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USA, 1966 : John
Saxon (Allan Brenner), Judi Meredith (Laura James), Florence Marly
(alienigena), Robert Boon (Anders Brockman), Dennis Hopper (Paul Grant),
Basil Rathbone (Dr Farraday), Don Eitner (Tony Barratt) Director
- Curtis Harrington, Guión - Curtis Harrington, Musica -
Leonard Morand |
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En los 60 Roger Corman había comenzado con la práctica
de adquirir los derechos de filmes rusos de ciencia ficción
y editar sus escenas para generar nuevas películas. Como la
industria cinematográfica soviética era el estandarte
de la propaganda politica del estado comunista y, entre otros pilares
temáticos, exhibía con orgullo los avances en la carrera
espacial, los filmes rusos de sci fi contaban con unos presupuestos
más que generosos que empalidecían incluso a las superproducciones
de Hollywood. Al lado de estas películas, la calidad técnica
de las obras de George Pal se veían mediocres. Los avances
de los FX soviéticos hicieron agua a Corman (y más tarde,
a la AIP), quienes compraban los filmes, podaban
a los actores rusos y metían escenas nuevas, aprovechando todos
los efectos especiales. Corman empezó la moda adquiriendo Planeta
Bur y generando Battle Beyond the Sun (1963)
(dirigida por Francis Ford Coppola!). Y entre toda esa tanda, la AIP
adquirió Niebo Zowiet / The Heavens Call (1959)
y se despachó, entre otros filmes que reciclaron escenas de
la cinta rusa, con Queen of Blood.
La película está obviamente armada con dos pesos
y se nota. El argumento es bastante mínimo, y lo que hace
aquí el director Curtis Harrington es meter una hora de relleno
(compuesto del grueso de tomas extractadas de Niebo Zowiet),
para recién llegar sobre la última media hora al meollo
del asunto. Lo que de ningún modo termina por aburrir, ya
que la calidad de los FX es soberbia (y eso que la película
original data de 1959!). Las secuencias planetarias, el detalle
de las naves, incluso la partida de la nave alienígena de
su planeta natal son sencillamente asombrosas. En Niebo
Zowiet la Tierra también recibía una llamada
de auxilio de una misión extraterrestre, pero el argumento
se perfilaba por una carrera espacial entre USA y la URSS para llegar
a tiempo para el rescate (y mientras tanto, despacharse con discursos
enardecidos pro sovieticos). Aquí en cambio el desarrollo
inicial es bastante más burocrático, con la gente
viajando primero a la Luna para después mandar una misión
principal y otra de soporte. El por qué dos viajes no queda
demasiado claro.
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Lo que sí resulta claro es que entre el lujo del film sovietico
y los decorados de papel maché de la American International
Pictures, hay una diferencia abismal y chocante. Los interiores
de las naves están llenos de relojes, barómetros,
cualquier cosa con agujas y luces titilantes, pero ni siquiera alcanzaron
los pesos para hacer un tablero creíble. Para peor, el centro
de mando es una burbuja con un pedazo de celofan (que ni siquiera
está liso) y varias grabadoras a cinta puestas por doquier.
Y uno se reía del panel de control de Plan
9 del Espacio Exterior, que era una mesa, dos sillas y unas
cortinas...
Pero donde el film realmente repunta es con el encuentro de la
vampira alienígena. Florence Marly (una veterana actriz checoslovaca
con varios trabajos en Europa en su haber) tiene una presencia magnética,
destilando maldad con sus ojos, y ataviada con un impresionante
maquillaje verde que es de lo mejor del film. Es por Marly que las
cosas realmente funcionan - los ataques de la criatura tienen su
suspenso, y la actriz roba pantalla en cada una de sus apariciones
-; porque si dependiera del resto (el estoico Saxon o el drogón
Dennis Hopper), actúan en piloto automático a full.
Hasta la gloria del cine de terror Basil Rathbone parece estar mirando
donde está el sandwich y la Coca del caché
que le abonaba la AIP...
Planeta Sangriento funciona, primero como curiosidad,
y después en el final, donde las cosas están llevadas
con bastante gracia. Los diálogos van del clisé puro
a lo terrible. Hay un cameo de Forrest J. Ackerman (el director
de la famosa revista Famous Monster of Filmland)
entre otros detalles para la trivia. Para ser un hijo del reciclaje
salvaje de los estudios en aquellos años, entretiene y sorprende,
lo que no es poco. |
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