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USA, 2007 : David Lee
Smith (John Oldman), John Billingsley (Harry), Ellen Crawford
(Edith), William Katt (Art), Annika Peterson (Sandy),
Richard Riehle (Dr. Will Gruber), Alexis Thorpe (Linda
Murphy), Tony Todd (Dan) Director - Richard
Schenkman, Guión - Jerome Bixby, basado en su
propia historia, Musica - Mark Hinton Stewart |
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TRAMA : El profesor de historia John Oldman
ha renunciado súbitamente a su cátedra
y se apresta a mudarse de pueblo. Sus colegas del profesorado
caen por su casa para realizarle una fiesta de despedida,
y preguntarle por lo inesperado de su decisión.
Ante la presión de sus amigos, Oldman le responde
que debe irse ya que él no envejece y mantiene
eternamente su aspecto de 35 años. Sus colegas
creen que se trata de una broma pero, ante la insistencia,
Oldman confiesa que es inmortal y que ha vivido 14.000
años, desde que era un hombre de Cro-Magnon.
Parte en broma y parte en serio, sus amigos comienzan
a interrogarle sobre el trayecto de su vida a lo largo
de semejante lapso de tiempo. Pero cuanto más
ahondan en la vida de John, más inquietantes
resultan sus revelaciones hasta que llegan a descubrir
una verdad abrumadora.
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The Man From Earth es el dream project
de Jerome Bixby, un escritor de ciencia ficción
que tuvo una producción literaria muy esporádica.
Los aportes más conocidos de Bixby son como libretista
de It!
The Terror From Beyond Space (1958) y Fantastic
Voyage (1966), y escribiendo varios capítulos
de Star Trek TOS (el episodio Mirror,
Mirror) así como de la serie The
Twilight Zone. Pero The Man From Earth
es un trabajo que Bixby inició, como proyecto cinematográfico,
en los años sesenta y que recién pudo terminar
en su lecho de muerte en 1998.
Es imposible hablar de The Man From Earth
sin develar la trama y el final, así que ponemos
el cartel de Alerta:
Tibios Spoilers! (salvo cuando
nos despachemos con un dato profundamente revelador).
Si bien Bixby concibió la obra para cine, su
naturaleza es netamente teatral. Es una profunda y densa
historia de ciencia ficción que tiene lugar en
un cuarto cerrado y sin ningún tipo de efectos
especiales. Lo suyo pasa por lo cerebral, y bien puede
interpretarse tanto como una ficción exquisitamente
creada por el personaje de John Oldman o bien como una
estremecedora realidad que culmina por abrumar a los
asistentes de la reunión, lo que puede terminar
por aniquilar sus más profundas creencias.
Si uno se atiene a la estructura de la obra, la construcción
formal de la misma no es tan feliz. A uno le da la impresión
que el relato podría haber funcionado exactamente
igual si todo se tratara de un monólogo de Oldman,
ya que los amigos de él solo participan de manera
esporádica, haciendo de intérpretes de
las preguntas que el público podría hacerse
acerca de semejante personaje. En ningún momento
los personajes pasan a ser tridimensionales sino que
todo se circunscribe a un denso (pero interesante) debate
intelectual. ¿Es realmente John Oldman un
individuo que ha vivido 14.000 años?.
¿Todo lo que cuenta es verdad?.
Sin dudas la historia en sí es realmente inteligente.
Lo que hace Bixby es desarrollar la idea de un inmortal
a la Highlander, más antiguo,
menos heroico (decididamente anónimo), y atajando
todas las inquietudes posibles que el tema da lugar.
¿Es indestructible? No. ¿Por qué
es inmortal?. Simplemente porque su biología
es distinta y su cuerpo impide el desgaste. ¿Recuerda
todos los lugares en donde ha vivido?. No, porque existió
en un mundo que después ha sido reformado por
ciudades, cambios climáticos, y autopistas. ¿Cómo
ha sobrevivido?. Robando identidades, mudándose
cada diez años de ciudad, aprendiendo nuevos
idiomas. El film se toma la molestia de cubrir todos
los puntos posibles sobre el tema, desde la inmensa
cantidad de títulos que ha conseguido (la
última vez que cursé Biología fue
en 1840, dice Oldman), hasta la evolución
posible de su inteligencia (los hombres de Cro-Magnon
eran esencialmente idénticos a los hombres modernos,
y su inteligencia y aspecto físico ha evolucionado
tal como lo hicieron el resto de los hombres).
El relato en sí tiene algunos problemas de dirección
menores. Existen momentos en los cuales la historia le
pasa a millones de años luz por encima de la cabeza
de los espectadores - especialmente cuando se entra en
profundos debates científicos -, pero el director
Schenkman pisa el pedal del freno y vuelve a acortar distancias
para que el guión sea entendible. Las actuaciones
son regulares - es un film muy modesto, rodado con tan
solo u$s 200.000 -, aunque lo que menos se fija el espectador
es en las perfomances ya que está atento a los
parlamentos del libreto. Si hay defectos en un guión
tan inteligente como éste, pasan por la construcción
del clímax dramático, que suena algo artificial.
Mientras que Jerome Bixby esquiva, durante dos tercios
de su relato, el caer en el clisé del inmortal
heroico, mostrando a John Oldman viviendo anónimamente
entre la gente durante 14.000 años, no puede evitar
utilizar el recurso. Oldman conoció a Colon y a
Buda, por ejemplo, lo que contradice al anonimato de John
y al tono modesto del relato - aunque fuera inmortal,
no es omnisciente y no tiene manera de saber cuál
es el personaje más importante de su tiempo; eso
determinaría que ahora, por ejemplo, hubiera conocido
en persona a Osama Bin Laden, George W. Bush o el Dalai
Lama por mencionar personajes históricos actuales
-. El giro de tuerca final (ahora sí: atención
fuertes spoilers) es revelar que Oldman
conoció a Buda, aprendió sus enseñanzas
y terminó por difundirlas en Judea, por lo cual
John es el mismo Jesucristo. Lo que sigue es una explicación
formidable de cómo este hombre simplemente predicó,
no hizo milagros, sobrevivió a la crucifixión
en condiciones muy distintas a las narradas por la Biblia,
y la Iglesia se encargó de construir todo el mito:
desde su nacimiento hasta su ascensión a los cielos.
Es una mentira impecablemente construída por parte
del autor, digna de un debate religioso e intelectual
mucho más profundo que la conspiración imbécil
de El
Codigo Da Vinci. (fin
de spoilers).
The Man From Earth es una película
inteligente de ciencia ficción. Funciona como
una fantasía intelectual que resulta muy interesante.
Posee algunos problemas de narrativa en cuanto a la
dirección de Richard Schenkman, que a veces acelera
y otras veces va muy lento, y no logra que las interpretaciones
sean parejas. Quizás saca algunos conejos de
la galera, pero no deja de ser una película desafiante
en su amplitud de ideas que expone. Sin dudas es más
que recomendable, y es un film que requiere múltiples
visiones para captar toda su intrincada galería
de premisas. |