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Enemigo Mío está basada en la novela
de Barry Longyvear de 1979, y que ganara los premios Nebula
y Hugo del mismo año. Inmediatamente comenzaron
los proyectos para llevarla a la pantalla grande, lo que quedaría
en manos de Richard Loncraine; pero el director tendría una
producción problemática, disparada de costos incluído,
por lo que el rodaje quedó en el freezer durante un
año y sólo se retomaría de la mano de Wolfgang
Petersen - el cineasta tras Das Boot y La
Historia Sin Fin -. De hecho, este es el primer film americano
del director alemán (después se despacharía con
otros titulos en Hollywood como Avion Presidencial,
En la Linea de Fuego y La Tormenta Perfecta).
Pero a juzgar por los resultados, resulta increíble que
alguien contratara a Petersen después del desastre resultante
que es Enemigo Mio. Si bien Petersen tomó
el rodaje parado y comenzó completamente de cero - con lo
cual no hay nada de la película anterior en el corte final
-, eso significaría que el director alemán es el único
responsable del film resultante. Y es terrible. No hay
a quien delegar las culpas, excepto al director y al guionista.
Ciertamente aquí entraría a jugar una cuestión
filosofica, que tiene que ver con que la valoración de una
obra depende del conocimiento adquirido. Para el neófito,
Enemy Mine es un film pasable pero fallido; pero
para quien conoce un poco de cine, es una flagrante copia de películas
anteriores y, para peor, muy mal mezclada. La historia roba directamente
la trama de Infierno en el Pacifico (1968) y la
combina con Robinson
Crusoe en Marte (1964). En Infierno en el Pacífico,
Toshiro Mifune y Lee Marvin eran dos soldados antagonistas que quedaban
náufragos en una isla en plena segunda guerra mundial, y
pasaban de una guerra privada a una amistad intercultural. En Robinson
Crusoe en Marte tenemos al astronauta varado en un planeta
inhóspito, sobreviviendo como puede, adoptando a un alien,
e incluso combatiendo a una raza de explotadores mineros (tal como
el film que reseñamos). Sinceramente los premios Nebula
y Hugo se los dan a cualquiera...
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La combinación de ambas historias no termina de cuajar muy
bien por culpa de la torpeza del guionista. Y Wolfgang Petersen
también aporta su granito de arena a la burrada general.
Los graves problemas de Enemigo Mio pasan porque
no es original, quiere contar demasiado en poco tiempo, y lo que
cuenta está muy mal dirigido. Quizás si el film durara
más tiempo, si fuera una miniserie, o si el libreto hubiera
podado detalles de la trama, el resultado sería mejor. Para
peor el guionista Khmara agrega su cuota de desastre a la mediocridad
general, incluyendo una secuencia donde Davidge es herido, rescatado
milagrosamente en el último segundo (cuando había
pasado años sin avistar una nave), salvado sobre la hora
cuando está a punto de ser lanzado como si fuera un cadaver
al espacio (¿en el futuro nadie le toma el pulso a ls
cuerpos que recogen?), curado de sus heridas al toque, y termina
por fugarse de la estación para rescatar al hijo de su enemigo
/ amigo que sigue en el mismo planeta donde estaban varados. Todo
esto, en menos de 5 minutos de film.
Pero aún con todos sus problemas narrativos (que son enormes),
uno siente que aquí había un potencial buen filme.
Al querer abarcar tanto, no da tiempo para crear un clima dramático
que resultaba imprescindible. Es imposible crear algo de suspenso
yendo a 10.000 km por hora. El personaje de Davidge es irritante
y está muy mal escrito mientras que el alien que interpreta
Louis Gossett Jr. es levemente mejor. Pero el encuentro entre ambos
es muy torpe, sin sutileza, y el resto de la historia sigue igual
(a los saltos). Para colmo la trama involucra que los Dracs son
hermafroditas (??), por lo cual el alien queda auto embarazado y
muere en el parto (???) (¿no era más coherente
poner a una extraterrestre en vez de crear semejantes atrocidades?).
Y aún así, pareciera que la película hubiera
encontrado sus pies desde el momento en que Davidge debe criar al
pequeño extraterrestre... por lo menos hasta que reflotan
el tema de los piratas espaciales, metido con calzador en el libreto
para brindar algún tipo de climax.
Enemigo Mio podría haber sido un gran film
si hubieran podado las escenas estúpidas - o sea, la mitad
de la película -, y se hubiera dedicado a profundizar el
contacto entre dos razas tan disímiles. Un momento del film
- que ilustra lo que pudiera haber sido - está en la discusión
entre Davidge y Jeriba acerca del gran filósofo de los Dracs,
que ha escrito sobre el amor y la tolerancia al prójimo (al
igual que Jesús). En esas secuencias uno olfatea que había
buen material aquí, pero el olor de pescado podrido de los
añadidos del guión (impuestos por Hollywood) termina
por sepultar a una buena historia y lo convierten en un film muy
mediocre. |
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