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USA, 2002 : Intérpretes : Mike Myers (Austin
Powers / Dr Evil / Johan Goldmember van der
Smut / Fat Bastard), Beyoncé Knowles (Foxxy Cleopatra),
Verne Troyer (Mini Me), Michael Caine (Nigel Powers),
Seth Green (Scott Evil), Michael York (Basil Exposition),
Robert Wagner (No 2), Mindy Sterling (Frau Farbissina),
Fred Savage (No 3), Nobu Matsuhisa (Mr Roboto) ).
Dirigida por Jay Roach. Guion de Mike Myers y Michael
McCullers. Musica de George S. Clinton y Quincy Jones.
TRAMA : Austin Powers se entera que su padre,
el famoso espía británico Nigel Powers,
ha sido secuestrado por el Dr. Evil y se encuentra como
rehén del último aliado de Evil, el holandés
Johan van der Smut, también conocido como Goldmember.
Evil y Goldmember planean pedir un cuantioso rescate
al planeta entero ya que han desarrollado un dispositivo
que puede atraer objetos del espacio hacia la superficie
de la Tierra, y planean estrellar un enorme meteorito
contra uno de los polos, provocando una inundación
a nivel mundial. Austin Powers es el único que
podrá impedirlo, aliado con su padre y con la
sexy espía Foxxy Cleopatra. Pero en el camino
de detener los planes del Dr. Evil, Powers descubrirá
una shockeante verdad.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans y seguidores de la
serie. Por ello, se pueden mencionar partes del film
que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se
encuentran familiarizados con la historia. |
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Esta es la tercera (y hasta el momento, última)
entrega de la saga de Austin Powers. La serie comenzó
de manera muy fuerte, con una película
innovadora que mezclaba un cálido homenaje
a los bizarros filmes de espías de los 60 con un
chispeante humor basado en lo ridículo de los clisés
del género. The
Spy Who Shagged Me fue la secuela, algo menos inspirada,
en donde el intérprete y creador de la saga - Mike
Myers - se atrevía a dar más vuelo al universo
que había creado, pero alejándose de las
raíces que habían convertido en éxito
al personaje. En especial, el atroz personaje de Fat Bastard
arruinaba el clima amable del filme, cuando no se repetía
hasta el cansancio varios de sus gags.
Pero en la tercera entrega todo parece demostrar que
la fuente se ha agotado. Sólo hay una secuencia
memorable en el film y son los minutos iniciales, con
el impresionante desfile de cameos de amigos de Myers
(Tom Cruise, Steven Spielberg, Danny Devito, etc) haciendo
la versión en celuloide de la vida del agente
secreto. Lo que sigue es una pronunciada pendiente cuesta
abajo que el filme no termina de remontar jamás.
Hay algunas señales que parecen indicar que Myers
leyó la crítica del anterior filme - Fat
Bastard termina siendo radiado a escasos minutos de
escena, y aparece Michael Caine (el otrora espía
competidor de Bond en los sesenta en su personaje de
Harry Palmer) como padre de Powers. Pero el ego
de Myers es enorme y termina siendo auto indulgente,
robando tiempo de pantalla para sí mismo a costa
de toda la troupe de los filmes pasados - número
2, Scott Evil, Frau Farbissina, etc - que eran los que
hacían un excelente coro de fondo. No solo Myers
termina por saturar con los chistes de siempre, sino
que sigue insistiendo en el humor escatológico,
en las repeticiones de frases, y en repetir esquemas
ya gastados a esta altura.
El guión está lleno de incoherencias.
El viaje al pasado de Austin Powers dura un segundo,
no tiene demasiada razón de ser, y sólo
sirve para traer a Goldmember y Foxxy Cleopatra - un
personaje moldeado sobre Cleopatra Jones, la
espía negra que tuviera algún suceso en
los 70 - al tiempo actual. Pero no hay mucho más
aparte de eso (a pesar de la ocasión, prácticamente
no hay bromas sobre el género blaxpoitation),
y el libreto no sabe muy bien cómo seguir, por
lo cual empieza a enredarse con sus propias tramas,
complicadas y absurdas. Por supuesto hay varios homenajes,
como un viaje a Japón donde la escena de la lucha
de sumo está calcada de Sólo
Se Vive Dos Veces, cuando no hay una caminata sobre
una piscina al estilo de los saltos de Roger Moore sobre
los cocodrilos en Vive y Deja
Morir. Pero el film también rapiña
cosas de Matrix,
e incluso establece algunos paralelismos con la historia
clásica de Superman
- como Lex Luthor y Clark Kent, Austin Powers y el Dr.
Evil se conocieron en la juventud -. Pero estas nuevas
vueltas de tuerca sólo sirven para que la película
caiga en monótonos discursos melodramáticos
que terminan por ser deprimentes. Quizás Myers
se encontraba deprimido por tener que finiquitar la
franquicia, pero en vez de transmitir sentimientos sólo
consigue aburrir soberanamente a la platea, incluso
a los mayores fans de la saga (entre los que me incluyo).
El casting de Michael Caine podía haber sido genial
- el inglés tiene un excelente timing cómico
-, pero aquí resulta en un papel totalmente vergonzoso.
Es un cameo sin gracia del cual el único culpable
es el guión y no Caine. La película igual
tiene algunos momentos cómicos, pero los chistes
sobre el lunar del agente infiltrado o los problemas con
los subtítulos termina siendo aburridor, sin mencionar
al espantoso caracter de Goldmember que sólo irrita
más que aportar algo a la trama.
Es un humor procaz y sin gracia; uno ha visto humor
procaz muy divertido en los filmes de los hermanos Farrelly,
pero aquí queda a nivel casi infantil. Como Foxxy
Brown, Beyoncé Knowles no aporta nada, y sobre
el resto de los personajes sólo participan como
cameos extendidos. Incluso en los caracteres principales,
hasta el siempre efectivo Dr. Evil parece totalmente
deslucido. El filme encima se toma el permiso de introducir
algunos números musicales que tampoco resultan
graciosos, con lo cual el 95% del filme directamente
no funciona.
Es una triste partida de un personaje tan querible. Pero,
como citamos a Roger Ebert en otra ocasión, se
trata de un claro ejemplo de actores que se creen su propia
prensa. Y aquí Myers cree estar escribiendo el
filme más gracioso de la saga, cuando lo único
que hace es inflar su ego a costa del aburrimiento de
la platea.
1 CONNERY : Aún para los
fans a ultranza de la serie, es un filme que es preferible
perder que encontrar. Exceso de soberbia e indulgencia,
humor repetitivo, y la pérdida de todo el carisma
que tenía la saga. Lo único que vale la
pena son los cinco minutos iniciales.
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