Arlequin: Critica: Charley Varrick (1973)

Critica de cine fantástico y de culto, peliculas de estreno.

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una crítica del film, por Alejandro Franco


5 atómicos: excelenteUSA, 1973: Walter Matthau (Charley Varrick), Joe Don Baker (Molly), Felicia Farr (Sybil Fort), Andrew Robinson (Harman Sullivan)

Director: Don Siegel – Guión: Dean Resnier & Howard Rodman, basados en la novela de John Reese

Trama: Charley Varrick y sus asociados son ladrones de poca monta. Prefieren los bancos de la frontera en donde casi no hay seguridad y uno se puede escabullir sin problemas en el desierto. Pero el último golpe les ha dejado con un par de muertos y casi un millón de dolares de botín… lo cual es malo a todas luces. Mientras que su socio Harman elabora mil planes de cómo gastarlo, Charley sospecha que es dinero de la mafia y que pronto mandarán a alguien tras sus pasos. El contador de la mafia Maynard Boyle ha contratado a Molly, un despiadado texano que no duda sacar confesiones torturando a quienes se tope en el camino. Pero Charley es un ladrón veterano y listo, y antes de esperar la sorpresa, decide dejar un rastro de migas a Molly para saber cuándo y cómo enfrentarlo. El tema es si el astuto asaltante podrá contra el implacable sicario, amén de sacarse la mafia de encima y de poder quedarse con la mayoría del botín sin que queden sospechas.

Arlequin: Critica: Charley Varrick (1973)

Charley Varrick viene de la mano de Don Siegel, un tipo que sabe de sobra cómo hacer policiales – él es el responsable de ese mojón de la historia del cine que fue Harry el Sucio (1971) pero también de clásicos como La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (1956) -. Acá viene con una trama del tipo “cazador cazado” – ladrones de poca monta dan un golpe en un ignoto banco cerca de la frontera, solo para descubrir que se han llevado una tonelada de dinero y, lo que es peor, pertenece a la mafia -, con lo cual los criminales deben decidir entre fugarse durante toda su vida del implacable asesino que compone Joe Don Baker, o ir en reversa e intentar golpear antes y dar vuelta la partida. Es una película que se basa en ingenio y sorpresas, y vaya si las tiene.

Quizás a muchos le sorprenda ver a Walter Matthau en un filme violento – uno está tan acostumbrado a ver esas comedias chotas que filmaba con su amigote Jack Lemmon durante la mitad de su carrera – pero lo cierto es que, antes de ser reconocido como gran comediante, Matthau tuvo un largo historial en policiales e incluso en papeles de villano – como el caso de Charada (1963), el siniestro profesor Groeteschele en Fail-Safe (1964) e incluso era el anti héroe que lidiaba con el genio criminal que secuestraba un subte en la versión original de La Toma del Pelham 1-2-3 (1974) -. Acá es el cabecilla de la banda de pillos de medio pelo, y es uno bastante avispado y amoral. Hay signos de humanidad en el amor que profesa por su esposa – la despiadada cómplice que hace de chofer de la banda y que no duda en masacrar policías a sangre fría en pleno escape -, pero cero interés en la suerte que corren sus secuaces (Andrew Robinson, aún encasillado en papeles de loquito después de Dirty Harry). Al ver tantos dolares Matthau sabe que el banquito de morondanga que asaltó es un escondrijo de la mafia, y no duda en poner un camino de miguitas de pan para ver quién es el sicario que mandan tras sus pasos… el que resulta ser Joe Don Baker, matón como siempre, pero con un rol mucho mas pulido e idiosincrático que lo usual. El tipo usa prostíbulos como hoteles, tortura gente sin mosquearse, maneja sus propios horarios y criterios, y no duda en acribillar a quien tenga adelante, sea enemigo o de su propio bando. Lo genial de Charley Varrick es ver como Matthau da vuelta las bazas usando el ingenio y la menor violencia posible.

Charley Varrick es una grata sorpresa. Es una lástima que Matthau haya renegado siempre del filme, ya que es uno de sus mejores papeles – hasta diria que se ve apuesto y amenazador por momentos -. Siegel sigue mostrando su maestría para manejar climas y perfomances, aunque sería el principio del lento declive de su carrera – haría alguna que otra cosa atroz como Telefon, y lo ultimo decente que rodó fue Fuga de Alcatraz con su actor fetiche Clint Eastwood -. En todo caso es un filme para buscar y descubrir, ya que vale de sobra la pena obtenerlo.