| |
Robert Ludlum (1927 - 2001) es uno de los más prolíficos
autores del género de espionaje. Su obra comienza en 1971 con
The Scarlatti Inheritance y se prolongaría por cerca
de 30 novelas, la mayoría best sellers.
Precisamente por su popularidad y por algunas cuestiones de estilo,
Ludlum nunca fue considerado seriamente como un maestro del género
(como John Le Carré o Len Deighton), sino más cercano
al estilo industrial - comercial de otros autores tipo Sidney Sheldon.
El tema está en que el término best seller
es un mal adjetivo para los autores de un género que se considera
de culto (o de minorías) como es el espionaje. Si bien es
cierto que la abundancia de caracteres, algunas tramas artificiales
y la falta de profundidad de personajes es propio del bastardeado
calificativo de best seller, lo cierto es que Ludlum fue
uno de los primeros autores en desarrollar elaboradas teorías
conspirativas, en donde las agencias de inteligencia se mueven por
intereses propios por fuera de las políticas gubernamentales,
y generalmente desarrollando trabajos sucios. Como la CIA
o la KGB pagando y ayudando a terroristas y revolucionarios,
algo más que probable que haya sucedido (aunque hoy, en el
mundo post 11 de Setiembre, sería visto como un sacrilegio).
Si bien la obra de Ludlum es variada, como suele suceder con los
autores de género les termina por llegar la fama y el reconocimiento
cuando crean sagas basadas en un personaje, y este es el caso de
Jason Bourne. El agente secreto de Ludlum apareció
en 3 novelas oficiales (La Identidad de Bourne, La Supremacía
de Bourne y El Ultimatum de Bourne), y en dos libros
que continúan la saga a manos del autor Eric Van Lustbader
(El Legado de Bourne y La Traición de Bourne),
publicadas a partir del 2004 a raíz del éxito del
film que ahora comentamos.
La historia de Bourne es bastante compleja y difiere enormemente
de la narrada en la película. Está situada en los
setentas, con Jason Bourne como un veterano de la guerra de Vietnam,
que fuera reclutado durante el conflicto para formar parte de una
unidad secreta de la CIA conocida como Medusa. El
nombre real del personaje es David Webb - Bourne es un alias que
adoptará después, basado en un compañero de
equipo dentro de Medusa -, y dentro de dicha organización
forman una especie de escuadrón de la muerte, destinado a
eliminar potenciales enemigos de Norteamérica (primero tomando
objetivos norcoreanos, y después de otras nacionalidades).
La misión personal de Webb es buscar venganza por la muerte
de su esposa e hijos, fallecidos durante un bombardeo de la guerra.
A medida que avanza su experiencia, Webb se verá obligado
a eliminar al verdadero Bourne - ya que en realidad es un poderoso
criminal además de un doble agente -. Como son los 70 y la
amenaza terrorista del momento es Carlos el Chacal, la idea
de la CIA es que Webb asuma la identidad de Bourne a la vez
que inflan el expediente de éste, para suponer que es un
reto para Carlos. A este efecto se forma el grupo Treadstone
71, y el objetivo es que Carlos y Bourne crucen sus caminos.
Para ello, asignan a Bourne una enorme cantidad de crímenes
que en realidad fueron cometidos por el terrorista. En una de sus
misiones - donde debe eliminar a un diplomático - la operación
falla y Bourne es dado por muerto. Cuando es rescatado y lograr
recuperar la memoria, asume que Jason Bourne es su verdadera identidad.
En La Identidad de Bourne, el personaje de marras es perseguido
por Carlos así como por la misma CIA, y al final del
libro logra descubrir el resto de la historia. Marie es en realidad
una ayudante diplomática canadiense a la que Bourne se ve
obligado a tomar de rehén mientras es sitiado por fuerzas
de la CIA, y acompaña al agente durante toda la aventura,
terminando por enamorarse de él. Como se puede ver, hay bastantes
diferencias de fondo, amén de que los personajes de Abbott
y Conklin son en principio amistosos.
Obviamente todas las adaptaciones dejan cosas por el camino - es imposible
incluír a Carlos el Chacal en la trama, ya que fue apresado
en 1994 y continúa en prisión -, pero el guión
de Tony Gilroy da un giro mayor. Algunos nombres de personajes se
mantienen, la idea de la amnesia y de la cacería persiste.
Pero ahora Treadstone es un programa secreto basado en un super
entrenamiento de agentes que eventualmente los convierte en máquinas
implacables de matar. El atentado que falla Bourne no es por una impericia
sino por una crisis de conciencia - ve al diplomático africano
con su hijo en brazos -. Y Marie es voluntaria en acompañar
a Bourne a lo largo de toda su travesía.
Todo esto podría ser bastante rutinario si no fuera por
el brío de Doug Liman en la dirección. Bourne no es
un excelente agente secreto; es en realidad un ejército de
un solo hombre, una fuerza indetenible, sagaz, de múltiples
recursos. El brillo del guión reside en la inteligencia implacable
de Jason Bourne - es el mejor asesino del mundo + MacGyver
juntos - y en su extrema confianza en sus habilidades. Existen situaciones
apremiantes en esta cacería del gato y del ratón,
pero Bourne siempre sale triunfante con salidas ingeniosas y extremadamente
violentas. Simplemente la escena en la granja, donde el Profesor
- otro asesino del programa Treadstone - está acosando
a Bourne, Marie y la familia del hermano de ésta es ejemplar.
El hombre sale simplemente a campo traviesa (con armas peores que
la de su enemigo) a buscar fríamente a su asesino. Quizás
el tema aquí pase porque todos los giros de la trama no le
dan tiempo a Bourne / Matt Damon para desarrollar algún conflicto
moral y un poco de tridimensionalidad. Bourne reniega de su vida
pasada como asesino, pero no duda en utilizar todas sus habilidades
aprendidas para castigar sin piedad a sus perseguidores.
Como Jason Bourne, Matt Damon da una perfomance impresionante:
es frío e implacable, pero quizás carente de emociones
(incluso el romance con Franka Potente está bien pero es
algo tibio). Lo memorable son las peleas y las persecuciones, que
es un molde que muchos filmes de acción han tomado a partir
de la fecha: desde Sr. y Sra Smith hasta sus notorias influencias
en el Bond de Daniel Craig en Casino
Royale. El resto del elenco cumple sobradamente sus papeles,
aunque son estereotipos de caracteres que han interpretado durante
años (como el cínico Brian Cox). Una película
formidable, si bien sólo cumple las reglas del género,
las hace con soltura y con cierto virtuosismo en las escenas de
acción.
5
CONNERYS : Una película potente. Es un thriller que
quizás no aporte muchas cosas nuevas, pero está filmado
sólidamente, y con secuencia de acción originales.
Un modelo a seguir por filmes de acción posteriores. |
|