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Doomsday (2008) viene de la mano de Neil
Marshall, el director que ganara reconocimiento internacional
con el film de terror The Descent. Pero
aquí Marshall - director y guionista - pareciera
haber perdido su mojo en el camino. Como suele
pasar a otros cineastas, es posible que un artesano funcione
muy bien en producciones independientes y de bajo presupuesto,
pero cuando saltan a ligas mayores terminan por perder
el control creativo de las mismas.
El problema es que, argumentalmente, Doomsday
es un pastiche compuesto de temas "inspirados"
por media docenas de filmes anteriores que hicieron
más o menos lo mismo pero mucho mejor. Al mezclar
tantas cosas, Marshall compone una trama recargada de
situaciones que, por falta de tiempo, no termina por
desarrollar alguna de manera satisfactoria. Los robos
creativos pasan por V
de Venganza, Mad Max 2, Fuga
de Nueva York, Exterminio (28 Days
Later)... y siguen las firmas. No se puede
negar que el libreto intenta construir una historia
elaborada, pero hubiera sido necesario una poda masiva
de escenas para darle algo de aire a la trama. El resultado
es que la película dispara situaciones sin cesar,
deja a muchas de ellas a medio de camino, carece de
tiempo para generar algo de clima y, para peor, decide
resolver finalmente las cosas de manera abrupta e ilógica.
Marshall pensó que así dejaba la puerta
abierta para una secuela, pero la tibia respuesta del
público posiblemente termine por enterrar sus
intenciones.
El tema es que el guión establece demasiados
escenarios. Londres, la guarida de los anárquicos
seguidores de Sol, el mundo medieval que ha establecido
Kane. Mientras que el inicio de la historia (los orígenes
de la plaga) y la reaparición en el medio de
la capital británica están muy bien, el
film se hunde cuando Rhona Mitra atraviesa el muro de
contención para entrar en el mundo post apocalíptico
del norte de Inglaterra. Lo que sigue es una catarata
de cliches, con tribus de punks montados en autos derruidos,
canibalismo, rebeldes que ayudan a nuestros héroes,
señores feudales que reniegan de la civilización
que les dió la espalda, combates en circos a
la romana, etc, etc. El film es bastante sangriento
y no escatima en destrozar personajes (aún los
más rescatables) a diestra y siniestra. Mientras
tanto, alterna escenas entre los distintos escenarios,
lo cual corta el poco ambiente que genera la película.
Uno no sabe cuál es la historia que debe prevalecer
- la anarquía de los canibales, la conspiración
política en Londres o el desencanto del científico
que construyó un mundo medieval en Escocia -.
Y en el medio, carece de espacio para construir un villano
medianamente interesante - Sol es un reciclado de villanos
de Mad Max; y al menos McDowell le
da algo de respetabilidad a Kane -. Pero ni siquiera
la heroína es demasiado carismática. Simplemente
los personajes quedan sepultados en una avalancha de
escenas sin demasiada inspiración.
Y si la película va a las corridas para intentar
narrar todo lo que el abultado guión tiene agendado
- sin dejar tiempo para conocer a los personajes, darles
algo de espacio para reflexionar y agregarles un poco
de tridimensionalidad -, la dirección de Marshall
va mucho peor. Carece del Mal de Parkinson que
suele afectar los filmes de Michael Bay, pero sigue la
misma escuela de los cortes rápidos en el cuarto
de edición. Al parecer Marshall entiende que un
film de acción debe ser veloz, pero así
como está es supersónico. Cuando las
cosas entran en calor, no hay ningún plano que
dure más de 2 segundos, y al espectador le da la
impresión de que estuviera viendo un frenético
zapping virtual por las 8 o 10 cámaras
con que fue rodada la secuencia. Si la escena tenía
algo potable como para generar adrenalina, Marshall la
arruina con su edición esquizofrénica.
El casting tampoco ayuda. Los veteranos Malcolm McDowell
y Bob Hoskins aportan su aplomo habitual, pero la elección
de Rhona Mitra como líder del elenco es terrible.
Tal como es la moda actual de las heroínas femeninas,
Mitra se presenta en pantalla con un cuerpo notoriamente
trabajado, pero carece de talento y carisma (Milla
Jovovich, que estás en los cielos...). No
es simpática, no llena la pantalla y se la pasa
de mal humor (es como la Helen Hunt de las heroínas
de acción). Ni siquiera es buena en las peleas
y mucho menos, para las frases (one-liners).
Es visualmente bella pero actoralmente insípida.
Doomsday no es original pero al menos
podría haber quedado como una rutina de serie
B bien hecha. Así como está es desabrida;
comienza bien, pero va barranca abajo el resto del camino.
Un claro ejemplo de pura mediocridad. |