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Esta es la primera y única adaptación televisiva de
una novela de Ian Fleming. Ciertos rumores circularon en Internet
sobre una versión para la pantalla chica de Moonraker,
protagonizada por Dirk Bogarde (como Bond) y Orson Wells (como Drax)
hecha en los 50, pero resultó ser un ingenioso hoax
(engaño) construido por un fan. Salvo Casino Royale 1954,
ninguna otra novela de 007 fue adaptada a la TV; el resto de las obras
fue adaptado al cine.
Durante mucho tiempo se creyó que el videotape estaba perdido.
A fin de cuentas se trataba de una emisión en vivo hecha
en 1954, de un ciclo no demasiado exitoso, y sobre un personaje
que para ese entonces no representaba nada. Quizás por intereses
comerciales o casualidades, lo cierto es que en los últimos
años apareció la cinta y comenzaron a circular versiones
de dicha emisión original. Al igual que, por ejemplo, los
capítulos iniciales de la serie Los
Vengadores (cuando la protagonizaba Ian Hendry, y se presentaban
en vivo), muchos tapes perdidos volvieron a aparecer. Fuera el fetichismo
por ver algo con el nombre de James Bond estampado o la curiosidad
de muchos fans por ver rarezas, lo cierto es que la fe puede mover
montañas.
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| Valerie
Mathis y el vil Sr. Le Chiffre |
Ya hemos contado la historia de esta emisión en otras reviews,
específicamente de Casino
Royale 1967 y de Doctor No. Casino
Royale es la primera novela de Ian Fleming, donde se presenta
al agente secreto James Bond 007 del Servicio Secreto Británico,
un experimentado espía de la Inteligencia Naval que ahora
presta servicios en el Mi6. Bond es un experto jugador de cartas,
y es enviado a Francia, precisamente al Casino Royale para que "desplume"
a Le Chiffre, el tesorero regional de la sección europea
de espionaje soviético - que tiene serios problemas financieros
tras una mala serie de inversiones no autorizadas con fondos de
los rusos en burdeles franceses -, y que planea recuperar el dinero
en una partida de Baccarat de muy alto perfil (nota aparte :
cuando Fleming operaba en el servicio secreto británico en
la segunda guerra mundial, había ideado una operación
similar contra oficiales alemanes en la Francia ocupada, pero nunca
se llevó a cabo). En el camino se topa con Vesper Lynd,
con quien entabla un amorío. Bond juega con Le Chiffre, mientras
los agentes aliados Leiter (de la CIA) y Mathis (del Deuxieme Bureau)
observan la partida. A 007 le va mal, y cuando todo parece perdido,
Leiter le envía fondos frescos con los que termina por derrotar
a Le Chiffre. Eufórico, Bond se dirige a festejar con Leiter
y Mathis, pero Vesper es secuestrada. 007 se lanza en persecución
tras los matones de Le Chiffre, pero tiene un accidente y es capturado.
Secuestrado en un castillo, atado y totalmente desnudo, es torturado
sin piedad por Le Chiffre, pero a último momento la división
soviética Smersh Shpionem (que se encarga de eliminar
espías enemigos y traidores) llega al castillo y mata a Le
Chiffre, ya que los rusos se han enterado de los manejos sucios
del operador. Bond es rescatado y le dan franco en el servicio secreto
para reponerse de las heridas. De vacaciones con Vesper, Bond se
enamora. Pero cuando se encuentra por pedirle matrimonio, descubre
que Vesper se ha suicidado y le ha dejado una nota diciendo que
ella era una doble agente, y que trabajó con Le Chiffre para
tenderle la trampa. Como su conciencia la persigue, decide terminar
con su vida.
Como novela, es una trama bastante blanda y estirada, que funcionaría
mejor en un cuento. No olvidemos que son las primeras armas de Fleming
como novelista. Los escenarios son pocos, no hay demasiada elaboración
ni sofisticación, si bien Fleming ya anticipa algunos de
los detalles exóticos y descriptivos que caracterizarían
su estilo. Pero comparado con el resto, Casino Royale es
bastante insípido. El núcleo de la trama es la partida
de Baccarat, que está magistralmente desarrollada - el lector
termina por entender las reglas del juego - y tiene suspenso. El
resto es un largo preámbulo, un breve epílogo - a
la subtrama de Le Chiffre -, y un excesivamente largo final que
es anticlimático. Muchos de los diálogos son casi
infantiles, en especial cuando Bond se encuentra en recuperación
- teóricamente es el nacimiento del héroe tal como
conocemos, su endurecimiento, su frialdad ante la vida -, pero Fleming
no es bueno para escribir parlamentos. O al menos, si así
era la usanza en los 50, se notan terriblemente desfasados. El personaje
tomaría vuelo en novelas posteriores, pero no hay nada en
Casino Royale que lo destaque de un montón de novelas
baratas y similares de la época.
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| la
partida de Baccarat |
Pero Bond había tenido cierta repercusión en Gran Bretaña,
y eso le interesó a los americanos de la CBS, amén
de que Casino Royale cuadraba muy bien para una adaptación
televisiva con escaso presupuesto y decorados. Por ello llega este
capítulo de la serie de unitarios Climax! Theatre, con
actores poco conocidos (exceptuando a Peter Lorre), emitido en vivo,
y con una adaptación que prácticamente remodela toda
la trama.
Uno puede decir que la trama original de Casino Royale no
es demasiado interesante, pero las adaptaciones que ha sufrido la
obra son peores. Si bien el film
de 1967 es una comedia disparatada que solo sigue al relato
original durante unos minutos (en la partida en el casino, la persecución
y captura de Bond), la adaptación 1954 altera enormemente
la historia original. Bond es ahora americano y civil; es tan solo
un experto jugador de cartas que trabaja con los ingleses (aliados
de la CIA); la chica se llama ahora Valerie Mathis y el espía
amigo es Clarence Leiter; Mathis es un viejo amor de Bond y - desde
el principio - sabemos que trabaja con Le Chiffre; y, un cambio
fundamental, es que Le Chiffre sabe desde el comienzo de que se
trata de una trampa, pero decide arriesgarse para quedarse con los
fondos de la CIA a toda costa. ¡Ah!. Y Valerie sigue viva
al terminar el relato.
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| tu
conoces su nombre ... es "Jimmy" Bond |
Ciertamente no todos los cambios son malos - que Le Chiffre esté
al tanto de los planes de los servicios de inteligencia occidentales
y quiera hacer caer al enemigo en su propia trampa es un giro interesante
-, pero hay algunos que son muy abruptos, y que tienen que ver con
la necesidad de meter el relato en 48 minutos y cinco decorados.
Es tonto, por ejemplo, que el film abra con un atentado a la vida
de Bond, cuando en realidad Le Chiffre quiere apoderarse del dinero
de la CIA en el juego. También es tonto que si Bond es un
aficionado en el juego del espionaje, sepa que hay micrófonos
en su habitación cuando se encuentra con Mathis. Pero, por
otro lado, hay secuencias en que el guión sigue muy fielmente
a Fleming : la partida de Baccarat, los fondos extras que le llegan
a Bond cuando todo está perdido, el ocultar el cheque en
la puerta de la habitación de hotel. Pero el relato acelera
pasos con el secuestro de Valerie en plena partida - y el chantaje
a Bond -, la decisión insólita que toma Bond de ganar
la partida de todas maneras - aún arriesgando la vida de
la chica -, además de cierta incoherencia en que Le Chiffre
decide retener a Bond en su propio cuarto, llevar a la chica rehén
y torturarlo en el baño - en esta ocasión, quebrándole
dedos de los pies con una pinza -. Y por supuesto, deben mencionarse
los cambios de nacionalidades, nombres y desapariciones de personajes
que ha hecho el guion respecto de la historia original. Sobre el
final, hay una versión recortada que culmina con Le Chiffre
herido, y la versión original en que el personaje de Lorre
recupera una navaja de su sombrero y ataca a Bond, antes de perecer
bajo las balas del agente. De todos modos, no altera demasiado la
evalución final del producto.
Es imposible comparar al episodio con algo (como, por ejemplo,
con otro film de la serie oficial, la version
1967, etc), así que debe evaluarse por sus propios méritos.
La trama es muy abreviada, y tiene huecos de lógica. Pero
la dirección no intenta en absoluto taparlos; es realmente
chata, simplemente se posa en los actores para captar los diálogos,
recorre maquinalmente los escenarios, y ni siquiera intenta generar
alguna tensión dramática - mas allá de la secuencia
de la tortura en el baño -. La partida de Baccarat, por ejemplo,
es totalmente expeditiva y sin tensión. Hay un par de encuentros
armados de Leiter y Bond con los espías rusos, que son risibles.
Los actores son inexpresivos - exceptuando a Lorre, que con una
interpretación rutinaria suya puede demostrar más
vida que todo el elenco junto -, y si queremos analizar el dato
curioso, el Jimmy Bond de Barry Nelson es totalmente insípido.
No tiene presencia, no sirve como galán, ni tampoco exhibe
tensión o apuro, a pesar de las circunstancias. Es realmente
pétreo. Y, como es de esperarse - o no - en las emisiones
en vivo, hay algunos gaffes, en especial cuando Bond se libera
y pelea con los secuestradores, en que Lorre recibe un balazo y
se va caminando, como si nada, a buscar una silla en donde sentarse
y recién allí mostrar dolor por la herida. Uno puede
decir que la televisión en vivo es mediocre, pero no sería
justo : vean sino la adaptación moderna de Fail Safe
- producida por George Clooney, y dirigida por Stephen Frears en
el año 2000 -. Un poco de ensayo, profesionalismo y visión
creativa pueden elevar la calidad del producto. En esta adaptación
de la obra de Fleming simplemente hay desidia.
No hay nada destacable en Casino Royale 1954. Nada que hubiera
interesado a algún productor de Hollywood para conocer más
sobre la obra del autor (yo desestimo las versiones de que este
capítulo se había pensado como piloto para una serie
de TV basada en Bond; es muy baja la calidad del producto). Es una
historia bastante cambiada, pero resulta peor que el original literario.
Los rubros técnicos son terriblemente mediocres, y en general
no hubieran perdido nada si no la hubieran adaptado. Pero como rareza
- y como capsula del tiempo - resulta medianamente interesante.
2 CONNERYS : una
rareza, que los rumores han inflado su importancia en todos estos
años, pero no deja de ser un film mediocre. Imposible que
atrayera el personaje a alguien para producir una serie de TV sobre
él. Lo único destacable es Peter Lorre, que debería
haber sido un villano en la serie oficial Eon. Y su única
importancia es haber dejado los derechos de la novela en otras manos
distintas de Broccoli y Saltzman, para usarse en la adaptación
independiente de 1967, y recién ser retomados tras la fusión
oficial de la Sony / Columbia con la MGM / United Artists en el
2005. |
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