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- ¿Quién pudo haber cometido
estos asesinatos?
- Solo
alguien que tenía verdaderas ganas de matar.
Blood Feast es el primer film del
auteur Herschell Gordon Lewis, y que por una
cuestión de inercia de la historia, se le reconoce
el mérito de haber sido la primera película
gore. Si bien la Hammer ya
había empezado a mostrar sangre en chirriante
rojo technicolor (o a principios de los 60
ya había aparecido el primer documental de los
Mondo Cane), Blood Feast
va un paso más allá, y hace gala de muertes
extremadamente gráficas y tripas por doquier.
Lo que se dice, un auténtico predecesor del moderno
cine de horror.
Pero Blood Feast, aún con su
enfoque original, está a años luz de ser
un clásico, siquiera un film decente. Es una
película extremadamente amateur, incluso por
debajo de los standares de calidad de Ed. Wood Jr. Al
menos Wood Jr. se preocupaba por mantener cierto ritmo
y había un argumento (delirante) central que
cohesionaba las escenas. Por el contrario, la película
de Gordon Lewis es un show de incompetencia generalizado,
donde uno tiene serias dudas de si toda la historia
no fue improvisada delante de cámaras. Los diálogos
son lamentables, las actuaciones tristísimas,
y las secuencias de violencia están rodadas con
una torpeza salvaje. Es una cinta tan incompetente que
ni siquiera posee el valor camp de los films
de Ed. Wood Jr.
Sin embargo, a pesar de la terrible dirección
y el espantoso libreto, uno puede rescatar algunas premisas
que servirían para todo el género de horror
posterior. Sin dudas es un film 100% exploitation,
rodado con presupuesto cero y cuyo único argumento
de venta es lo sangriento de sus escenas. Hay amputaciones
por doquier, cabezas partidas al medio e incluso una
lengua arrancada de cuajo (que es la escena más
conocida de la película). Pero posee la calidad
de un film porno, e incluso sigue una estructura similar.
Todos los personajes hablan idioteces durante unos minutos,
e inmediatamente viene un momento de shock (que en una
cinta hardcore sería la escena de sexo
explícito), para después repetir la rutina.
Todas las víctimas son mujeres hermosas escasas
de ropas (se están por bañar, se están
cambiando de vestido, etc), y hay vistazos de desnudez.
Las muertes son extremadamente gráficas (a machetazo
limpio, a años luz de Jason Vorhees,
o con las manos), aunque por su propia incompetencia
no tienen capacidad de shock para un espectador de hoy
- el asesino saca ojos, roba órganos o amputa
piernas, pero se nota a la legua que son visceras animales
o miembros de utilería -. Posíblemente
por una cuestión de problemas de make up
los asesinatos no son vistos directamente, sino que
el homicida tapa la cámara y después aparece
con alguna tripa en la mano, exhibida en primer plano.
Entre los órganos visiblemente falsos y el rojo
fosforescente de la sangre, es imposible que un espectador
de hoy en día no se ría un rato de todos
los trucos truchos que usa el director para
intentar impactar a alguien.
¿Y si las muertes no impactan en un film splatter,
qué es lo que queda?. Nada. Los policías
hablan como drogados, y el actor que interpreta al asesino
sobreactúa de modo salvaje. Ni siquiera el argumento
se entiende demasiado, ya que Ramses comete los asesinatos
como sacrificio a una diosa... pero esos sacrificios terminan
reciclados en su servicio de cateering. Todo el climax
final es de una torpeza increíble, con Ramses pidiendo
a la posible víctima (la quinceañera del
cumpleaños) que se acueste en la mesa de la cocina,
la policía que llega y la salva sobre el minuto,
una persecución en un baldío, y el asesino
que se esconde en un camión compactador de basura
para terminar prensado. Con frases como "señora,
no deje que los invitados prueben la comida de Ramses,
porque contiene evidencias!." "Ok. Les daré
hamburguesas", es obvio que el libretista nunca
va a ganar un Oscar.
Blood Feast es una curiosidad para
los fans del cine de terror. Pero es incompetente y
aburrida en el peor sentido de la palabra. Hay alguna
que otra escena en la cual uno puede reírse de
las idioteces del relato (y de la ejecución del
mismo), pero no es tan salvajemente mala como para resultar
en una excelente comedia inintencional. Es simplemente
un bodrio que se animó a dar un paso atrevido
contra la censura, y por eso figura en los libros de
historia. Pero, salvo que desee perder una hora y media
de su tiempo (tiempo que nadie le reintegrará
jamás), evite Blood Feast. |