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TRAMA : En un pueblo del estado de Indiana se
producen numerosos avistamientos de OVNIs. Uno de los
testigos de dichos acontecimientos es Roy Neary, quien
ha resultado con diversas quemaduras en parte de la
cara tras presenciar la luz enceguecedora de una nave
alienigena. Pero Neary también ha recibido una
especie de mensaje inconsciente, y las imagenes de una
extraña montaña se repiten sin cesar en
su mente. Obsesionado con la figura, Neary construye
una enorme cantidad de maquetas de la figura hasta que,
viendo las noticias, descubre que se trata de la montaña
Torre del Diablo en Wyoming. Mientras tanto el gobierno
ha descubierto una enorme cantidad de señales
de la presencia extraterrestre en los últimos
días - desde la reaparición de aviones
y barcos perdidos hasta el testimonio de luces y sonidos
en diversas partes del globo -, y las pistas los conducen
a concluir que se está a punto de realizar contacto
con una civilización alienígena. Y la
Torre del Diablo parece ser el lugar de reunión
elegido por los extraterrestres.
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Después del enorme suceso de Tiburon,
la Columbia decidió embarcar en
un nuevo proyecto a su director estrella Steven Spielberg.
Para ello lo acercó a Paul Schrader - el guionista
de Taxi Driver -, que le presentó
un libreto llamado Kingdom Come (La
Llegada del Reino, en obvia alusión bíblica).
El script trataba sobre un oficial del ejército
norteamericano, quien se encontraba a cargo de un proyecto
dirigido a desacreditar los testimonios falsos sobre avistamientos
OVNI, hasta que el protagonista terminaba por tener su
propia experiencia personal y culminaba por ser abducido
por una nave extraterrestre, siendo transportado a los
cielos. Toda la idea de Schrader estaba inspirada libremente
en la vida del apostol San Pablo; esto es, un ateo que
termina por convertirse en creyente y consigue ganarse
la ascensión a los cielos.
A Spielberg no le gustó ni medio el libreto,
considerándolo excesivamente melodramático;
comenzó a desarrollar su propio guión,
tomando de Schrader sólo la idea del encuentro
místico y el viaje interplanetario. Así
fue como nació Encuentros Cercanos del
Tercer Tipo (o Encuentros en la Tercera
Fase), film que apenas se estrenó arrasaría
en las taquillas y confirmaría el nombre de Spielberg
en la lista de directores clase A de Hollywood.
La movida de Spielberg es sin dudas inteligente. Tomó
el género tal como era desde los años
cincuenta - militares buenos, alienigenas malvados -
e invirtió los polos. A esto le agregó
toda la tramoya conspirativa propia de los setentas
- post Watergate -, y convirtió a la
historia en un encuentro místico. Aquí
hay elegidos, hay mensajes, hay apariciones, y hay un
encuentro de comunión. Los extraterrestres son
benévolos, y sus apariciones son verdaderamente
espectrales. Las luces enceguecedoras, las apariciones
milagrosas de aviones (y barcos, como aparece en la
Edicion de Coleccion)... existe un
auténtico sentimiento de que algo maravilloso
va a suceder. La gente, en vez de huir a los acontecimientos,
se reúne para presenciarlos. No es disparatado
pensar que todo se trata de una cuestión de fe:
las personas por fin ven algo asombroso y van a su encuentro
con la secreta esperanza de que resulte algo celestial.
Por supuesto Spielberg se luce en el campo de crear
expectativas. Si uno considera la historia en sí,
es un relato bastante pequeño, pero bellamente
adornado por escenas de experiencias de contacto, filmadas
con un virtuosismo genial. La enorme cantidad de escenas
memorables - los aviones aparecidos en el desierto,
el encuentro de Neary con el platillo (copiado alevosamente
de Earth
vs The Flying Saucers), la persecución en
la carretera de las naves, el rapto de del niño,
el encuentro en la Torre del Diablo - sigue aún
asombrando, y lo convierte en un auténtico clásico.
A esto se suma el fabuloso clima que crea Spielberg,
de manera de que el espectador no puede esperar a ver
cómo se desarrollan los acontecimientos. Es una
película formidable.
Pero el gran inconveniente del film - que por suerte,
queda sepultado por su enorme cantidad de logros - es
el personaje de Roy Neary. Es sencillamente detestable.
Es un individuo inmaduro, pésimo padre y terrible
esposo, que vive en el más absoluto de los egoísmos.
Es imposible de que la audiencia sienta algún tipo
de simpatía por él, y para colmo, el libreto
ya lo muestra como un hombre desequilibrado desde antes
de que ocurran los acontecimientos. En todo caso el guión
precisaba a un hombre corriente para después transformarlo
en un desquiciado obsesionado con la Torre del Diablo.
El libreto intenta compensar esto poniendo a su esposa
como una histérica, y a los hijos como auténticos
demonios, pero esto no quita de que Neary no sea una persona
desagradable. Para colmo, toda la secuencia en que pierde
los cabales - con violentos choques familiares, destruyendo
parte de la casa para construir una maqueta enorme de
la montaña que lo obsesiona - es realmente mala.
Por momentos el guión intenta camuflarlo como si
fuera un paso de comedia, pero la embarra aún más.
Era más natural el comportamiento de Melinda Dillon
- la madre del niño abducido en su casa -, y emocionalmente
más potente (va a la Torre del Diablo a recuperar
a su hijo) que la terrible historia personal de Neary.
Al final, a él no le interesa abandonar a toda
su familia para irse con los extraterrestres.
La histora de Roy Neary es el gran lastre; el resto
es impecable. Ciertamente Spielberg se dio cuenta de
esto en las sucesivas versiones del film (Encuentros
Cercanos del Tercer Tipo es quizás la
primera película que comenzó la moda de
las ediciones especiales), y en The Collector´s
Edition está notablemente abreviada,
aunque aún así sigue siendo el peor segmento
del film. Por lo demás, Encuentros Cercanos
del Tercer Tipo es magistral: permite al espectador
acariciar los más profundos temores (y las más
inusitadas esperanzas) acerca del momento en que la
humanidad haga contacto con una raza alienígena.
Es brillante, sorprendente y conmovedora, y nos deja
con enormes ilusiones. Así como con toda la subtrama
vinculada a Pinocho, nosotros también
queremos pedirle un deseo a una estrella. |