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USA, 1993 : Gabrielle
Anwar (Marti Malone), Billy Wirth (teniente Tim Young),
Terry Kinney (Steve Malone), Meg Tilly (Carol Malone),
Reilly Murphy (Andy Malone), Christine Elise (Jenn Platt),
Forest Whitaker (Mayor Collins), R. Lee Ermey (General
Platt) Director - Abel Ferrara, Guión
- Stuart Gordon, Dennis Paoli & Nicholas St John,
basados en la novela homónima de Jack Finney,
Musica - Joe Delia |
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TRAMA : La joven Marti Malone llega, con el
resto de su familia, a una base militar norteamericana
donde su padre debe realizar diversas pruebas ambientales.
Pero poco a poco comienza a notar actitudes extrañas
en el resto de la gente, y las clínicas de la
base comienzan a recibir gente con raptos de paranoia,
que asegura que sus parientes, vecinos y amigos ya no
son los mismos. Las denuncias y rumores comienzan a
crecer, y Marti termina por descubrir en persona que
existe una conspiración por parte de la mayoría
de los militares de la base; estos han sido reemplazados
por clones extraterrestres durante el sueño,
y han comenzado a sustituir masivamente a las personas
durante la noche. Ahora Marti y el resto de su familia
deberán correr por sus vidas para evitar ser
reemplazados por los alienígenas.
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Esta es la tercera versión de la novela de Jack
Finney La Invasión de los Usurpadores de
Cuerpos. La historia recibió un tratamiento
en 1956 que es considerada un clásico, y una
remake en 1978 que equipara las alturas del original
pero desde un punto de vista totalmente aggiornado (la
versión
2007 es tan deleznable que ni merece mencionarse).
La versión que comentamos es de 1993 y viene de
la mano del cineasta independiente Abel Ferrara.
Lamentablemente Body Snatchers 1993
terminaría corriendo un triste destino, siendo
despreciada por el estudio (Warner),
cajoneada durante un año y despachada sin pena
ni gloria a los cines. Ni siquiera los méritos
del film - que consiguiera una nominación a la
Palma de Oro en Cannes - le sirvieron
para obtener apoyo suficiente para recibir un estreno
decente. Para colmo, la recepción de la crítica
y el público en aquel momento fue realmente fría
y mixta, y terminaría archivada anonimamente
en las estanterías de los video clubes. Si uno
tuviera que adivinar lo que sucedió realmente
con el film, podría apostar a que el estudio
tenía programada la remake desde mucho
antes, y cuando llegó el momento - fuera por
compromisos legales u otro tipo de causas de fuerza
mayor -, se sacó las obligaciones de encima encarando
una producción modesta, con un director barato
y sin poner demasiado entusiasmo. Para colmo, el tono
realista y sombrío de la versión de Ferrara
contradice a los postulados pasatistas de los descerebrados
productores major de Hollywood, con lo cual
se dedicaron a descartarla como pudieron, y anotaron
las pérdidas en los libros contables. Fin de
la historia.
Lo cual termina siendo una lástima, ya que se
trata de una película realmente inteligente.
No llega a las alturas de un clásico, pero no
comete ningún tipo de errores en el desarrollo
de la historia, y se las ingenia para crear un verdadero
clima de pesadilla. Si uno piensa en el desprecio que
recibió Body Snatchers 1993
en su momento y lo compara con el abrumador apoyo publicitario
a esa bazofia
que filmaron en el 2007, se da cuenta que los ejecutivos
de los estudios no tienen ni dos dedos de frente para
reconocer lo que es un film de calidad.
Mientras que la versión 1978 es prácticamente
un recuento del clásico de 1956, el film de Ferrara
es una completa reimaginación de la historia. Cambia
los personajes, los escenarios, el transcurso de la mayoría
de la historia, si bien conserva un puñado de escenas
presentes en la dos versiones anteriores, como la recolección
de las vainas, el reemplazo de los cuerpos durante la
noche, los falsos test que realizan los humanos clonados
para comprobar a los sospechosos (como la amiga de Marti,
que le da una pista falsa sobre el paradero de su hermano
menor), e incluso el grito sobrenatural de las criaturas.
Pero no cabe dudas de que se trata de una película
muy inteligente; resulta admirable la decisión
de los guionistas de transplantar la historia a una base
militar (¿en qué otro lugar existe más
represión de las emociones y conductas autómatas
que en ese?; y ¿qué otros individuos pueden
tener el poder para dominar la Tierra si no son ellos?),
y transformar al papel principal en una conflictiva adolescente.
Si las versiones anteriores de la novela de Finney siempre
se han convertido en alegorías de su época
- en los cincuenta, con la caza de brujas del Macartismo;
y en los setenta, con la deshumanización de las
personas en las grandes ciudades y el crecimiento de la
paranoia urbana -, aquí el relato pasa por dos
premisas, que es el distanciamiento familiar del adolescente
moderno a partir de los 90, y la automatización
mental del ejército moderno - que ha excedido el
profesionalismo y pasa directamente al mesianismo -. Es
cierto que el subtexto de ambas ideas no está desarrollado
de un modo parejo; en particular el punto de vista sobre
el mundo militar es demostrado en vistazos, pero bien
hubiera merecido una elaboración más profunda.
En cambio, la historia de Marti - que no se entiende con
su padre, que pone distancia con su madrastra, y que tiene
la natural diferencia de generaciones con su hermano menor
- está muy bien relatada. Es imposible no afirmar
que Marti ya se encuentra rodeada de extraños desde
mucho antes de que aparezcan indicios de la invasión
en escena.
No dejan de haber algunos errores menores. El relato
es bastante insistente con la proliferación de
los casos donde la gente encuentra a familiares y amigos
convertidos en auténticos extraños. La
perfomance de los actores es bastante chata - en especial
la de Terry Kinney y Billy Wirth, que parecen convertidos
desde el comienzo del film -; y las fugaces sobreactuaciones
de Forest Whitaker tampoco ayudan. Pero, por otro lado,
el libreto logra desarrollar un par de escenas de familia
con las cuales uno se puede identificar perfectamente;
y si bien los personajes no son tridimensionales, al
menos viven situaciones cotidianas y creíbles
dramáticamente. Si bien la historia mete el dedo
en la distancia entre padres e hijos, no deja de anotar
que - aún dentro de la rebeldía, como
el personaje de Christine Elise - poseen un sentimiento
aunque sea marginal por sus padres (como cuando se preocupa
por la conducta extraña de su madre).
También es cierto de que el destape de lo que
oculta la conspiración es algo abrupto, pero
sirve para que Ferrara pueda meter en la última
mitad del film completas situaciones de pesadilla urbana,
como la fuga de la familia Malone a mitad de la noche
y con la mayoría de la base buscándolos.
En especial, el desarrollo del proceso de reemplazo
de los humanos está escrito de una manera completamente
creíble (la versión de 1956 era bastante
absurda en ese sentido y no terminaba de explicarlo),
con las vainas ubicadas cerca de los cuerpos, absorbiendo
su ADN y fusionandose, dejando un cascarón vacío
y un nuevo clon en funcionamiento. Pero en general todo
el film está más que bien dirigido, en
especial las escenas donde los hijos descubren a sus
padres y hermanos reemplazados por las vainas y deben
eliminarlos.
Es un film subvalorado, pero que contiene méritos
de sobra para calificar para la excelencia. Aporta elementos
nuevos y expande las premisas básicas del relato,
agregándole una nueva lectura. Desde ya merece
nuestra sincera recomendación.
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