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USA, 1999 : Willem Dafoe
(Paul Smecker), Sean Patrick Flanery (Connor McManus),
Norman Reedus (Murphy McManus), David Della Rocco (Rocco),
Billy Connolly (el Duque) Director - Troy
Duffy, Guión - Troy Duffy, Musica - Jeff Danna |
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TRAMA : Los hermanos McManus se ven involucrados
en una pelea cuando dos miembros de la mafia rusa intentan
extorsionar al dueño del bar irlandés
al que asisten. Los rusos, al día siguiente,
intentan darles un escarmiento pero terminan muertos.
Tras presentarse a la policía y declarar los
hechos, los hermanos quedan absueltos bajo los cargos
de asesinato en defensa propia. Pero los McManus han
quedado trastornados después de los incidentes,
y ahora creen que son justicieros iluminados por Dios.
Consiguiendo armas, se dedicarán a limpiar la
ciudad de criminales. Mientras tanto el estrafalario
detective Paul Smecker se encuentra investigando las
muertes de numerosos mafiosos en los últimos
días. Y no pasará mucho tiempo hasta que
Smecker relacione a los McManus con los asesinatos.
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The Boondock Saints es un pequeño
film policial que se suma a una nueva corriente que mezcla
policial negro con comedia, y que se iniciara con Pulp
Fiction en 1994. Tras la película basal de
Tarantino, numerosos imitadores seguirían el mismo
camino, desde Dos Dias en el Valle hasta
Juegos,
Trampas y Dos Armas Humeantes. The Boondock
Saints forma parte del grupo de retaguardia,
y en su momento pasó desapercibida pero con el
tiempo comenzó a generar un pequeño status
de culto tras su salida en video.
Es una película bastante original, aunque algo
inconsistente en su desarrollo dramático. Aquí
hay dos irlandeses de clase trabajadora que se ven mezclados
en un pleito con un par de mafiosos rusos, y a los cuales
terminan por darles su merecido en una escena típicamente
tarantinesca - los McManus terminan por liquidar a los
hampones con un inodoro, no sin que antes uno de ellos
se caiga desde un edificio y aterrice sobre la espalda
de uno de los criminales -. Por si los McManus no fueran
suficientemente pintorescos en la onda de Tarantino,
el libreto les agrega a un brillante detective gay,
un sicópata italiano, un asesino implacable,
y a las mafias rusa e italiana enfrentadas entre sí.
Y después del shock de la muerte de los dos rusos,
los chicos irlandeses comienzan a creer que tienen una
misión celestial: la de limpiar la ciudad de
los criminales.
Los problemas pasan por el libreto, que después
de un inicio muy inspirado, entra en un acto intermedio
de tránsito mucho más lento. Todo lo que
al comienzo prometía The Boondock Saints
- una comedia de acción con bastante ritmo -
se empantana sobre la mitad, especialmente después
de la inclusión del personaje de Rocco - el mandadero
de la mafia italiana -, que resulta algo irritante.
Hay secuencias graciosas - como el asalto de los McManus
a la suite donde está la cumbre de la mafia rusa
-, pero la sumatoria de Rocco al dúo se hace
molesta - en parte por la molesta perfomance de David
Della Rocco -, además de que el guión
pareciera haber perdido la vena graciosa y entrar a
jugar en el terreno de un policial más serio.
Es como si el director Troy Duffy (lamentablemente aquí
en debut y despedida) tuviera claro el inicio y el final,
y se pusiera a improvisar para hacer tiempo en el medio.
Cuando las cosas perfilan hacia el clímax, repuntan
bastante pero es obvio que a Duffy le faltaba más
experiencia como narrador y guionista.
La inspiración obvia de toda la historia parece
ser el personaje de Jules Winnfield (Samuel L. Jackson)
de Pulp
Fiction. Aquí los muchachos empiezan a recitar
parlamentos de la Biblia en cada masacre que cometen,
amén de armar todos los escenarios cmo una gran
ceremonia - la manera de matarlos; acomodando monedas
sobre los ojos de los cadáveres -, y andar por
allí cargados de armas, tatuajes con palabras de
Justicia y Equidad, y enormes cruces
al cuello. Tras ellos tenemos a un asesino loco conocido
como el Duque, pero al cual el filme no le da demasiado
espacio como para generar la amenaza que debería
- pensar que en Snatch Guy Ritchie había
armado algo similar con Vinnie Jones pero de manera muchísimo
más inspirada -. En el medio están los mafiosos
de todas las nacionalidades, que tampoco tienen tiempo
para resultar queribles o detestables - aquí está
Ron Jeremy, actor legendario del cine porno, haciendo
un bolo como un segundo de la mafia italiana -. El film
quedaría en lo apenas aceptable sino fuera por
la presencia de Willem Dafoe, que es un ladrón
de escenas constante. Su Sherlock Holmes gay, arrogante
y amanerado, contradictorio y desfachatado, es por lejos
lo mejor de la película. Desde la secuencia en
que está con su amante asiático hasta cuando
se disfraza de mujer, Dafoe roba pantalla como loco. Lamentablemente
el resto de los personajes no está desarrollados
con el mismo carisma y cuidado que el detective Smecker.
Si a usted le gustó Pulp Fiction,
seguramente le gustará The Boondock Saints.
No es tan inspirada ni tan graciosa, pero tiene lo suyo.
Si la ve en alguna estantería del videoclub (o
en la grilla del cable), vale la pena obtenerla. Sobre
todo por la perfomance de Dafoe.
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