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TRAMA : Un grupo de cuatro amigos decide pasar
el fin de semana haciendo un viaje aguas abajo en el
caudal del salvaje rio Cahulawassee. Divididos en dos
canoas, la travesía se vuelve cada vez más
complicada a medida que avanzan en el trayecto. La canoa
de Ed y Bobby termina por adelantarse al resto del grupo,
y deciden hacer un alto en un recodo del río.
Pero siendo interceptados por un par de montañeses
armados, estos terminan por atar a Ed y violar a Bobby.
En el medio del ultraje Lewis y Drew llegan a tiempo
para rescatarlos, pero uno de los criminales resulta
asesinado. Sacudidos por el impacto de los hechos, el
grupo decide ocultar el cuerpo del montañes,
y cubrir los hechos con un manto de olvido. Pero el
restante criminal - que ha logrado escapar - los está
aguardando a la vera del río, y terminará
por tenderles una trampa. Ahora los miembros supervivientes
del grupo deberán librar una batalla campal por
su supervivencia.
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Hay terminos que, a mi juicio, están mal empleados.
Algunos llaman a un determinado género horror
urbano y a otros violencia en los bosques.
Según mi parecer, la mejor expresión sería
la de citadinos aterrorizados. Es un termino
que engloba a ambos y define mejor al género. Mientras
que los protagonistas son siempre personas que viven en
la gran ciudad, encuentran el horror en la inmensidad
de la jungla de cemento (El Hijo de Sam,
Zodiac, Seven - Pecados Capitales,
y una inmensa mayoría de films de asesinos seriales),
o bien cuando salen de ella y se internan en la America
profunda. Como es el caso de Deliverance
(curiosamente existen pocos casos contrarios - el del
pueblerino que se interna en el infierno de la gran ciudad
-; un ejemplo aislado de ello es Midnight Cowboy).
Deliverance, junto con Los
Perros de Paja de Sam Peckinpah, funda el género
de citadinos aterrorizados. El escenario es
siempre el mismo - individuos fuera de su contexto urbano,
rechazados y violentados por el entorno, que terminan
por tomar la justicia en sus manos -, pero son historias
que dan para lecturas muy diferentes. La misma trama
puede utilizarse como un ensayo sobre la violencia,
un escenario de terror (The
Hills Have Eyes) o, como con el film de John Boorman
que nos ocupa, un análisis sobre la mente humana
en estado de alta tensión. Deliverance
no es un vehículo de acción o terror sino
un thriller sicológico.
Acá lo que interesan son lo choques culturales
y la evolución de las personas. El grupo de amigos
de la ciudad, que va a pasar el fin de semana remando
en el río, nunca pasa de ser una troupe
de caracteres bidimensionales. Funcionan mayormente
como caricaturas del hombre urbano típico: profesionales
exitosos, soberbios y prepotentes, que miran al resto
de los individuos diferentes desde la altura que les
brinda su propia cultura. Y mientras tanto están
los montañeses - la America profunda, ignorante
y conservadora - que son extremadamente reacios a los
extraños en su tierra. Desde el primer fotograma
ya podemos ver un clima decididamente hostil (aunque
de manera subliminal) entre este grupo de citadinos
altivos y los campesinos ignorantes y desconfiados.
Tampoco es una mirada neutral - ésta es también
la visión de John Boorman -; a decir verdad,
el director los pinta como una autentica comunidad alienígena
frente a los ojos de un extraño. Si bien Deliverance
es un film con los pies enteramente puestos en la tierra,
uno no deja de notar que los montañeses son ilustrados
como una masa de gente bruta y deforme - no hay demasiadas
diferencias entre estos individuos y la banda de los
mutantes de Pluto en The
Hills Have Eyes -. Son analfabetos, hoscos, deficientes
física y mentalmente, y la película se
encarga de mostrar dichas deformaciones, de manera de
que uno puede pensar en relaciones incestuosas y problemas
genéticos por doquier.
Y mientras tanto tenemos a este grupo de individuos
que se van a topar con el espanto. Si bien el libreto
les brinda escenas para intentar humanizarlos, no terminan
por convertirlos en seres humanos reales. Hay un completo
desequilibrio entre los caracteres; mientras que Burt
Reynolds es pura testosterona, el resto del grupo va
de lo cobarde a lo amanerado. Uno no termina de entender
como un grupo tan heterogéneo de individuos puede
haber entablado una amistad.
Pero donde el film cobra su vuelo es con la escena
del secuestro y la violación de Ned Beatty. Es
una secuencia que aún hoy shockea, y donde los
montañeses quedan reducidos a una fuerza malvada
y primaria, operada por los instintos y sin otra razón
de ser que la de provocar daño. Si uno quiere,
Deliverance es un film altamente discriminatorio,
que no difiere demasiado de las películas acerca
de los exploradores en Africa que Hollywood solía
despachar entre las decadas del 30 al 50. El individuo
blanco y culto se enfrenta a los salvajes (que son dueños
de la tierra que es invadida); pero los standares culturales
indican que el hombre blanco es el dueño de la
justicia y la verdad. Aquí pareciera que hay
otras violaciones además de la de Ned Beatty,
como es la construcción de la presa que terminará
por inundar el valle y hacer desaparecer al río
y al pueblo. Es la cultura urbana que viola el status
quo de la sociedad campesina. Los amigos citadinos
son representantes de esa invasión, y son salvajemente
castigados por los lugareños.
Es difícil no caer en análisis intelectuales
cuando un film exhibe tan pocos diálogos, intercalando
escenas de alta carga dramática con enormes secuencias
silentes de el hombre versus la naturaleza. Si uno quiere,
el núcleo de Deliverance es demasiado
breve y podría haber generado un cortometraje -
la violación y la venganza -; todo el resto es
Boorman puro, generando pinceladas para entender como
funciona ese mundo. Al igual que los filmes de expedicionarios,
estos hombres se han internado en terrenos más
allá de las fronteras de la civilización
y, por lo tanto, fuera de sus leyes. Lo que aplican Lewis
y el resto de los personajes es la más pura Ley
de la Jungla.
Pero a su vez Deliverance también
funciona como una historia de ritos de aprendizaje.
Sorprendentemente el héroe predestinado - el
papel de Burt Reynolds - es puesto fuera de combate
antes de tiempo, y corresponde a Jon Voight - uno de
los más blandos del grupo - convertirse en el
puño justiciero y lider de los supervivientes.
La transformación de Voight es asombrosa - sutilmente
termina por convertirse en un individuo completamente
diferente al final del film -. Como en las road
movies, los individuos ya no serán los mismos
cuando lleguen a su destino.
Deliverance sigue siendo un film excelente.
Quizás su visión de los mundos que expone
sea demasiado radical, pero consigue anotar los puntos
para los objetivos que se propone: un tour de force
sicológico, en donde los opuestos terminan por
enfrentarse y los individuos terminan por transformarse
en el fruto de sus peores pesadillas. |