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TRAMA
: Una nave alienigena ha llegado a la Tierra y sus tripulantes
se dedican a recoger muestras de vegetación. Pero la llegada
de un equipo de hombres del gobierno alerta a los seres, que parten
inmediatamente al espacio. Uno de los alienígenas ha quedado
extraviado en el bosque y es descubierto por casualidad por un niño.
Elliott lleva a la criatura a su casa sin que nadie se entere, y
lo esconde en su cuarto. En poco tiempo, el ser y Elliott han desarrollado
una relación muy cálida, y poco a poco el resto de
la familia se va enterando de la existencia del extraterrestre.
Pero el equipo de investigación del gobierno ha dado con
el paradero de la familia de Elliott, y es cuestión de tiempo
hasta que lleguen a capturar a la criatura.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Steven Spielberg se encontraba filmando Los
Cazadores del Arca Perdida cuando la Columbia
se puso a presionarlo para que hiciera una secuela de Encuentros
Cercanos del Tercer Tipo. Spielberg consideró que
la historia estaba cerrada y, para sacudirse al estudio de encima,
comenzó a desarrollar un proyecto con alienígenas pero
en tono de horror titulado Night Skies. La historia
contaba el asedio de una familia aislada en el campo por parte de
una puñado de malvados extraterrestres (algo parecido a Signs).
Mientras la Columbia se iba engolosinando con la
idea (gastando fortunas en borradores del guión, escrito por
John Sayles, y en modelos de las criaturas desarrollados por Rick
Baker), en el set de Los Cazadores del Arca Perdida
se encontraba Melissa Mathison (guionista, novia y posterior esposa
de Harrison Ford), con quien Spielberg comenzó a discutir las
ideas del nuevo libreto. En un momento Mathison le planteó
lo triste de la historia, en especial cuando uno de los personajes
- un chico autista - tomaba contacto con uno de los alienígenas.
Cuestionando la naturaleza villana de los extraterrestres, Mathison
logró encender la lamparita de idea a Spielberg, y el director
decidió tomar un rumbo diametralmente opuesto respecto de la
historia. De más está decir, Spielberg se peleó
mal con la Columbia, Rick Baker lo mandó a
freir churros después de oblar u$s 700.000 en muñecos
que no se iban a utilizar nunca, y el estudio le cerró la puerta.
Así nació E.T. el Extraterrestre, un
proyecto que sería respaldado por la Universal
a pesar de no estar muy de acuerdo con el enfoque a lo Disney
de la trama.
E.T. ha terminado por ser considerado un clásico,
y sin dudas es una de las películas más amadas por
parte del público norteamericano. Pero a decir verdad, es
una historia terriblemente manipuladora. Eso no quita de que sea
un film bello, pero su estilo radica menos en la substancia y más
en el efecto. Estrictamente hablando, no hay una historia concreta
para narrar sino que se trata de una serie de experiencias emocionales
(por no decir un melodrama que roza lo empalagoso). Hay un alienígena,
naves espaciales y la presencia conspirativa del gobierno; pero
hasta allí llegan los elementos de ciencia ficción.
La criatura bien podría haber tenido un origen mágico,
y la historia hubiera funcionado igual. Lo que hace Spielberg, al
caracterizarla como un extraterrestre abandonado en la Tierra, es
proveer a un puñado de villanos de turno - los hombres
de negro - como para crear un clima dramático. Pero
en realidad es un cuento de fantasía, más propio del
estilo de las fábulas infantiles de antaño y aggiornado
a la época actual.
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Ciertamente la historia del patito feo, abandonado por su familia
y adoptado por otros, no es nueva y una adaptación literal
hubiera culminado en un film hueco. En todo caso lo que hace Spielberg
es proveer algunas lecturas alternativas de la historia, lo que le
da un mayor peso dramático. Por un lado, es la fantasía
de un niño después del trauma del divorcio de sus padres.
De este modo, E.T. no es más que un amigo
imaginario que se ha materializado. Notablemente todo el film adopta
la visión desde los ojos de un chico: vemos a la madre, pero
ningún adulto es distinguible - parece rodado como los cortos
de Tom y Jerry, en donde a ningún humano se
le veía por encima de sus hombros -. Por otra parte, el divorcio
tiene un responsable y es el padre, y aquí todos los varones
juegan en el bando de villanos (los hombres del gobierno). Recién
cuando E.T. parte, es cuando empezamos a distinguir
las facciones de los hombres. En todo caso, la visita del alienigena
ha servido para sanar y unificar a esta familia dañada, y los
hombres comienzan a ser visibles (o nuevamente aceptados)
por parte de los chicos..
El otro aspecto que provee una re-lectura de E.T.
es como alegoría cristiana. Mientras que en otros filmes
resulta más evidente (como El
Dia que Paralizaron la Tierra), aquí el recurso está
utilizado como golpe de efecto para provocar un pico dramático
sobre el final. La resurrección del alienígena, su
corazón ardiente en el pecho (como una estampa de Cristo)
y su capacidad de generar milagros. Pero aquí no hay segundas
intenciones, más que de maravillar al público.
Sin embargo E.T. el Extraterrestre no deja de
ser un film con problemas. Ciertamente los tres primeros cuartos
del film son excelentes, desde el suspenso de la investigación
del gobierno rondando a la familia de Elliott hasta los pasos de
comedia. La criatura posee un real carisma y eso hace a la historia
deliciosa. Pero todo el clímax suena a golpe bajo - Spielberg
quiere que nos enamoremos del alien para después matarlo
y, de manera absolutamente arbitraria, revivirlo -. Desde el momento
en que Elliott y el ET caen enfermos (partiendo de una truculencia
del guión, que es que ambos sienten y sufren lo mismo), la
película ingresa en el terreno del efectismo emocional de
bajo calibre, del mismo modo que Disney solía poner golpes
bajos en sus filmes infantiles. ET podrá ser un alienígena
pero no mago; y desde sus superpoderes hasta su capacidad de resucitación
son truculencias del libreto que, en manos de otro director, hubieran
resultado vomitivas. Spielberg las maneja bastante bien y las hace
relativamente digeribles.
El otro gran problema es la criatura misma, que no deja de ser
un mamotreto. El tema no pasa por su diseño sino por su expresividad,
que es realmente muy despareja. Existen momentos en que actúa
realmente bien y de manera ágil, y en otras escenas es un
adoquín estático con patas que se mueve a dos por
hora. Para peor la versión del 20 aniversario intercala de
manera terrible algunos CGI, con lo que la disparidad de la perfomance
física y actoral de la criatura es horrendamente notable.
Uno no tiene problemas con las versiones especiales, pero también
los directores deben que saber qué criterio conviene aplicar
para introducir modificaciones útiles. George Lucas fue impecable
en el relanzamiento de su trilogía de Star
Wars, simplemente porque aggiornó elementos
estáticos como naves y planetas, e incluyó algunos
nuevos escenarios (pero nunca alteró digitalmente a uno de
los protagonistas principales, y menos para realzar su perfomance).
Pero en esta edición especial, intercalar al ET CGI con el
ET marioneta (tipo Muppet, que es la que actúa mejor)
y el ET robot queda horrible y termina por distraer. Que haya un
par de escenas nuevas (como el baño de ET y Elliott), o se
hayan borrado digitalmente las armas, no compensa el sacrilegio
de arruinar la fluidez que tenía el film original. Que el
animatronic de Carlo Rambaldi fuera mínimamente
expresivo para mí no era problema; en todo caso siempre veíamos
a la misma criatura. Pero aquí el efecto es chocante.
ET el Extraterrestre es una bonita fábula
que aún emociona. Spielberg cae en lo peor del melodrama
en los últimos minutos y los cambios de la versión
especial empeoran las cosas. Pero aún así, con sus
defectos, mantiene la magia que consigue en los primeros minutos
de duración, y sigue cautivando. |
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