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TRAMA : Los niveles criminales de Ciudad Gotica
siguen siendo altos, pero la figura de Batman se erige
como esperanzadora. Numerosos imitadores del encapotado
han aparecido a aplicar justicia por mano propia en
las noches. Pero hay un nuevo villano que ha llegado
a la ciudad, un criminal demente que se oculta tras
una capa de maquillaje y se hace llamar el Guasón.
Ahora el Guasón está robando los bancos
de la mafia - lo que ha despertado la atención
de la fiscalía, la que ha ordenado hallanamientos
-, y el crimen organizado decide migrar sus fondos a
Hong Kong bajo la protección de uno de sus tesoreros,
el empresario hongkonés Lau. Pero Batman logra
atrapar a Lau, llevándolo ante las autoridades,
y el mismo se presta como testigo estrella para acusar
a todos los jefes mafiosos de la ciudad. Al mando de
la operación se encuentra el nuevo fiscal de
distrito Harvey Dent. Acosados por la justicia, los
mafiosos deciden aceptar la oferta del Guasón
para sembrar el caos en la ciudad y combatir a Batman.
Y muy pronto el demente criminal pondrá a la
ciudad y a sus habitantes bajo una espada de Damocles,
amenazando con desatar un río de sangre si Batman
no se decide a revelar públicamente su identidad.
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Esta es la secuela de la exitosa Batman
Begins de 2005. Y es una continuación más
que esperada, especialmente por las expectativas generadas
por el reboot de la saga a manos de Christopher
Nolan que dejó a una inmensa mayoría con
un delicioso sabor en la boca, y a los estudios con sus
bolsillos saturados de dólares.
Pero no todas fueron rosas para el filme. Primero estuvieron
los rumores de que sería el último film
de Nolan como director de la serie (pero esas cosas
siempre se arreglan con un generoso fajo de billetes);
y después ocurrió la muerte de Heath Ledger
en enero de 2008, que pareció echar un balde
de agua fría sobre las expectativas (si Ledger
había concluído el film, o si la película
iba a quedar estancada o recauchutada con tecnología
digital, reemplazando al protagonista tal como pasó
con Brandon Lee en El Cuervo), amén
de obligar a la Warner a reconsiderar
su estrategia de marketing viral basada exclusivamente
en la figura del Joker. Aún así y con
todo, The Dark Knight salió
airosa de sus tribulaciones y arrancó en el estreno
con 155 millones de dolares en el primer fin de semana,
un taquillazo que supera a Spiderman
3 como el mejor weekend inicial de un blockbuster
(y ni hablar de lo que puede generar durante todo su
tiempo en cartelera).
Y es un film que merece su éxito ya que es una
cinta realmente inteligente. Pero Batman: el
Caballero de la Noche no es un film fácil.
Usualmente las películas de superhéroes
suelen tratar sobre orígenes - del protagonista,
de los villanos - y Batman: The Dark Knight
se da el enorme lujo de omitirlo. Uno podría
considerar que, por un lado Nolan ha respetado la construcción
de la mitología del Joker hecha por Tim
Burton - bueno, aquí el Guasón relata
varias veces su historia pero de modo falaz, como si
fuera una muletilla previa antes de desatar el horror
-, y por el otro decidió omitir todos esos detalles
para lanzarse de pleno en un mundo ya construído
y en movimiento, y empezar a jugar con todas la variables.
Al no haber historia de orígenes, el film reemplaza
esto con una larga y compleja trama de traiciones, alianzas,
ataques y contraataques entre el Guasón, la mafia
y las fuerzas policiales. No es una historia difícil
de seguir, pero sorprendentemente es una trama densa;
no hay escenas en donde se pierda el tiempo sino que
siempre hay exposiciones de partes de la historia, del
pensamiento de los protagonistas, de sus interrelaciones.
Es que a decir verdad, Batman: el Caballero
de la Noche no funciona como el típico
film de superhéroes sino como un denso thriller
que comienza a ir escalando su suspenso lenta pero
imparablemente. Si uno pudiera detenerse a pensar, vería
que es absolutamente absurdo de que la mafia termine
por contratar al mismo demente que le está robando
los fondos de los bancos, pero el film no da respiro
para reflexionar. De hecho, la película termina
por funcionar como si fuera una versión a 45
rpm de Los Intocables, sólo
que Elliot Ness ahora usa disfraz de murciélago
y gadgets. Al igual que el film de Brian de Palma, aquí
el peligro y la traición son constantes; las
fuerzas policiales están infiltradas, la oficina
del fiscal está infiltrada, e incluso la mafia
está infiltrada. El fiscal Harvey Dent se lanza
en una cruzada justiciera, apoyado por Gordon y Batman,
pero la vida de todos ellos está en peligro.
En el universo de Christopher Nolan, no hay ningún
carácter - por histórico que sea dentro
del comic - que tenga asegurado su pellejo. Y al momento
que el Joker entra en acción, todo lo que sigue
es puro holocausto.
El tema central de la película son los límites.
Como fuerzas imparables y opuestas, el choque del bien
y del mal es irremediable; y en esa guerra constante,
cada una de las partes eleva por turnos su apuesta a límites
insospechados. Los mafiosos, Batman, Gordon, Dent, terminan
por actuar al borde (o rompiendo) sus propios códigos
de ética, ya que simplemente el Joker es tan salvaje
y anárquico que es imposible detenerlo (o contrarrestar
sus acciones) sin caer en excesos de ningún tipo.
Durante 2 horas y media el libreto dispara situaciones
límite sin cesar una y otra vez. Pero hay que reconocer
que al construir un thriller tan denso, el guión
de los hermanos Nolan termina por devorar la tridimensionalidad
de los personajes, especialmente del lado del bien. Es
cierto que hay unos roces entre Rachel Dawes y Bruce Wayne
/ Harvey Dent, pero carecen de tiempo y espacio para resultar
interesantes. El sentido épico de Batman
Begins no está presente aquí; por el
contrario tenemos una catarata de acertijos del Guasón
que son tan apasionantes como mortales. Desde el ultimatum
para que Batman revele su identidad, los atentados contra
las autoridades de turno, la carrera contra reloj para
salvar dos vidas ... son muchísimas las situaciones
que marcan el paso según los tiempos del Joker.
No, señor; el director Nolan sabe que ya conocemos
a estos personajes, así que se pone a jugar con
ellos de manera endiablada. Y qué bien que
lo hace.
El libreto es sin dudas excelente, pero el ladrón
de escenas sigue siendo el villano. Yo no diría
que el Joker de Heath Ledger es mejor o peor que el
de Jack Nicholson (que siempre me gustó mucho).
Es que funciona en una onda muy distinta; este es un
monstruo demente y realmente peligroso, un sádico
enfermo e inteligente capaz de planear meticulosamente
cómo crear anarquía. No es un villano
pintoresco con frases graciosas, sino un demonio a evitar.
Por contra, el Batman / Bruce Wayne de Christian Bale
funciona muy bien, pero le falta un poco más
de trasfondo personal. Nolan lo lanza al ruedo sin más,
como diciendo de que ya sabemos quién es él
debido a haber visto el primer film. Parte del espacio
que precisaba el caracter es robado por el tiempo dedicado
a Harvey Dent, que es un personaje muy bueno y creíble.
Si hay algo que reprochar es, en todo caso, que el encastre
de su alter ego Dos Caras con el resto de la
historia es algo abrupto y artificial. Pero son sólo
detalles menores en virtud de las cualidades del film.
Batman: el Caballero de la Noche es
una película oscura. El Joker es sangriento y
despiadado, nadie está a salvo, y a medida que
avanza el film las cosas se ponen cada vez más
siniestras. Incluso el clímax es sorprendentemente
amargo, pero brillante y valiente (en vez de los edulcorados
happy endings de Hollywood). Deja una enorme
cantidad de interrogantes que me hacen suplicar ya por
la próxima entrega de la saga. Y sólo
las obras maestras se atreven a dar pasos tan osados
como este filme.
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