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Esta es la secuela del film de Ang Lee del 2003, basado en el personaje
de la Marvel que viera la luz en 1962 (en la crítica
de Hulk, brindamos
data sobre los orígenes del caracter). A su vez, se trata de
una secuela no esperada: el film de Lee había obtenido una
tibia taquilla que apenas había descontado su presupuesto,
y los planes de los productores se encontraban volcados para generar
una segunda entrega directa a video. Además, tanto la crítica
como el público no había quedado muy contentos con el
tratamiento freudiano que había aplicado Lee a la historia
de Hulk.
Pero a mi juicio, son valoraciones exageradas. Hulk
(2003) era un excelente film sobre el personaje, uno que reelaboraba
de modo inteligente la historia y le daba una profundidad poco usual
en el género. Lo que sí se podría reprochar
a la versión de Lee era que el personaje central era apático,
y que en todo caso el cuadro de situaciones heroicas a los que se
veía expuesto era bastante corto. Hulk era
un film muy dialogado (pero muy bien dialogado), pero bastante estático
- al menos durante la primera mitad de la película -. Aún
con toda la solidez de la película, para las neuronas
light de los productores de Hollywood terminó por ser
algo abominable: mientras que en público alababan los esfuerzos
creativos de Ang Lee por renovar al personaje, por lo bajo maldecían
al director por haber convertido un espectáculo pochoclero
en una obra mucho más cerebral. Cuando la Marvel
recuperó los derechos sobre el personaje - y prosiguiendo
con la nueva tendencia de generar por sí mismos proyectos
fílmicos sobre su panteón de super heroes -, decidieron
darle la palmadita en el hombro a Lee (cuyo socio, James Schamus,
ya tenía preparado el libreto de la secuela), y encararon
una nueva película mucho más fiel al comic. Incluso
consiguieron a Edward Norton, fan confieso de la historieta, que
metió mano en el libreto y lo Marvelizó de
una manera sorprendente. El resultado, El Increible Hulk,
es mucho más satisfactorio en terminos de mitología
y acción, y apunta a un público más amplio.
Pero, por contra, carece de la profundidad que el enfoque de Lee
le había brindado en la primera entrega.
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El Increíble Hulk no funciona como secuela
sino como reboot de la saga. Lo único común
con la entrega previa es que Banner está en Sudamérica,
pero hasta los orígenes del personaje han sido alterados.
Aquí entra a jugar todo el nerdismo que Norton posee
como fan de la historieta, y que lo ha aplicado de manera inteligente
en el libreto de la película. Por ejemplo, Banner se encontraba
experimentando con genética para producir super soldados
- un proyecto que data de la Segunda Guerra Mundial, y que en el
mundo Marvel es el origen del Capitán
America -, y la exposición a rayos gamma produjo
los cambios que todos conocemos. Ni siquiera es el origen clásico
que se detalla en el comic, aunque sí es uno valido. Desapareció
cualquier vínculo con la historia previa como, por ejemplo,
la subtrama de su padre - Nick Nolte -. Y, por el contrario, el
film abraza los mismos lineamientos que la serie de TV protagonizada
por Bill Bixby (1977 - 1981), convirtiendo a Banner en un émulo
de El Fugitivo mezclado con Jeckyll y Hyde.
Bixby aparece en un cameo en la pantalla de una TV, Lou Ferrigno
regresa como guardia de seguridad (e incluso le pone la voz a la
criatura, algo mucho más fiel al comic), e incluso se escuchan
fragmentos del tema de la tira televisiva. A todo esto, y ya que
la Marvel produce con su propio capital esta nueva
generación de filmes (comenzando con Iron
Man), aparecen varios caracteres de otras historietas: el novio
de Betty Ross es Doc Samson, quien a futuro será
un héroe menor de la Marvel; el científico
que ayuda a Banner es Samuel Sterns, quien se transformará
en algún momento en el Lider (un villano de la tira);
y aparece Robert Downey Jr cmo Tony Stark, proponiéndole
al general Ross una alianza a lo que eventualmente serán
Los Vengadores (The Avengers), un team
de super heroes que la Marvel tiene en carpeta
para una próxima adaptación cinematográfica.
Pero si bien El Increible Hulk es mucho más
satisfactoria para el fan y para el público en general, no
deja de ser una adaptación algo hueca del personaje. Es un
vehículo de acción puramente pochoclero, que mezcla
un poco de exposición para pasar a largas secuencias de acción
(las cuales están bien filmadas). Pero no hay demasiado desarrollo
dramático, y por lo tanto la suerte de los personajes en
pantalla nos tiene sin mucho cuidado. El problema es que, al no
darle tridimensionalidad a los personajes, resultan en héroes
y villanos de cartón pintado. Bruce Banner, ahora interpretado
por Norton, es algo más empático con el público
y al menos ha dejado de ser un castrado emocionalmente, pero no
deja de ser un llorón que se queja de todo. Betty Ross sigue
siendo un personaje bastante nulo, y el General Ross es un charlatán.
Al menos Jennifer Connelly y Sam Elliott le daban mucha más
vida a estos papeles, pero así como los perfila el guión,
resultan vacíos emocionalmente en la piel de Liv Tyler y
William Hurt. Lo mismo pasa con Tim Roth - que ha podido componer
en otras ocasiones villanos memorables -, que para peor carece del
Physique Du Rol para resultar amenazante y al cual el guión
lo mantiene como un villano de stock. Al libreto le faltaba tiempo
de exposición para que los caracteres tengan cierto carisma
con el público.
Obviamente donde descolla El Increible Hulk es
con las secuencias de acción. No son memorables pero sí
muy buenas, y el director Louis Leterrier (El Transportador)
demuestra que tiene buen gusto para dirigirlas. La criatura se ve
algo mejor en pantalla, aunque no deja de ser un mamotreto digital.
Lo que agrega esta versión es que razona un poco, habla un
poco, y tiene un par de oportunidades para mostrarse como héroe
antes de ser un monstruo furioso y rampante. En las escenas en que
cuida de la suerte de Betty Ross, se muestran las carencias del
guión - deberían ser momentos emocionantes a lo King
Kong, pero estos personajes aún siguen siendo distantes
para el público -.
El Increible Hulk es una buena adaptación
de héroes de comic, pero dista de ser una gran adaptación.
Tiene detalles muy buenos, es movida y no comete grandes errores,
con la excepción del vacío dramático. Si uno
la compara con la reciente Iron
Man, la historia de Tony Stark era muchísimo más
sólida. Así como está, es un film que acompaña
la nueva movida de la Marvel, pero no es uno que
la lidere. |
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