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Battlestar Galactica (2004 - ???) es la serie de
TV producida por los estudios Universal y The
Sci Fi Channel, y es una reimaginación de la tira
del mismo nombre, producida entre 1978 y 1980 por Glenn A. Larson.
La serie
original fue un flagrante intento de aprovechar el tirón
comercial producido por la fiebre de Star
Wars; y si bien su calidad fue muy dispar, logró cultivar
una gran cantidad de adeptos, lo que no impidió su cancelación
al año siguiente de su emisión debido a los altísimos
costos de producción para su época. Al año siguiente
salió una tibia secuela (Galactica 1980) que
fue repudiada universalmente.
Como suele pasar en el mundo de los negocios, he aquí una
idea exitosa que ha encontrado su público pero no ha encontrado
los medios comerciales viables para hacerla rentable. Después
de la cancelación de la serie original, quien más
pujó por reflotarla fue Richard Hatch (el Apollo original),
que incluso llegó a producir un piloto de manera independiente
y con dinero de su bolsillo. Sin embargo los estudios prefirieron
darle el proyecto de revival a Ronald D. Moore (tras lo
cual, Hatch quedó en la ruina y sobrevive gracias a organizar
convenciones de Galactica,
tal como en su época pasó con los integrantes originales
de Star
Trek), principalmente porque el enfoque de Moore era más
realista y dramático. Con una exitosa miniserie televisada
en el 2003, Galactica obtuvo luz verde como serie
en el 2004 y se ha mantenido en el aire desde entonces.
Numerosos cambios han sobrevenido con esta reimaginación
de Battlestar Galactica, y que no pasan sólo
por lo estético, lo técnico o el cambio de sexo del
personaje Starbuck. Es definitivamente una serie que muestra el
cambio de la mentalidad americana en el mundo post 11/9. Aquí
no hay episodios de aventura como en la tira de 1978, sino un sentido
extremo de la urgencia y la sensación de la amenaza generalizada.
Los personajes se ven obligados a tomar decisiones sumarias, y son
una banda en fuga al borde de la extinción. No existe, en
ningún momento, esperanzas de victoria total sino que se
trata de un relato de superviviencia llevado al límite; la
vida sigue mientras sea posible. Esa sensación de opresión
ha servido para ilustrar las posiciones extremas que puede adoptar
la mente humana en situaciones desesperadas. Definitivamente es
una serie mucho más madura y muy diferente de la aventura
espacial con onda disco que había generado Glenn A. Larson
a finales de los 70.
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Battlestar Galactica. Razor es un film comercializado
en video que comprime dos episodios de la cuarta temporada de la
saga. Es, a su vez, una creativa remake del episodio La
Leyenda Viviente de la saga original, donde la Galactica
se encuentra a una nave gemela al mando de un desquiciado almirante
(Lloyd Bridges en aquella ocasión), quien trazaba disparatados
planes para un ataque frontal contra las fuerzas Cylon, a pesar
de su abrumadora inferioridad numérica. Aquel episodio terminaba
con la victoria pírrica del almirante, ganando la batalla
a costa de la destrucción del Pegasus y de su propia vida.
Pero a pesar del enorme empeño puesto en toda la serie,
Battlestar Galactica. Razor es una película
frustrante por muchas razones. Hace una enorme cantidad de cosas
muy bien, pero tiene unos problemas de continuidad gigantes que
dejan al espectador completamente en ascuas. Uno llega a preguntarse
seriamente cuál era el propósito de sacar el film,
tal como está, en video. Obviamente el fan no tiene problemas
con la continuidad de la historia; pero para el seguidor eventual
(como yo) o, incluso para el novel en el universo Galactica,
el film deja una enorme cantidad de historias a medio camino. Además,
dramáticamente, no termina de decidirse por cuál de
las tramas debe privilegiar - el ascenso y demencia de Cain, o el
descubrimiento de la base de los hibridos Cylones -. Los productores,
en obvia voracidad comercial, han pegado dos capitulos sin ningún
añadido - léase prólogo, reedición,
etc - y lo han vendido como un unitario, cuando obviamente no es
así. Si el film estaba decidido a contar toda la historia
de la almirante Cain (en flashbacks de la oficial Shaw),
deberían haber agregado secuencias que sirvieran para darle
una conclusión a la misma. Es inconmensurable la furia que
he sentido cuando dicha trama resultaba apasionante... y el guión
la cercena de un golpe para pasar a la historia (relativamente menor)
del descubrimiento de la colonia Cylon renegada.
Sin dudas hay cosas muy buenas. El personaje de Cain es ahora una
mujer, y la interpretación de Michelle Forbes es excelente.
No es una caricatura de la demencia sino, en todo caso, es un retrato
del mesianismo militar que surge en tiempos desesperantes (las medidas
autoritarias que toma, como la masacre a bordo del Scylla; la ejecución
sumaria de su segundo al mando; las misiones suicidas), que parece
una velada crítica a todo lo sucedido en la administración
Bush "en pro de la defensa nacional". Incluso la captura
y tortura del clon Cylon de Tricia Helfer tiene ecos a los sucesos
recientes con los prisioneros iraquíes en las carceles norteamericanas;
y el detalle novedoso de su relación lesbiana con Cain, sumado
a su posición de privilegio para realizar el sabotaje de
las defensas de la Pegasus resultan en excelentes ideas agregadas
a lo que era la historia original. Pero... en vez de continuar con
semejante historia apasionante (y mostrar la suerte final de la
almirante Cain), el film prefiere pasar a explorar el presente de
la oficial Shaw y su crisis de conciencia. Es un engaño flagrante
a la buena voluntad del espectador.
El problema es que no debería venderse Battlestar
Galactica. Razor como un film independiente cuando no lo
es. Produce la misma frustración que otras experiencias similares
como The X-Files: Fight The Future, donde resulta
imposible entender el film si no se ha seguido la serie atentamente.
Y como con la película de Chris Carter, el final es un chasco,
ya que la historia no queda terminada sino que hay que ver la temporada
siguiente de la serie. En todo caso es un despreciable intento de
hacer dinero a costilla de las expectativas del público por
parte de los productores, algo que no tiene nada que ver con la
excelente calidad argumental de la serie. |
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