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Austin
Powers, International Man of Mistery fué lo que los
americanos suelen denominar un hit dormilón (sleeper
hit) : un film modesto y con escasa publicidad que aparece de la nada
y termina por arrasar las taquillas y las ventas en video, lenta pero
incansablemente. Incluso en su momento, el film fue directo a video
en la mayoría de los países, considerándolo un
film muy menor. Pero el humor inteligente del guión, la ternura
de sus personajes, y la calidad en la dirección de la obra
lo convirtieron en un clásico de culto casi instantáneo.
Los clásicos de culto generalmente son filmes que uno recuerda
y revee todo el tiempo, con escenas memorables y frases pegadizas,
y que no necesariamente son buenos filmes, pero son cintas que a la
gente le gusta a rabiar. Mientras que la crítica considera
a Citizen Kane un clásico del cine, Plan 9 From The
Outer Space - en el otro extremo de la barra calificadora - también
lo es a su manera, y es un film inmensamente popular. Y Austin
Powers 1 consiguió el status de culto no sólo
entre los fans Bond, sino entre la mayoría de la gente, gracias
a su avispado guión. Lo cual
no puede decirse de Austin Powers 2 : The Spy Who Shagged Me.
El inesperado suceso de la primera parte indudablemente afectó
al ego de Mike Myers, cuya carrera se había estancado por
la falta de éxitos post Wayne´s World. Y consideró
que el público le había dado carta blanca para desarrollar
lo que quisiera. Lo que olvida Myers es que el éxito del
primer film se basaba en comedia de calidad; por el contrario, en
la segunda parte, el humor adolescente - contenido en International
Man of Mistery - brota con toda la furia, y arruina mucho
de lo que es un muy buen film, amén de comenzar a caer a
repeticiones que pierden la gracia. Como dijimos, los clásicos
de culto se caracterizan porque todos memorizamos partes de dicho
film; el problema es que The Spy Who Shagged Me, al reiterar
ciertos mecanismos - el ingreso de la nave espacial del Dr. Evil
a la atmósfera, las sombras chinescas, etc. - pierde toda
la originalidad y frescura porque repite lo que ya todos recordábamos
de sobra. Y, lo que es peor, Myers tiene la tendencia de que, si
encontró una broma, la reitera y la alarga hasta el hartazgo.
Al menos un 30% de lo que uno ve en The Spy Who Shagged Me
ya lo vió en International
Man of Mistery, y resulta triste, porque con otras ideas
(y chistes) hubiera sido igual o superior a la primera parte.
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| Powers
y Felicity : primer encuentro en la disco |
Sin duda hay ideas en el film que son geniales
: por ejemplo, que el Dr. Evil tenga su propio clon que resulta siendo
un enano de tendencias caníbales - por falta, ejem, de "material"
-. Como alguna vez expresó Myers en la prensa, la idea proviene
de la adaptación de The Island of Dr. Moreau (1996),
donde Marlon Brando tenía su propia versión a escala.
Pero mientras que Mini Me es un personaje que roba escenas enteras,
por otro lado Myers tiene la desafortunada idea de introducir a Fat
Bastard - un velludo escocés de más de 200 kilos, secuaz
del Dr. Evil - que sólo sirve para incluír el humor
escatológico a full en la serie. Quien escribe estas líneas
ha disfrutado del humor escatológico en muchos otros filmes
(Dumb And Dumberer, There's Something About Mary, y
en general casi toda la filmografía de los Hermanos Farrelly),
pero las escenas que escribe Myers para Fat Bastard son deleznables.
Una cosa es el humor adolescente, el tomar al espectador por sorpresa,
y otra cosa es bombardear con el mal gusto y lo desagradable. Ver
a Fat Bastard desnudo y comiendo comida grasosa en la cama con Heather
Graham - y que ésta le coloque un mini transmisor en el peludo
trasero - es el colmo de lo repulsivo. Todas las escenas de Fat Bastard
rozan el asco, y bien Myers podría haber escrito un mejor personaje
para ocupar su lugar como secuaz. Si van a hacer humor escatológico,
tomen lecciones de calidad de los Hnos. Farrelly. En
cuanto al resto del film, no se trata ciertamente de una unidad,
sino que parecen piezas aisladas, sketches unidos por un delgado
hilo argumental, y que es menos sólido que Austin
Powers 1. Hay gags brillantes como introducir al Dr. Evil
con su hijo en el amarillista programa de Jerry Springer ("padres
que desean dominar el mundo"), la parodia del tema musical
del título a lo Goldfinger, o el
torpe asesino encarnado por Will Ferrell, que termina siendo un
Willie E. Coyote humano. Pero por el otro lado, el regreso a
los 60 no resulta tan gracioso como el despertar en los 90 del primer
film, si bien los homenajes y los apuntes inteligentes sobre el
género siguen : la discoteca en la que aparece Powers nuevamente
en los 60 parece un calco de la del film de Matt Helm Murderers
Row, el Dr. Evil tiene una isla al estilo de Blofeld en You
Only Live Twice, Austin llega a la misma con un bikini como
el de Ursula Andress en Dr. No, las secuencias
finales toman mucho de Moonraker, y así
un largo etcétera.
Myers establece una linda química con
Heather Graham, que despide mayor simpatía que Elizabeth Hurley
en el primer film (y que daba la sensación que la mayoría
de los chistes de Myers le resultaban chocantes). Pero el verdadero
astro es sin dudas el Dr. Evil, ahora acompañado por Mini Me,
y con sus chirriantes relaciones con el resto del personal y con su
hijo. A pesar de su carácter, despide una ternura increíble,
y repite buena parte de la magia del primer film, ahora con ribetes
expandidos. En el fondo Powers y Evil son dos chicos peleándose
por el dominio de algo (el mundo en este caso), pero con la abundancia
de recursos que sólo los adultos pueden tener. Sobre
el resto del casting, repiten la calidad de sus actuaciones. Además
de Mini Me, entra a jugar el amigo de Myers, Rob Lowe, como una
versión joven de Número Dos, en una parte pequeña
y disfrutable. Kristen Johnson figura en un par de escenas demasiado
largas y con poca gracia. Y Tim Robbins hace un cameo como un clon
de John F. Kennedy negociando con las amenazas de Evil.
Sin duda, hay muchos huecos - por qué
no matar a Powers en vez de robarle el líbido (el mojo); la
utilidad de construir un laser gigante en la Luna; y muchas otras
cuestiones excesivamente elaboradas que vive cuestionando Scott Evil
-, hay muchos chistes fallidos, y están las mencionadas escenas
escatológicas que, más que gracia o sorpresa, sólo
provocan asco. Pero, al final de cuentas, sigue siendo una comedia
bien intencionada, y son más los pros que las fallas. Indudablemente
a esta altura ya hay una corriente de seguidores de la serie, que
convirtieron a la segunda entrega en un nuevo éxito (sorprendentemente,
The Spy Who Shagged Me esperaba modestos rendimientos en la
taquilla; después de todo, era la época del estreno
del Star Wars Episode I : The Phantom Menace; y se anunciaba
con el Dr. Evil sentado en el sillón del Emperador Palpatine,
diciendo "si va a ver un film este verano, vea Episode
I; si va a ver dos filmes, entonces debe ver The Spy Who Shagged
Me" ... sin saber que Austin Powers 2 iba a desbarrancar
al débil regreso de George Lucas en las taquillas). El problema
es que el éxito afecta a Myers y le hace perder foco sobre
las bases realmente efectivas de la serie, transformándola
cada vez en un show personal de sus propios tics y manías,
y repitiéndolo hasta el hartazgo. Por eso, le seguirá
la terrible Austin Powers 3 : Goldmember.
3
CONNERYS : Un buen film, con algo de la magia de la primera
entrega. Lamentablemente Myers se despacha en exceso con humor escatológico
del grueso, y simplemente si hubieran suprimido a Fat Bastard, obtendría
una puntuación superior. |
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