Arlequin: Critica: Constantine, Ciudad de Demonios (2018)

Critica de cine fantástico y de culto, peliculas de estreno.

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una crítica del film, por Alejandro Franco


5 atómicos: excelenteUSA, 2018: Matt Ryan (John Constantine), Damian O’Hare (Chas Chandler), Laura Bailey (Asa la curadora), Emily O’Brien (Renee Chandler), Jim Meskimen (Beroul)

Director: Doug Murphy – Guión: J.M. DeMatteis & Philip Tan, basados en personajes de Vértigo / DC Comics

Trama: La hija de Chas Chandler está en coma desde hace meses en un hospital de Londres y, tras agotar todos los recursos médicos sin éxito, Chas decide acudir en busca de ayuda a su amigo John Constantine, detective de lo oculto. Constantine es reacio a revisar la chica pero, al hacerlo, descubre que su alma ha desaparecido de su cuerpo y es un cascarón vacío, el cual es sumamente deseado por demonios dimensionales que desean poseerlo. Llamando a su amiga, la Enfermera de las Pesadillas, para que vigile que el cuerpo de la niña no sea profanado, Constantine halla pistas que lo llevan a la ciudad de Los Angeles en Estados Unidos, y a una mansión en particular donde reside el siniestro demonio Beroul, sumido en una orgía constante de sadismo y masacre. Beroul posee el espiritu de la niña pero sólo se lo devolverá a Constantine si éste le hace un favor: eliminar a otros demonios que quieren establecerse en la ciudad y que quieren comenzar su propia factoría de recolección de almas. Porque Beroul no quiere esperar a que los espíritus condenados lleguen al infierno y, viendo el pecado y la amoralidad que reinan en Los Angeles, no es difícil cosechar enormes cantidades de almas perdidas. Pero Constantine sospecha una trampa y, mientras elimina a la competencia, deberá encontrar la manera de derrotar a Beroul. Pero enorme será su sorpresa cuando descubra la verdadera identidad del monstruo: un demonio con el cual se topó en su primer exorcismo y al cual no supo exterminar. Y ahora, después de varias décadas, la criatura está de regreso y está dispuesto a convertir a Constantine en su esclavo personal, su proveedor de carne y espíritus corrompidos… una decisión que el cínico inglés se encuentra reacio a cumplir.

Arlequin: Critica: Constantine, Ciudad de Demonios (2018)

Hay películas en las cuales no importan si son buenas o malas, si tienen sentido o no. Simplemente son admirables por lo que se atreven a hacer, por mostrar un punto de vista tan radical y shockeante que tú ya no eres el mismo después de contemplarlo. Eso es lo que ocurre con Constantine: Ciudad de Demonios, un compilado de capítulos web de la Warner Animation que terminan por dar forma a una película salvaje. Esta no es una película para chicos (por Dios, no!), ni siquiera una película de superhéroes. Es un pasaje hacia la locura, la maldad pura y la carnicería que resulta impactante por donde lo mire. Después de ver el filme lo primero que pienso es qué hubiera ocurrido si esto se hubiera convertido en una película live action: seguramente integraría la lista negra de películas baneadas en medio mundo, integrada por Holocausto Caníibal, Rostros de la Muerte, El Mas Allá y otras asquerosidades hijas del repulsivo cine de terror italiano de los años 70.  La cantidad de imágenes shockeantes, sangre y tripas es abrumadora.

Seguramente los fans de Hellblazer estarán teniendo un orgasmo; liberado de los límites televisivos (y a miles de años luz de distancia de esa cosa insulsa protagonizada por Keanu Reeves en el 2005), al fin tenemos una aventura de Constantine – ese vago moribundo devenido mago supremo de las artes oscuras – como la gente. Como es de esperar, Matt Ryan es de la partida, y posiblemente actúe aquí mucho mejor que en sus otras apariciones televisivas – yo no vi su serie, pero vi su Constantine en Arrow y Leyendas del Mañana y me pareció sobreactuado al mango -. Este es un Constantine sufrido, perdido, carente de respuestas y, sobre todo, de esperanza. Ahora debe ayudar a la hija de su amigo que está en coma – y que los médicos no dan pie con bola con el diagnóstico -, pero descubre que el alma de la niña ha desaparecido. Y un demonio le ha dejado un mensaje dónde localizarla. Es un cebo para que Constantine deba efectuar una misión sucia a cabo de recuperar el espíritu de la pequeña.

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No todo lo que aparece en pantalla tiene sentido – el espíritu de la ciudad de Los Angeles (convenientemente llamado Angela), una fuerza formada por el inconsciente colectivo de sus habitantes; la Enfermera de las Pesadillas, un ser astral capaz de proteger al cuerpo de la niña de ser poseído por un demonio incorpóreo; los momentos en que Constantine es demasiado débil o demasiado poderoso, y algunos deus ex machina que uno perdona en haras del compulsivo espectáculo visual que brinda la película -, pero lo que destaca al filme (y termina por abrumarte) es la interminable galería de violencia y gore que chorrea de la pantalla: demonios devorando las tripas de sus victimas, arrancando cabezas o preparando una inmensa pileta cubierta con cadáveres podridos para que maceren y se conviertan en un jugoso jacuzzi de lujo para el engendro de turno; perros infernales y demonios sin rostro cubiertos de bocas y dientes; viajes al interior del monstruo principal para confirmar que allí está encerrada el alma de la niña; y un festival de hemoglobina y fluidos de todo tipo que te daría vuelta el estómago si ésta no fuera una animación no demasiado detallada. Incluso en una trama tan salvaje y sin reglas, el libreto se da maña para inventar soluciones de último momento que suenan lógicas y uno termina de comprar – que es el defecto que siempre encuentro en los filmes que inventan monstruos pero no suelen aclarar las reglas de cómo combatirlos, al contrario de las estacas y el agua bendita para los vampiros, las balas de plata para los hombres lobo, etc -. Y llega a una conclusión gris, ya que en una lucha entre el bien y el mal no hay victorias limpias: todo tiene un costo, un sacrificio… y ése es un toque de clase que termina por darle altura al cierre del relato.

Constantine: Ciudad de Demonios es un filme exclusivo para amantes del horror mas extremo. No es para cualquiera pero, si se anima al viaje, encontrará una experiencia que va de los sicodélico a lo demencial y repulsivo, pero formidablemente original y compulsivamente mirable. Ojalá la Warner / DC siga por este camino para hallar su propia personalidad y trazar su camino en el mundo de las adaptaciones de comics a la pantalla grande.

CONSTANTINE

Las versiones animadas sobre el personaje de culto de la editorial Vertigo comentadas en este portal son: Justice League Dark (2017); Constantine, Ciudad de Demonios (2018)