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USA / Hong Kong, 1975 : Intérpretes : Tamara
Dobson (Cleopatra Jones), Stella Stevens (Bianca Javin
/ Dama Dragón), Ni Tien (Mi Ling Fong), Norman
Fell (Stanley Nagel), Albert Popwell (Matthew Johnson),
Caro Kenyatta (Melvin Johnson), Shen Chan (Soo Da Chen),
Christopher Hunt (Méndez) Director: Charles
Bail - Guión: William Tennant, basado en los
personajes creados por Max Julien
TRAMA : Matthew y Melvin Johnson son dos agentes
encubiertos que viajan a Hong Kong para develar una
red de narcotraficantes, haciéndose pasar por
compradores de droga. Pero al momento de cerrar una
importante operación, se ven envueltos en una
enorme balacera y son apresados por la Dama Dragón,
jefa del hampa local en Hong Kong y Macao. Mientras
averiguan la veracidad de sus antecedentes el dúo
es enclaustrado en el Casino de Oro en Macao. Ahora
su jefa en el servicio de inteligencia, Cleopatra Jones,
ha llegado a Hong Kong para averiguar su paradero; y,
con la ayuda de una agencia local de detectives, trazará
el rastro hasta el Casino de Oro. Pero el sitio está
custodiado por un ejército de asesinos a las
órdenes de la Dama Dragón, y la tarea
de liberarlos será prácticamente imposible.
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Tomen cualquier trama, agréguenle dos toneladas
de fanfarronadas a los parlamentos del personaje principal,
y obtendrán automáticamente un blaxploitation
- una aventura de acción protagonizada por morenos
-. El blaxploitation explotó en toda su
furia gracias a la popularidad de Shaft
(1971), y sirvió para inundar las pantallas de
los cines durante el resto de la década. Eran,
también, los años posteriores a una década
caliente en donde la lucha de los afroamericanos por la
igualdad de derechos había culminado con violentas
protestas civiles y el asesinato de los líderes
políticos de la comunidad, como Martin Luther King
y Malcolm X. En los setentas los afroamericanos hicieron
una gigantesca catarsis y se despacharon con la reivindicación
de su raza, lo que dió pie a la proliferación
de héroes de color. El éxito del blaxploitation
se extendió a todos los géneros, aún
hasta los más inverosímiles, existiendo
versiones negras de Drácula, Frankenstein, Jeckyll
y Hyde, y el Hombre Lobo. Hubo detectives privados
negros, hubo superhéroes negros, hubo karatecas
negros y, por supuesto, hubo agentes secretos negros.
Ciertamente Cleopatra Jones debería caer dentro
de los límites del policial pero piensen en esto:
bella agente de la justicia, que pelea y dispara como
los dioses, que viaja por todo el mundo, y que debe enfrentar
a un descomunal villano culminando con la explosión
de su guarida secreta ... ¿no les suena demasiado
parecido a la trama típica de un filme de 007?
Cleopatra Jones figura aquí como agente
de una organización desconocida (Interpol?),
que viaja a Hong Kong para salvarle las papas del fuego
a sus amigos de la infancia y compañeros de oficio
Matthew y Melvin Johnson. Hay un jefe inoperante (Norman
Fell, cuyo rostro lo dice todo) que no la puede controlar,
y la morena empieza a meterse en un lío tras
otro, descubriendo pistas que la llevan hasta el Casino
de Oro, un lujoso pero siniestro reducto controlado
con mano de hierro por Stella Stevens. La Stevens no
sólo es mala, bonita y despiadada sino
que es lesbiana y maneja la espada como nadie
(como para que no queden dudas de que hay un subtexto
sexual en todo esto). Enfréntenla a Tamara Dobson
- enfundada en una ajustada mallita - y dejen a la febril
imaginación masculina elucubrar el resto.
Hay que admitir que, para disfrutar Cleopatra Jones
y el Casino de Oro como corresponde, hay que apagar
la mayoría de las funciones lógicas del
cerebro. Comenzando por Tamara Dobson, una morena vestida
con tules de colores flúo y maquillajes platinados,
que parece un travesti de dos metros de altura (por lo
que presumo que Cleopatra Jones y el Casino de Oro
debe ser objeto de culto en la comunidad gay),
y que es la persona menos indicada para pasar desapercibida
en una ciudad poblada de chinos que apenas llegan al metro
y medio. No hay vestido que le dure a la Dobson más
de dos escenas seguidas, y todos son tan discretos como
un traje de comparsa del carnaval carioca. Hay algo tan
deliciosamente absurdo en ver a una morena gigante corriendo
por las calles de una ciudad asiática, con sus
enormes zuecos y sus tules fosforecentes, que me hace
acordar a Nick Fury -
el agente secreto de la Marvel que usaba uniforme
colorinche, tenía un parche en el ojo y masticaba
habanos -. Por favor, que alguien le pregunte al
guionista qué parte es la que no entendió
de "agente secreto". Pero si uno se abstrae
de semejante ridiculez, podrá comprobar que Cleopatra
Jones y el Casino de Oro es una aventura muy entretenida.
Ok, es muy tonta, pero es muy movida. La trama
es muy típica; nuestra heroína debe ir
del punto A al punto B, y matar / interrogar a todas
las personas que encuentre en el medio. Cuando llegue
a B, debe encender la mecha para explotar todo y así
proveer al film de un grand finale. El encadenamiento
de las etapas intermedias es bastante lineal, no hay
ninguna intriga, y ni siquiera da la impresión
de que nuestros héroes estén pasando algún
apuro ya que fanfarronean todo el tiempo. Hay tiros,
hay muchas peleas (al menos en esta ocasión la
Dobson parece bastante competente en ese aspecto), y
hay muchos disparates. Pero, ¿a quién
le importa si la trama no gana un Oscar?.
Y aún con todo su caudal de tonterías,
Cleopatra Jones y el Casino de Oro es diversión
sólida. La dirección es muy buena, los
secundarios están más que ok (en especial
la eficiente Ni Tien), y no hay tiempos muertos como
para que uno se aburra o piense en los agujeros gigantes
de la trama. ¿Qué más se le
puede pedir a una película pochoclera?
4 CONNERYS : Una agente secreta
con discreción cero. Pero hay una buena villana,
sólidos secundarios y muy buenas peleas además
de que el ritmo no decae nunca. La trama es tonta y
demasiado lineal, pero la buena dirección la
transforma en un entretenimiento más que potable.
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