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USA, 1980 : Jack Nicholson
(Jack Torrance), Shelley Duval (Wendy Torrance), Danny
Lloyd (Danny Torrance), Scatman Crothers (Dick Halloran)
Director - Stanley Kubrick, Guión - Stanley
Kubrick & Diane Johnson, basados en la novela homónima
de Stephen King, Musica - Wendy Carlos, sobre adaptaciones
de Bela Bartok, Rachel Elkind, Gyorgy Ligeti & Kryzsztof
Pendericki |
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Hablemos de locos. Aquí tenemos un ejemplo, donde
tenemos reunidos a Stanley Kubrick y Jack Nicholson. Excesivos,
brillantes, insufribles, como los quiera llamar. Y tenemos
a El Resplandor, un film sobrevalorado
de los años 80, que muchos incluyen en las listas
top del cine de horror. Una mezcla explosiva.
La realidad es que la impecable carrera de Stanley
Kubrick había sufrido su primer revés
en la taquilla con el fracaso de Barry Lyndon
(1975). Y allí comenzaría el
caos, el lento declive hacia los límites de la
cordura de Kubrick. Cada vez más recluído,
más obsesivo, mas lento en generar sus proyectos
- ya que debían estar planeados hasta el último
detalle -. Si cinco años demoró The
Shining en gestarse, tardaría siete
con Full Metal Jacket y doce con Eyes
Wide Shut, su último film. Posiblemente
con su ego lastimado - y con el temor obsesivo al fracaso,
lo que lo llevaría a los límites del bloqueo
creativo -, Kubrick decidió apostar por un film
de horror, que usualmente hacen buena taquilla. Es cierto
que la historia tiene otros toques que pueden haber
seducido al director, como el bloqueo para escribir
que tiene el personaje central Jack Torrance, y el clima
claustrofóbico de la trama, que se emparentan
más que bien con los trastornos de personalidad
que Kubrick ya comenzaba a manifestar en aquella época.
Pero si bien El Resplandor fue un
éxito de taquilla, dista mucho de ser una obra
maestra. Uno no puede dejar de reconocer que Kubrick
consigue una atmósfera formidable, y hace un
manejo impecable de la cámara y de la banda sonora.
En vez de transformar a la historia en un relato típico
de fantasmas, con sombras y ruidos en la oscuridad,
Kubrick convierte a la trama en una experiencia claustrofóbica
aún en escenarios enormes y brillantemente iluminados.
Es imposible que el espectador no se sienta abrumado
por los decorados del Overlook - gigantesco, laberíntico
como el jardín que tiene a la entrada, intimidante
-, y especialmente por lo que pasa en sus corredores.
Estas escenas son, por lejos, lo mejor del film. Y a
esto se suma la sobrenatural banda sonora, que pone
los nervios de punta.
Pero, mientras que Kubrick hace lo suyo con el clima
que requiere la trama, por otro lado sigue demostrando
que es un pésimo director de actores. El guión
- de su puño y letra, adaptando una novela de
Stephen King - también aporta su carga negativa.
Por un lado el pétreo Danny Lloyd mata cualquier
tipo de simpatía que podíamos tener por
el personaje. Además, cada escena que habla con
su amigo imaginario Tony es completamente idiota. Uno
piensa que toda esa idea se podría haber trabajado
de manera diferente, con monólogos internos del
personaje en vez de mostrar a un mal actor infantil
hablando con su dedo. Por el otro lado está el
benemérito Jack, que hunde todos los méritos
del film. Uno no puede dejar de reconocer que Jack Nicholson
pudo dominar su estilo de sobreactor recién a
la vejez, y transformarse en un intérprete delicioso;
pero cuando era joven, era un atentado al buen gusto.
El problema es que Nicholson ya parece desquiciado desde
el principio del film, y sus escenas intermedias hasta
el arranque de locura final son vergonzosas. Como diría
Richard Scheib, este era un papel que requería
a un actor más común y simple, cuya transformación
en asesino demente fuera gradual y shockeante. Así
como está es terriblemente malo, y lastra a toda
la película.
Y el otro punto es el guión, que carece de coherencia.
Es cierto que la novela de King brinda mayor cantidad
de detalles - el pasado alcoholico de Jack, el deseo de
los fantasmas del Overlook de poseer el don de Danny -,
pero la poda que realiza Kubrick deja grandes partes de
la trama sin sentido, como la asistencia al bar por parte
de Jack, o el inutil poder de Danny. Aquí el don
de clarividencia del chico no sirve para nada, y las apariciones
de los fantasmas de las gemelas podría haberlos
visto sin necesidad de incluir el tema de su poder en
el libreto. El guión simplemente termina presentando
al hotel como la hoguera del mal que ha logrado empapar
a Jack y transformarlo en un asesino serial comun y corriente.
La última escena - con la foto en donde Nicholson
aparece en una fiesta en el hotel en 1921 - intenta aportar
un toque sobrenatural; pero toda la historia bien podría
haber sido contada desde el punto de vista de un alcoholico,
que en pleno delirum tremens ha descendido a
la locura y tiene alucinaciones. Por lo demás no
hay tanto terror como uno podría esperar (o será
que el film ha envejecido mal); y la última atrocidad
que comete el libreto es hacer útil el don de Danny
para que llame al personaje de Scatman Crothers, y este
viaje a través de medio país para ser asesinado
por Jack Torrance. Es un detalle completamente idiota.
El Resplandor es un film muy desparejo. Crea
fabulosos climas de tensión, pero termina por
arruinarlos con las bochornosas interpretaciones de
Jack Nicholson y Danny Lloyd, y su guión castrado
de tonos sobrenaturales. Stephen King desaprobaría
la versión de Kubrick y terminaría por
producir una miniserie en 1997 a su medida, mucho más
fiel y coherente. |