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USA, 1990 : Arnold
Schwarzenegger (Doug Quaid / Hauser), Rachel Ticotin (Melina), Ronny
Cox (Cohaagen), Sharon Stone (Lori Quaid), Michael Ironside (Richter),
Mel Johnson Jr (Benny), Michael Champion (Helm), Marshall Bell (George
/ Kuato) Director - Paul Verhoeven, Guión - Gary
Goldman, Dan O’Bannon & Ronald Shusett, basados en el
cuento de Phillip K. Dick We Can Remember It For You Wholesale,
Musica - Jerry Goldsmith |
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Total Recall (Recuerdo Total) está
basada en el cuento de Phillip K. Dick de 1966 We Can Remember
It For You Wholesale (no hay una traducción demasiado
coherente del título, aunque podría asemejarse a Vendemos
recuerdos para usted al por mayor). Dick era un sólido
autor de sci fi que comenzó a salir del ghetto intelectual
y obtener reconocimiento popular a partir de la adaptación
de su obra ¿Sueñan los Androides con Ovejas
Eléctricas?, el que terminaría por traducirse
en la versión filmica de Blade
Runner (1982). Recién entonces Hollywood comenzaría
a interesarse en los trabajos de Phillip K. Dick, pero tardarían
varios años en llegar nuevas adaptaciones cinematográficas.
La evolución del proyecto de Total Recall
fue largo e intrincado. Dino de Laurentiis adquirió los derechos
a principios de los ochenta, poco después del estreno de
Blade
Runner, y en un momento (post Star
Wars) en que los filmes de ciencia ficción estaban en
auge. David Cronenberg quedó atachado al proyecto, y comenzó
a generar más de una docena de guiones, los que terminaban
siendo rechazados de plano por de Laurentiis. Entre las discrepancias
entre director y productor, sumado al fracaso que obtuvo Duna
(1984), de Laurentiis se hartó de la sci fi y decidió
cajonear el proyecto, tras lo cual Cronenberg partió a rodar
The Fly (1986). Tras varios años de juntar
polvo, la idea de rodar el cuento de Dick recobró vida a
manos del director Bruce Beresford, quien había empezado
a montar una producción en Australia y con Patrick Swayze
como protagonista. Pero la quiebra de de Laurentiis dejó
en suspenso el rodaje, y la noticia del borrador fue a parar a los
oídos de Arnold Schwarzenegger, quien convencería
a la productora Carolco para que adquiriera el
guión. Paul Verhoeven quedaría a cargo de la silla
del director.
En todos esos años el libreto de We Can Remember
It For You Wholesale iría sufriendo cambios bastante
radicales. En el cuento original un hombre adquiere un pack de recuerdos
en la agencia de implantes de memoria, con la idea de fantasear
sobre una posible vida de aventuras como agente secreto en Marte.
El individuo, tal como Schwarzenegger en el film, termina por descubrir
que él realmente había sido un agente secreto,
y ahora el gobierno lo presionaba para que suprima nuevamente dichas
memorias. El relato culminaba con el hombre yendo a la agencia y
reemplazando esos recuerdos con otros que lo ilustran como el salvador
del planeta frente a una invasión alienígena. El chiste
de todo esto es que también esos recuerdos eran reales.
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We Can Remember It For You Wholesale entra dentro
de los temas típicos de Dick, como es la delgada y difusa
línea que divide lo real de lo imaginario. Es sci fi introspectiva,
que tiende a funcionar como una aventura intelectual. Los protagonistas
dudan acerca de si son ellos mismos, y de si lo que están
viviendo es real. Además en la obra de Dick proliferan los
desdoblamientos de identidad y de personalidad. Es posible que con
Cronenberg o Beresford la adaptación hubiera tomado un camino
de thriller sicológico; aquí en cambio Verhoeven termina
por transformarlo en un vehículo de pura acción para
lucimiento de Schwarzenegger. Y mientras que uno podría asumir
que esto es una visión bastardeada de la obra de Dick, termina
funcionando de una manera sorprendentemente eficiente. No sólo
combina el reto intelectual y el suspenso, sino que el guionista
Dan O´Bannon (el creador de Alien)
le añade una enorme cantidad de ideas de su propio pecunio,
que terminan por transformar al film en una historía de ciencia
ficción épica. No está nada mal para un cuento
que empezó como un viaje interior...
Con el holandés Verhoeven en la silla del director, uno
ya sabe a qué atenerse. Verhoeven ha probado ser un artesano
de calidad en el terreno de la sci fi, desde Robocop
hasta Starship
Troopers. No es un individuo al que le gusten los debates intelectuales;
prefiere un guión con un par de ideas sólidas y empezar
a improvisar toneladas de acción, a veces excesiva en cuanto
a violencia y sexo, que terminan por darle a sus filmes un fuerte
sabor a comic adulto. Y tal como pasaba con Robocop,
Verhoeven hace lo mismo con Total Recall. A él
le interesa mucho el tema del individuo amnésico, la corporación
de asesinos que domina Marte, y la guerrilla mutante, pero no le
interesa en absoluto que esos personajes estén haciendo catarsis
por los rincones; él prefiere que estén a las corridas
y a disparo limpio. Por ello buena parte de la crítica menospreció
a Total Recall como film pasatista, sólido
pero sangriento, y la acusó de sacrilegio contra el cuento
de Dick. A mi juicio el enfoque de Verhoeven es perfectamente válido;
y me parece que hubiera sido imposible que la historia pudiera haber
corrido por caminos de exploración sicológica cuando
O´Bannon incluye en el guión a gigantescas turbinas
marcianas generadoras de oxígeno y guerrilleros mutantes.
Toda la adaptación perfila hacia lo épico, y Verhoeven
simplemente la transformó en uno de esos comics adultos que
tan bien saben hacer él.
Eso no significa que el libreto no tenga problemas. Hay tantos
hechos encadenados de manera fortuita que resultarían incoherentes
o artificiales sino fuera porque Verhoeven no le da tiempo al espectador
para que piense si esa escena que recién vió tiene
lógica. Mientras que la acción es espectacular e incansable,
cuando la película ralentiza su ritmo aprovecha para disparar
un par de desafíos a la trama, en especial en la visita del
técnico de Rekall a la habitación
de hotel de Quaid, donde queda la duda de si lo que vive Schwarzenegger
es falso o real (indudablemente los guionistas de Matrix
deben haber tomado un par de ideas de aquí). Quizás
aquí es donde venga el fracaso de Verhoeven como director
del film; la escena es perfecta, pero la idea es abandonada y seguimos
la trama a balazo limpio, sepultando la premisa bajo el tendal de
muertos. En el comentario en DVD, Verhoeven aboga que su política
- a lo largo de todo el film - siempre fue de que el espectador
estuviera en la incógnita de si se trata de algo real o si
es imaginado por Quaid; por ello incluye algunas pistas parciales
a lo largo de la película - Rachel Ticotin aparece en los
sueños de Quaid, pero también en la base de datos
de Rekall; cuando el vendedor ilustra la aventura
en Marte a Schwarzenegger, prácticamente le está contando
todo lo que va a suceder en Marte e incluso le muestra imágenes
del generador alienígena; la escena final se funde en un
extraño resplandor blanco que podría ser el despertar
de Schwarzenegger del sueño inducido por Rekall
-. Pero esa premisa de Verhoeven está muy mal implementada,
porque inmediatamente después de la escena del hotel entre
Quaid, su esposa y el encargado de Rekall, el espectador
jamás tiene la duda de que todo lo que sigue es real.
El elenco es uniformemente bueno. Schwarzenegger sigue siendo tosco
para actuar pero compensa con carisma; Michael Ironside y Ronny
Cox destilan inteligencia y maldad como sólo los villanos
de Verhoeven logran hacerlo; Rachel Ticotin despliega belleza y
coraje; y Sharon Stone, en su papel previo a Basic Instinct,
tiene la combinación justa de angel y demonio. La pelea entre
Ticotin y Stone es simplemente memorable.
Total Recall es, a pesar de sus críticos,
un clásico. Es sólido, ágil, desafiante y fresco
como una bocanada de aire marciano. En veinte años no ha
perdido su capacidad de sorprender, y sobrevive a pesar de sus defectos
menores. Sin dudas es un hito en la historia del cine de ciencia
ficción. |
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