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USA, 1962 : Bette
Davis (Baby Jane Hudson), Joan Crawford (Blanche Hudson), Victor Buono
(Edwin Flagg), Maidie Norman (Elvira Stitt), Anna Lee (Sra Bates),
Marjorie Bennett (Della Flagg) Director - Robert Aldrich,
Guión - Lukas Heller, basado en la novela homónima
de Henry Farrell, Musica - Frank DeVol |
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TRAMA : Baby Jane Hudson es una ex estrella
infantil que ha entrado en el ocaso. Al llegar a la adultez, su hermana
Blanche ha terminado por triunfar en el cine, eclipsando al pasado
en el show business de Jane. En el apogeo de su carrera, Blanche sufre
un misterioso accidente y queda inválida. Ahora han pasado
30 años, y Blanche permanece recluída en su mansión,
al cuidado de Jane. Pero Baby Jane posee un grave deterioro de su
salud mental, ocasionado por la bebida y las continuas depresiones;
y la noticia de la inminente venta de la mansión donde vivieron
toda la vida sólo complica aún más las cosas.
Pronto Baby Jane caerá en una espiral de demencia, encerrando
a su hermana y torturándola, e increpándole por ser
la culpable de su vida desgraciada. |
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¿Que pasó con Baby Jane? (o ¿Qué
Fue de Baby Jane?)es un formidable clásico de los
sesenta que sumaría impulso a toda una corriente de thrillers
basados en asesinos sicópatas iniciada con Psicosis
(1960) de Alfred Hitchcock. La influencia del film de Robert Aldrich
ha sido notable, fundando su propio subgénero conocido como
Batty Old Dames, en donde antiguas glorias del celuloide
de Hollywood regresarían en papeles de horror, convirtiéndose
en auténticos monstruos para deleite de la platea. El gran
éxito de What Ever Happened to Baby Jane?
dispararía imitadores y pseudo secuelas como Hush ...
Hush, Sweet Charlotte (1964), What Ever Happened
to Aunt Alice? (1969) y What’s the Matter with
Helen? (1971) (como puede verse, los titulos imitan el estilo
de esta película). En todos ellos renombradas divas de la época
de oro de Hollywood (Shelley Winters, Olivia de Havilland, Ruth Roman
o Tallulah Bankhead, por citar algunos ejemplos) - auténticas
figuras del glamour de otra era - volverían en el ocaso de
sus carreras, en interpretaciones bizarras como asesinas dementes
y degradándose en plena pantalla. Pero ninguno de estos filmes
obtendría la misma repercusión de ¿Que
pasó con Baby Jane?.
Posiblemente a ojos de la audiencia de hoy se vea como una película
algo pasada de moda. Comparado con la intensidad del cine de horror
de hoy, es un relato que ha perdido capacidad de shock. Pero ese
no deja de ser un comentario superfluo, si uno considera lo bien
construida que está la historia de este film y lo compara
con la idiotez generalizada del género de horror actual.
El éxito estriba en que la situación de fondo del
guión es algo mucho más tangible que un monstruo intergaláctico
o un asesino enmascarado inmortal. Imagínense vivir como
inválidos y estar al cuidado de un demente...
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Aldrich sabe construir buenos climas, y la fotografía en
blanco y negro ayuda mucho. Pero la esencia de la película
recae en Bette Davis; lo suyo es un tour de force inolvidable.
Si bien la perfomance de Joan Crawford es excelente - es realmente
sutil en su rol de víctima, debatiéndose entre creer
en la feroz realidad de los hechos y perdonar (u omitir, de manera
inconsciente) los actos dementes de su hermana.-, la muñeca
vieja y pintarrajeada de Bette Davis roba el show en cada una de
sus apariciones. Ver a esta diva ataviada como un monstruo, degradándose
frente al espejo - como la escena frente al espejo, donde comienza
a tararear sus viejos éxitos infantiles - es de un lirismo
demente descomunal.
El argumento es muy bueno y Aldrich ha hecho sus deberes. Mostrando
en las secuencias iniciales a algunas de las perfomances de Crawford
y Davis en su época de gloria sólo resalta el shock
de verlas sumergidas en una total degradación minutos después.
El libreto ha hecho una intensa reconstrucción de época,
convirtiendo a Shirley Temple en una demente asesina. Pero
si el inicio y el desarrollo son excelentes (con la inolvidable
escena de la rata en la comida de Crawford), el desenlace es decepcionante.
Un director actual hubiera desarrollado una batalla campal a muerte
en la antigua mansión, pero en cambio Aldrich prefiere un
climax dramáticamente más realista. Desde el momento
en que apaga la sintonía de thriller y lo convierte
en un drama sobre la agonía de dos vidas, el film pierde
mucho. Tampoco ayuda la revelación final de Crawford, que
suena algo artificial (y que de algún modo justifica la conducta
de Davis).
Por supuesto quedan en la leyenda las peleas campales de Davis
y Crawford fuera de cámaras, sobre el peso de sus papeles,
el cartel, el caché, y el divismo posterior (Hush
... Hush, Sweet Charlotte es una especie de secuela, pero
las disputas permanentes terminarían por dejar a Crawford
fuera del proyecto). Ambas estrellas obtendrían un excelente
último acto para sus carreras, ahora como divas del terror
(en especial Bette Davis). Pero nunca conseguirían repetir
el impacto de ¿Que pasó con Baby Jane?,
que sigue siendo un gran clásico a pesar de sus errores menores. |
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