplemente se queda con el propósito más modesto de ofrecer un entretenimiento pasable durante una hora y media.

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El problema con el film es que, después del primer tercio de su duración, pareciera perder su rumbo. Mientras que los minutos iniciales están recargados de humor negro, la película comienza a hundirse de nariz al intentar crear algun tipo de historia (y de trasfondo dramático para los personajes). Es obvio que en semejante contexto absurdo resulta imposible hacer algo serio; y se nota. La cantidad de diálogos atroces que tienen que despachar los actores es monumental, y están dichos sin demasiada convicción. David Carradine – recién salido de la serie de culto Kung Fu – intenta abandonar su imagen televisiva abordando este disparate, pero termina siendo otro anti héroe reflexivo. Como dice Richard Scheib, con el tiempo Carradine terminaría por convertirse en una especie de Clint Eastwood Zen de la serie B. Mientras que el esquema de los rebeldes que atentan contra la carrera está ok, la humanización de Frankenstein es sosa y aburrida, y parece pertenecer a otro film. Quizás el tema pase porque la premisa de la historia es muy efectiva para hacer un cortometraje pero no para llenar una hora y media de película. Es una broma de humor negro que puede durar 15 minutos… pero ¿cómo llenamos el resto?.

Death Race 2000 es un film bizarro. Tiene su gracia, pero no tanta como debiera. Tiene agujeros enormes del guión, una dirección mediocre, actuaciones estoicas y un libreto pleno de ridículeces. Aún así, no es tan mala como para ser brillante como comedia inintencional. Pero tampoco es una película bien hecha. Es una rareza apenas pasable, que tiene sus momentos inspirados y que, si a usted le sobra una hora y media de tiempo de su vida, le dará un entretenimiento medianamente aceptable. Pero, si no se esfuerza por conseguirla, tampoco se perderá algo memorable.

DEATH RACE Carrera de la Muerte año 2000 (1975) es un film producido por Roger Corman y dirigido por Paul Bartel. La Carrera de la Muerte (2008) es una reimaginación del mismo concepto, dirigido por Paul W.S. Anderson.    

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