|
TRAMA : La nave espacial Gamma es enviada desde
la Tierra hacia Marte para investigar las apariciones
de objetos voladores no identificados cerca del planeta
rojo. Numerosos contratiempos se suceden en la misión,
y la nave es interceptada por una nube espacial que
deja el casco contaminado con esporas. De regreso a
la Tierra, los cientificos analizan una de las esporas,
pero esta comienza a mutar, devorando el recipiente
que la contenía y transformándose en una
enorme criatura. El animal, al que llaman Girara, comienza
a devorar las fuentes de energía de las centrales
eléctricas cercanas y a aumentar de tamaño.
La única esperanza, ya que las armas terrestres
son inefectivas, parece ser desarrollar un arma biológica
en el espacio que permita detener a Girara en su sendero
de destrucción.
|
|
No hay nada en el mundo que se parezca al bizarro mundo
del cine japones de monstruos. Hay filmes que tienen su
carisma, y hay otros deliciosamente tontos. Como es el
caso de The X From Outer Space / Space Monster
Girara / Gilala / Guiala (y sigue una docena
de nombres, ya que parece que nadie supo traducir bien
el título original). Es una obra maestra de
la incompetencia. Aún en todo el carnaval
que supone el kaiju eiga, existen un grupito
de reglas muy finas que separan a algo potable de una
idiotez monumental. The X From Outer Space
se hace cargo de violarlas realmente mal a todas, y el
resultado es un film imperdible por la cantidad de burradas
que acumula.
Si los sesentas era la época de la fiebre del
kaiju eiga, cabe aclarar que en Japon hay más
de estudio además de la Toho
que ha incursionado en el género; como la Shochiku
Kinema Kenkyû-jo, que dicho sea de paso,
es uno de los mas respetables. Esta buena gente ha producido
filmes de Nagisa Oshima como El Imperio de los
Sentidos, y películas de Takeshi Kitano.
De hecho, es el estudio más antiguo de Japón,
ya que data de fines del siglo XIX y había sido
originalmente una compañía de teatro.
Y, tal como sucedió con otros estudios japoneses
de menor calibre, la Shochiku Kinema Kenkyû-jo
se zambulló en el kaiju eiga en 1967
para intentar morder algo de la inmensa torta que se
estaba llevando la Toho con las películas
de Godzilla.
De más está decir que este fue su debut
y despedida; si bien el estudio seguiría rodando
cintas de ciencia ficción, nunca más volvería
a meterse con el tema de los monstruos pisa maquetas
(aunque por algún lado leí que tenían
ganas de hacer una remake de Girara).
Ni bien empieza el film, uno ya ve a la legua que las
cosas no van en serio. La canción del título
(y leitmotiv musical del film) es un chingui
chingui pegadizo que va para cualquier cosa menos
para una pelicula de monstruos. Quizás el estudio
planeaba salir a competir por el segundo puesto en la
carrera del kaiju, o sea pelearle el mercado
infantil a la Daiei y su saga de Gamera.
De todos modos el film no es ni una cosa ni la otra.
Lo que tenemos es el típico grupo de personajes
a la japonesa, compuesto por estoico heroe, interés
romántico calentón (la occidental Peggy
Neal), comic relief experto en carotas, y un
puñado de científicos charlatanes de turno.
El grupete es enviado a Marte en un juguete que simula
ser una nave espacial, y que posee la maravillosa capacidad
de estar en la luna en menos de cinco minutos, si bien
las tomas en el espacio muestran que va más lento
que el Siam Di Tella de mi tío.
Una constante del film es precisamente la falta de proporciones
para todo; las maquetas cambian de escala de una escena
a la otra, las naves parecen ir a mil por hora (según
los instrumentos) pero van a paso de hombre, los aviones
son tan grandes como los barcos, etc.
La nave espacial se topa con una suerte de empanada
voladora a mitad de camino, que le deja unos regalos
prendidos al motor de la misma. Previo a esto hay peleas
a bordo, un tripulante que se enferma por mala comida,
un asteroide que perfora la nave y que lleva a que uno
de ellos tape el agujero con su trasero (!); una escena
en donde el vacío provoca que miles de platos
descartables (!!) salgan por el hueco al espacio, etc.
Pero volviendo al encuentro alienígena, los astronautas
limpian el fuselaje y se llevan una espora a la Tierra.
Y en menos de dos segundos la muestra se transforma
en una horrenda criatura verde pisamaquetas.
Y digo horrenda criatura, simplemente porque
el diseño es terrible. Imaginen si le pusieran
un traje de rumbera a Godzilla y le cambiaran
la cabeza por la de un pollo. Con ojos rojos, cuernito
y dos antenitas a lo Chapulin Colorado,
Girara hace su aparición y comienza a pisar decorados.
Todo lo que sigue es absurdo a más no poder,
incluso para un film japonés de monstruos. Nadie
le advirtió al director de que las criaturas,
para que den sensación de enormes, deben filmarse
en cámara lenta. Por el contrario, la acción
va muy rápido y Girara parece tener una sobredosis
de adrenalina. Para peor, el traje de monstruo muestra
ser varios talles más grande que el actor que
lo calza, por lo que las extremidades (pies, manos,
brazos, etc) se doblan en puntos no naturales. Como
si la criatura tuviera zapatones de payaso, por ejemplo.
Y si el monstruo es bizarro, los ataques son peor, donde
los aviones chocan y rebotan (!!!) contra la criatura
para explotar más tarde.
Lo que uno debe resaltar es que The X From
Outer Space no es necesariamente un film barato.
Hay bastante despliegue de producción y algunas
maquetas son muy buenas. El problema es que el director
Kazui Nihonmatsu no tiene la más mínima
idea de cómo filmar un kaiju eiga. Los
mismos materiales, con otro director, podrían
resultar en un film medianamente decente. Así
como está parece una película amateur
hogareña, que entretiene más por la enorme
cantidad de gaffes técnicos que por lo que pretende
mostrar en pantalla. Simplemente es tan mala que resulta
buena.
|