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Esta es la primera secuela del hit de la Daiei Gamera,
el Invencible (1965). La Daiei había salido
al ruedo del sonoro éxito que había encontrado la Toho
con el kaiju eiga y sus filmes de Godzilla,
y había producido su propio monstruo. Y donde otros estudios
fracasaron estrepitosamente - la Shochiku Kinema Kenkyu-jo
con Space Monster Girara (1967);
y la Nikkatsu Corporation con Gappa the Triphibian
Monster (1967) -, la Daiei terminaría
triunfando, ocupando un más que meritorio segundo puesto. Pronto
el estudio empezaría a disparar secuelas como chorizos, rodando
una por año y descendiendo en calidad de manera abismal. Pero
para principios de los 70, ni Gamera podría salvar a la Daiei
de la quiebra.
Los kaiju eiga que triunfan lo hacen porque consiguen
dotarles de personalidad a los monstruos en pantalla. Ello quedó
evidente en el primer film de Gamera, donde la tortuga gigante salvaba
a un niño en medio de la vorágine de destrucción
que generaba. El otro punto a favor de la Daiei
(al menos en la primera época de Gamera) es que no intentaba
clonar la fórmula de Godzilla tal cual.
Por ejemplo, aquí en Gamera vs Barugon,
la aventura es mucho más adulta, variada y violenta que otros
filmes del gigante verde de aquellos años. Eso no significa
que sea una obra maestra - hay bastantes tonterías y baches
en el medio -, pero al menos en esos días los guionistas
estaban inspirados.
Aquí hay como tres películas juntas, y la más
breve de todas ellas es la que involucra a la tortuga gigante. Gamera
se libera del cohete que la había lanzado al espacio en la
película anterior, regresa a la Tierra, recupera su energía
de una central hidroelectrica y hace mutis por el foro por casi
una hora de proyección. Lo suyo es más una participación
especial que el verdadero protagonismo del film. Una vez que el
libretista se deshace de la tortuga bajo la alfombra, nos sumerge
en una película de aventuras. Aquí hay tres aventureros
que van por un tesoro oculto; hay una isla del Pacífico Sur
llena de nativos temerosos de sus dioses locales, y una leyenda
que no debe ser profanada - una mezcla entre King
Kong y Mothra,
sacudida no revuelta, y servida bien fría -. Por supuesto
ya empiezan a proliferar los baches; desde cómo los expedicionarios
(que van de incognito en un buque pesquero) sacan un helicóptero
de la manga para llegar a tierra, hasta los nativos que, en vez
de ser del tipo polinesio - piel morena, rasgos marcados - se ven
sospechosamente como un grupo de extras japoneses vestidos como
el indio de Village People. En fin.
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Mientras que a veces el guión pierde coherencia, el film
se deja ver muy bien en esta parte. Hay un clima bastante bueno
de aventura, con una selva llena de peligros. Está el traidor
de turno, que arruina el día a nuestro héroe y escapa
con la joya; y hay una muerte en vivo y directo, algo inusual para
lo aséptico que suele ser el kaiju eiga. Ya ahí
tenemos algunas pistas de que la película no va a ser tan
tonta como parece.
Lo que sigue son bastantes obviedades - toda la saga de errores
que provocan que la joya / huevo madure y nazca Barugon -, con lo
cual abandonamos el film de aventuras para pasar a la película
de Barugon. La Daiei ha emparejado las cosas, y
aquí pone dos mosntruos cuadrúpedos. Ciertamente el
diseño de Barugon no es de los mejores - es un camaleón
con cuernito - pero al menos el traje tiene algunos aditamentos
bastante buenos, como el parpadeo de los ojos y la cresta del animal
- que se pone incandescente y lanza un arcoiris mortal -, sin mencionar
la lengua prensil que despide un gas congelante (!). La llegada
del monstruo a Osaka es muy buena, sintiendo sus rugidos y sus vapores
antes de ver a la criatura. También a esta altura me he dado
cuenta de que Osaka ocupa el segundo lugar en el ranking de ciudades
japonesas destruidas por monstruos bizarros; posiblemente porque
su geografía - todas casas y edificios bajos - sea espectacular
como fondo para una criatura gigante rampante (y mucho más
efectiva que otras urbes del archipielago nipón). El mismo
palacio feudal lo he visto destruido en infinidad de kaiju, como
Godzilla Raids Again o King
Kong vs Godzilla. Imagino el presupuesto sideral para la reconstrucción
del intendente de Osaka ...
Con lo cual volvemos a Gamera, que hace un breve acto de presencia
hasta que queda knock out a manos de Barugon (y congelado
hasta el clímax del final). Si bien es una lucha rápida,
la tortuga le hunde las garras en la yugular al camaleon mutante
y toneladas de sangre color mora burbujea frente a cámaras.
No, en ningún otro film de Godzilla (salvo Godzilla
vs Gigan) se vió tanta violencia explícita.
Ahora, con Gamera fuera de combate, el film se centra en Japon
vs Barugon (mientras tanto el traidor se muele a trompadas con el
veterano Hirata y le roba unos fondos, en una pelea bien coreografiada;
pero no se preocupen, que ya recibirá su merecido). Sorprendentemente
para un kaiju - a excepción de Giant
Monsters All Out Attack -, el ejército demuestra que
posee al menos una neurona y van planteando una serie de estrategias
para derrotar al animal, antes que mandar en masa a tanques y aviones
para ser incinerados: desde atacar con cohetes, inmovilizarlo con
gas paralizante hasta reflejar con un espejo gigante el arcoiris
mortal que despide de su cresta dorsal, y devolviéndole un
poco de su propio chocolate. No significa que sean tácticas
exitosas, pero al menos - en ausencia de algún bicho gigante
que les salve el día - son ingeniosas. Cuando las ideas se
acaban, el guion saca del freezer a Gamera, y da por terminado
el asunto, en un combate bastante sangriento. Y en el medio, el
traidor sufre una terrible muerte.
El libreto tiene algunos huecos enormes de lógica, pero
quizás tenga que ver con el hecho de que apreciamos la versión
americana - que generalmente está masacrada en el cuarto
de edición, y rebana escenas a más no poder -. Pero
aún así, Gamera vs Barugon hace unas
cuantas cosas diferentes, es violenta y sangrienta, y va sorprendiendo
al espectador. Y, aún más sorprendente aún,
la Daiei no ha incluido ningún niño
en la historia. Por eso, antes del declive de la serie, Gamera
vs Barugon es uno de los filmes más recomendables
de la serie de la tortuga mutante gigante. Mucho mejor que cualquier
filme de Godzilla de aquellos años, sin
llegar a ser perfecta.
Los filmes de la saga de Gamera, la tortuga
mutante gigante, son: Gamera,
el Invencible (1965), War
of the Monsters / Gamera vs Barugon (1966), Return of the Giant
Monsters / Gamera vs Gyaos (1967), Destroy
All Planets / Gamera vs Viras(1968), Attack of the Monsters
/ Gamera vs Guiron (1969), Gamera vs Monster X / Gamera vs Jiger
(1970) y Gamera vs Zigra (1971). En los ochenta el monstruo tuvo
un breve revival en Gamera Super Monster (1980). Recien en los 90
regresaría con toda la gloria en Gamera, The Guardian of
the Universe (1995), Gamera
2: Assault of the Legion (1996), Gamera
3: The Revenge of Iris (1999) y Gamera the Brave (2006) |
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