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USA, 1971 : Bruce Dern
(Freeman Lowell), Cliff Potts (John Wolf), Ron Rifkin
(Barker), Jesse Vint (Keenan) Director -
Douglas Trumbull, Guión - Steven Bochco, Michael
Cimino & Deric Washburn, Musica - Peter Schickele |
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TRAMA : En el futuro la Tierra ha sufrido cambios
ambientales que han exterminado a los bosques. La única
solución temporal que se ha podido encontrar
es enviar naves al espacio, adosadas con enormes domos
que contienen los últimos vestigios de la vegetación
terrestre. Pero un día llega la orden de abortar
la misión y destruir los domos. Sin embargo el
botánico Freeman Lowell, tripulante de la nave
espacial Valley Forge, se opone fervientemente a la
idea y la considera un suicidio para el futuro del planeta.
Mientras sus compañeros se preparan a instalar
las cargas para detonar las cúpulas, Lowell consigue
emboscarlos y termina por asesinarlos. Ahora Lowell
está solo, al mando del Valley Forge, y dirigiéndose
a toda prisa hacia los anillos de Saturno para perderle
el rastro al resto de la flota. Pero los intentos por
desaparecer en el espacio han fracasado, y Lowell deberá
tomar una decisión vital sobre su vida y sobre
el futuro del último domo de vegetación
del planeta Tierra.
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Este es el primer intento de Douglas Trumbull como cineasta.
La fama de Trumbull es como artesano de efectos especiales,
desde su mítica labor en 2001,
Odisea del Espacio hasta Star
Trek, La Película y Blade
Runner. A inicios de los setenta los estudios Universal
decidieron impulsar una pequeña corriente de cine
independiente, dejando el último corte de los filmes
a cargo de los cineastas. El resultado fue Silent
Running que, con el modesto presupuesto de 1
millon de dolares, marcó el debut de Trumbull como
realizador (Trumbull sólo volvería al sillón
del director en el rodaje conflictivo de Brainstorm
(1983)).
Como suele suceder en los filmes de Trumbull, los efectos
especiales son formidables. En su doble rol de director
y encargado de FX, Trumbull se da un par de lujos como
el de filmar secuencias alrededor de Saturno, e incluso
la travesía a través de sus anillos; escenas
que fueron planeadas en su momento para 2001
pero por una cuestión de tiempos y tecnología
resultaron imposibles en su época. Desde los
gigantescos modelos hasta los fabulosos interiores dan
una sensación de veracidad impecable; todo el
panel de mando del Valley Forge es formidable,
de los mejores sets creados para el género. Para
ello Trumbull logró hacerse de la posesión
de un portaaviones real y a punto de ser desguasado,
lo que le permitió crear decorados realmente
enormes y sensacionales.
En todo el apartado técnico Silent Running
es verdaderamente formidable, y es un film avanzado
a su tiempo. Incluso el diseño de los robots
es verosímil, dejando de lado un par de detalles
menores (como sus piernas mecánicas). Visualmente
logra obtener algunas imágenes imborrables, desde
los exteriores de las naves hasta las carreras de los
carts por los enormes sets. Sin dudas es un prodigio
técnico.
Pero, por el otro lado, Naves Misteriosas
es un film pretensioso y fallido. En el libreto hay
algunos futuros notables poniendo la firma, como el
productor televisivo Steve Bochco y el director Michael
Cimino. A uno le da la impresión de que el guión
tiene buenas ideas muy mal concretadas, a lo que se
suma la mano inexperta de Trumbull para dirigir a los
actores. Si bien todo el tema ecológico central
es realmente bueno, el problema pasa cuando los intérpretes
abren la boca. El libreto pone a tres imbéciles
al mando de una nave, juntándolos con un demente
mesiánico; y es imposible que de esa mezcla el
espectador pueda sentir simpatía por alguno de
ellos. Desde el comienzo el personaje de Bruce Dern
se comporta como un desquiciado y provoca rechazo, cuando
lo correcto debería haber sido montar una lenta
pero creciente escalada dramática de desesperación
y locura. Los actos de Lowell son tan irracionales como
los de sus compañeros, y no hay manera de excusar
esto. Además, después de los asesinatos,
sólo Lowell siente remordimiento en una ocasión
- cuando realiza el entierro del tripulante asesinado
en la cúpula del gigantesco invernadero -, pero
se comporta mayormente como alguien no consciente e
impune. Recién sobre el final se percata que
debe dar cuenta de todo lo que ha provocado. Pero todo
el desarrollo dramático es torpe; y escenas cursi
como Dern posando con un águila en su brazo mientras
canta melosamente Joan Baez no hacen sino agregar una
cuota de ridiculez innecesaria a la película.
Ciertamente el film toma algunas decisiones arbitrarias.
Nunca se explica el por qué la Tierra decide abruptamente
destruir su última esperanza de reforestación,
ni tampoco cómo sobrevive el planeta sin bosques
para renovar el oxígeno. Por otro lado, toda la
anécdota - tal como está desarrollada -
parece material más para un corto o un capítulo
de una serie fantástica que para llenar 90 minutos
de proyección. Después de que los hechos
se desarrollan rápidamente en el inicio, el film
se dedica a llenar tiempos muertos. Está la travesía
por los anillos de Saturno; el aprendizaje de los robots
para jugar Poker; el descubrimiento de la enfermedad de
las plantas... pero todo es demasiado episódico,
y uno nunca termina de ponerse a favor de Bruce Dern.
Es posible que el script original, que preveía
un posible contacto alienígena y que serían
quienes encuentren la última cúpula flotando
en el espacio, fuera muchísimo más interesante
que el material de relleno que incluye el libreto final.
En vez de ver a Dern portándose de modo incoherente,
hubiera resultado excelente que la posta de su protectorado
ambientalista hubiera pasado a manos de civilizaciones
extraterrestres, quienes podrían haber cuidado
mucho mejor a la vegetación que los propios humanos.
Silent Running ha desarrollado una
fama de culto en años recientes, en especial
por la calidad de sus efectos y su mensaje ecológico.
Algunos lo consideran un clásico del género
- entre ellos, se incluye Steven Spielberg -, algo que
parece excesivo. Es un film fallido, con buenas ideas
y ejecución mediocre, que posee unos excelentes
efectos especiales. En todo caso, es una película
que merecería una remake dirigida por
un cineasta más competente y con un libreto más
pulido que el original. |